En 1995, hablar de prevención farmacológica en la transmisión del VIH no era habitual. En lo que estaban centrados la mayoría de los laboratorios del mundo -presionados por un creciente grupo de pacientes- era en encontrar un medicamento que evitara que el sida fuera lo que era hasta entonces: una enfermedad mortal en casi la totalidad de los casos. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Science abrió el debate sobre esa posibilidad. 

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El trabajo demostraba en monos que un fármaco llamado PMPA lograba prevenir en estos animales la infección por el virus de inmunodeficiencia simia (SIV, análogo del VIH en primates). Esa investigación no fue mucho más allá -aunque un portavoz de la farmacéutica fabricante anunció entonces a The New York Times que los ensayos en humanos empezarían el año siguiente, pero el mismo laboratorio -Gilead- es hoy el dueño de un medicamento que, para muchos, está llamado a revolucionar la evolución del VIH en el mundo. 

De hecho, la droga denominada entonces PMPA acabó bautizándose como tenofovir y es uno de los dos principios activos -junto con la emtricitabina-de Truvada, el único fármaco aprobado en el mundo para la profilaxis preexposición (PrEP, por sus siglas en inglés). La evidencia científica lo ha dejado claro en reiteradas ocasiones: el consumo continuado de PrEP por personas sanas reducen hasta en un 98% el riesgo de transmisión del VIH.

Sin embargo, la polémica ha acompañado desde el principio a esta estrategia de prevención. Desde acusaciones a que su consumo puede hacer que se reduzca el de preservativos hasta quejas anticipadas sobre quién debería pagarla, distintas voces se han alzado en contra de su introducción en el mercado español donde, a día de hoy aún no es una realidad, a pesar de las reiteradas peticiones de organismos como el Grupo de Estudio de Sida (GESIDA) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología y activistas por los derechos de seropositivos y el colectivo LGTB. Casi 10 años de evidencia científica han dado para mucho. Éstos son algunos de los datos que quizás desconocías del precursor de la buscadísima vacuna del sida

No es un sustituto del preservativo

Es uno de los mensajes más repetidos por los defensores de la PrEP. Que una persona quiera usar Truvada no significa que vaya a dejar necesariamente el preservativo. Como explica a EL ESPAÑOL el director de la ONG Apoyo Positivo, Jorge Garrido, su uso se engloba en un pack preventivo, que incluye la recomendación de uso de condones, de lubricante y, sobre todo, la prescripción de la realización de la prueba del VIH cada tres meses y visitas médicas. Otro argumento contra la PrEP dice que, de generalizarse ésta, aumentaría la incidencia de enfermedades de transmisión sexual, pero la realidad es que los colectivos para los que GeSIDA pide poder prescribir la PrEP ya tienen riesgo de adquirir ETS y, si usaran el fármaco, se asegurarían un seguimiento médico que nadie les asegura hoy. 

Protege también si se toma de forma esporádica

Se han llevado a cabo distintos estudios para evaluar la eficacia de la PrEP. Los más conocidos son el iPrEx -que obtuvo una eficacia limitada, que después se achacó a la falta de adherencia de los participantes- y el Partners. Pero el estudio Ipergay, dirigido por un investigador francés, supuso un cambio de paradigma, ya que demostró que tomar dos comprimidos de Truvada entre 24 y dos horas antes del sexo y repetir una única dosis los dos días posteriores al mismo reducía en un 86% el riesgo de adquirir el virus. Este porcentaje, alto, pero no similar al del preservativo, de nuevo pone de manifiesto la necesidad de combinar los distintos métodos de prevención. "Nosotros recomendamos la pastilla diaria, da mayor confianza", comenta Garrido. 

Tiene efectos secundarios, pero uno es reversible y el otro poco importante

Otro de los grandes argumentos de los detractores de la PrEP es el de sus supuestos efectos secundarios. Sin embargo, éste es precisamente uno de los parámetros más estudiados en los numerosos ensayos clínicos que se han llevado a cabo con el medicamento. Lo que todos los agentes implicados en el mismo dejan claro es que, como cualquier fármaco, Truvada ha de tomarse con seguimiento médico. Será un facultativo el que pueda vigilar en los consumidores los dos efectos secundarios más descritos, el daño a la función renal y la disminución en la densidad mineral ósea. Sin embargo, según explicó a este diario Josep Coll, investigador del Instituto IrsiCaixa, Aunque el médico reconoce que uno de los componentes de Truvada puede afectar a la función renal y a la densidad mineral ósea, éste último efecto es reversible y el primero no ha supuesto "un problema serio para la salud de los pacientes" en ninguno de los estudios. 

El fármaco es legal en España, pero no se vende con esta indicación 

El estatus legal de Truvada en España es curioso. Aunque, según indica Garrido, el prospecto del medicamento ya incluye la indicación como PrEP, aún no está comercializado en España con este fin. "Es legal pero no está decidido el precio", resume el activista. Tras la aprobación europea de la indicación en julio del año pasado, lo que tienen que decidir las autoridades sanitarias, tras acordarlo con el laboratorio fabricante, es con qué precio se venderá el Truvada para personas no infectadas y cómo se pagará; es decir, si la administración financiara parte o el total del tratamiento para aquellos grupos en los que la PrEP esté indicada. 

Pronto bajará su precio

El precio de Truvada actualmente en España es difícil de definir. En estos momentos sólo se vende como tratamiento antirretroviral, en farmacia hospitalaria y con precios que varían según las negociaciones de los laboratorios con las comunidades autónomas e incluso con los hospitales. Se calcula que ronda unos 400 euros al mes. Sin embargo, la FDA -el organismo que administra fármacos y alimentos en EEUU- acaba de aprobar este mes el genérico, al haber expirado la patente de uno de los dos principios activos del medicamento (la otra acaba en 2018). Así, pronto habrá una versión genérica de Truvada en los países occidentales, que se sumará a los genéricos de los principios activos por separado para naciones en vías de desarrollo, como Ricovir-EM, fabricado por el laboratorio Mylan y Tenvir-EM fabricado por Cipla. Estos tienen un coste aproximado de 100 euros al mes, pero hay que adquirirlos importados y a través de un tercer país, ya que la importación de fármacos no es legal en España. 

Existen trucos para adquirirla

Ya se conoce el dicho "hecha la ley, hecha la trampa". Desde que se empezaron a difundir los excelentes resultados de la PrEP, muchas personas han decidido seguir el tratamiento por su cuenta. El problema, advierten los expertos, es que muchos de los que lo hacen no se someten a los controles médicos preceptivos cada tres meses. Según cálculos de la principal clínica de diagnósticos de VIH en Cataluña, BCN Checkpoint, más de 1.500 personas toman el fármaco de manera irregular y sin seguimiento médico. 

La forma más habitual de adquirirlo es la compra de genéricos por internet a través de terceros países -usando servicios como Borderlinx- o personas de contacto, pero hay otras que son mucho más cuestionables. 

Un truco bastante utilizado, reconoce Garrido, es pedir Truvada como parte de la terapia postexposición, la que los hospitales están obligados a darte si declaras haber tenido una actividad de riesgo. El problema es que ésta se compone de tres medicamentos y, con esta vía de adquisición, se desechan dos, con el coste que supone para el sistema sanitario, puesto que son fármacos financiados por la seguridad social. "La prueba de que es algo asumido por las autoridades es que ya no recetan Truvada en los hospitales con este fin, sino otro fármaco llamado Stribild, que sirve para prevenir la infección tras la exposición al virus, pero no antes", comenta el director de Apoyo Positivo. 

Sin embargo, lo que  más preocupa a éste y otros expertos es la adquisición en el mercado negro. "Hay camellos que las venden a la vez que las drogas", se lamenta Garrido, que confía en que la situación cambie cuando las autoridades sanitarias españolas den el visto bueno a Truvada como PrEP en España y aún más cuando llegue el genérico.