Un carro con cuatro brazos robóticos, capaces de moverse y actuar con gran habilidad gracias a sus pequeñas pinzas, está al lado de la camilla del paciente participando en la operación. Mientras, un cirujano, sentado ante una consola, mueve las manos para dar instrucciones a esas extremidades robóticas que, obedientes, logran que la intervención sea todo un éxito.



La gran destreza del robot de esa escena, Da Vinci, lo ha convertido en un gran aliado de los especialistas en aquellas intervenciones en las que la precisión es fundamental. De hecho, más de dos millones de pacientes en todo el mundo han pasado en la última década por las pinzas de este sistema quirúrgico, ideado por ingenieros de la NASA.



Este cirujano metálico ha supuesto un avance determinante en las operaciones en las que cada milímetro cuenta: echa una mano a los médicos, al mejorar su precisión y control en las intervenciones, y supone notables beneficios para los pacientes.



El compañero idóneo de los cirujanos



El sistema quirúrgico Da Vinci está especializado en las cirugías laparoscópicas, cirugías mínimamente invasivas en las que se interviene al paciente a través de una o varias incisiones. Tradicionalmente, en este tipo de cirugías el especialista observa la anatomía con un monitor de vídeo estándar y opera a mano con diferentes instrumentos mediante esas pequeñas incisiones.



Sin embargo, este robot supone una notable mejora de esos métodos en varios sentidos. Por una parte, la consola proporciona al especialista una visión más clara del área quirúrgica: le permite ver el interior del paciente en tres dimensiones en lugar de en dos y, además, hacerlo en alta resolución.



Pero Da Vinci no solo facilita esa observación del cirujano. Este sistema quirúrgico consta de tres partes: el carro quirúrgico, la consola y una torre de visión con los controladores de vídeo, audio e imagen que permiten seguir todo el proceso al resto de especialistas en el quirófano.

El robot repite los movimientos que los cirujanos ordenan desde la consola



Por otro lado, sus brazos articulados ayudan al cirujano a ser más preciso que si llevase a cabo la operación con sus propias manos. Gracias a la sensibilidad de los instrumentos, el especialista realiza los movimientos en la consola y hace que las pinzas del robot los efectúen en tiempo real.



Las pinzas hacen su trabajo con extremada delicadeza, por lo que se evita cualquier temblor de la mano humana. Al mismo tiempo, permiten realizar giros imposibles con nuestras extremidades, llegando incluso a lugares de difícil de acceso en las cirugías convencionales.



Así, el sistema quirúrgico en ningún caso sustituye al cirujano experto que se encuentra a los mandos de Da Vinci, sino al contrario: le permite mejorar la observación, la precisión y el control y, en definitiva, la efectividad de la cirugía. Es por ello que es un colaborador perfecto de los especialistas de carne y hueso.



Mejorando la cirugía torácica



Quirónsalud dispone de un total de cinco sistemas Da Vinci de cirugía robótica avanzada. Estos sistemas quirúrgicos participan en las intervenciones de diferentes ramas médicas: urología, ginecología, otorrinolaringología, cirugía general, cirugía digestiva y cirugía torácica. De hecho, los cirujanos de Quirónsalud son los únicos que realizan cirugías torácicas robóticas avanzadas en España. En 2015, el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid fue el primero en nuestro país que participó en la extracción de un lóbulo pulmonar en un paciente oncológico con el robot Da Vinci.



“La lobectomía es una intervención de envergadura en la que el robot permite una separación muy fina de las arterias y venas implicadas, las cuales son pequeñas pero llevan un gran caudal de sangre”, explica a El Español Javier Moradiellos, jefe asociado del Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. Otra ventaja es que la extirpación de los ganglios es más precisa y exhaustiva con el robot.

“Eso implica una mejor información sobre la extensión de la enfermedad, y potencialmente, mejores probabilidades de curación”, describe este cirujano, que está estudiando precisamente esos beneficios.



Los robots Da Vinci de Quirónsalud también han participado en otras cirugías torácicas, como la extirpación de tumores o lesiones en el mediastino (un espacio situado en el tórax, entre los pulmones). “La robótica, siendo la vía más avanzada en los procedimientos mínimamente invasivos, es el futuro inevitable de la cirugía torácica”, apunta Moradiellos.



Además de servir de gran ayuda al cirujano que realiza una intervención de cirugía torácica, la utilización de los robots también beneficia al paciente. “La evidencia más reciente indica que con la cirugía torácica robótica hay menor tasa de complicaciones y una estancia hospitalaria más corta, así como menor pérdida de sangre que con la cirugía mínimamente invasiva tradicional. Parece ser, en resumen, una cirugía menos agresiva para el paciente”, describe el jefe asociado del Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.



Más allá de la cirugía torácica, el sistema quirúrgico Da Vinci supone una mejora para cualquier paciente intervenido con él en múltiples aspectos. La propia operación se desarrollará con menos complicaciones, las cicatrices serán mínimas (ya que se interviene mediante unas pequeñas incisiones) y sufrirán menos molestias y dolores tras la operación.



Gracias a ello, su hospitalización será más corta y su recuperación más rápida, por lo que podrán volver a llevar una vida normal antes. Así, la colaboración entre los cirujanos humanos y robóticos supone un avance para los quirófanos y permite una rápida recuperación de los pacientes.