Desde sus inicios, Pilar Mateo, doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Valencia y el CSIC, ha protagonizado una carrera científica bastante poco ortodoxa. En lugar de aproximarse a las enfermedades infecciosas desde la academia, Mateo patentó hace años una pintura repelente contra el dengue o el chagas, lo que le valió ser finalista del Príncipe de Asturias para la Cooperación. Su nuevo proyecto es una productora, creada para combatir estas patologías tropicales desde lo audiovisual.

¿Cómo se lleva la transición de la bata blanca del laboratorio a la cámara?

Soy de las que promulgo el conocimiento en acción, y creo que a veces es más útil estar cerca y escuchar que cualquier cosa que podamos decir desde la academia. Los congresos sobre enfermedades endémicas todavía quedan muy lejanos a la gente que sufre estas patologías.

Su debut será una serie de documentales sobre enfermedades infecciosas en Canal Historia, donde la están presentando como una Indiana Jones de la epidemiología. ¿Se siente cómoda en ese papel?

No me veo así, no soy una aventurera. Lo que hago es preguntar y transmitir, sin dramas. Si algo estamos intentando con Microasesinos es juntar ciencia y emociones. Incluso en entrevistas a científicos como Margaret Chan, directora de la OMS, iba buscando la clave, no que me dijera las historias que transmite su organización. Ya tenemos esos datos, ¿pero qué está pasando realmente?

¿Cómo tratará usted la ciencia, televisivamente hablando?

Los científicos que salen en estos documentales es gente muy reconocida, y no sólo que tenemos gente buena de aquí sino también de países como Ghana o Bolivia. Como sabrá, las publicaciones son un negocio para las revistas científicas, entonces ¿por qué no publican en el tercer mundo? Pues porque no tienen dinero.

Sí, en la sección hemos seguido particularmente ese asunto.

Pero claro, eso no quiere decir que no haya médicos muy buenos.

Pilar Mateo, en la Fundación Fernando de Castro. Moeh Atitar

¿Cómo se relaciona su proyecto de pintura anti-insectos con esta nueva vocación audiovisual?

El proyecto Inesfly no es realmente de una pintura sino de microencapsulado de polímeros. Está yendo muy bien, de hecho varias multinacionales se han interesado por esta tecnología y abrimos una fábrica en Ghana con más de cien puestos de trabajo técnicos. Sin embargo, no era suficiente. ¿Cómo llego a tanta gente como es necesario? Pasé 15 años viviendo en el Chaco boliviano, pero no voy a tener otros 15 años para vivir en Ghana, Nigeria, Indonesia y otros países donde nos están llamado.

Ahí decidió montar la productora.

Pensé, ¿qué es lo que ve la gente en todo el mundo? Telenovelas.

Telenovelas.

Nigeria es el país donde más televisión se hace del mundo después de Bollywood. Vamos a hacer telenovelas para Nigeria y para toda América donde explicaremos las enfermedades y cómo las personas se contagian.

¿En serio?

Tenemos el guión y alguna televisión americana ya se han interesado. Es algo que da mucho juego, porque se enamoran ricos con pobres, pero enferman todos. En Nigeria recientemente han comprado los derechos de El Tiempo Entre Costuras, y creo que se puede hacer un proyecto de la misma calidad pero con este objetivo.

Viendo lo que está pasando con el chikunguña o la malaria, quizá la acaben emitiendo aquí en España.

O lo que está pasando en Brasil con el virus Zika, que la gente ya no quiere quedarse embarazada por miedo a que el bebé salga con una encefalopatía. Y ese virus, al igual que el chikunguña, también lo transmite el mosquito tigre. Esto es algo que no se va a poder parar.

¿Qué objetivo le gustaría conseguir con estos programas?

La sensibilización es importante, y sobre todo que se vea que esto es un problema de todos. Esto no es un tema científico, y se lo dice una científica que además ha creado una tecnología para luchar contra estas enfermedades. La ciencia está muy bien, y está para desarrollar nuevas cosas, pero hay que explicar la realidad, que si la malaria se erradicó en España en 1964 no podemos estar diciendo que en África hay que esperar a una vacuna. La clave es la prevención en educación e higiene, y hay que actuar ya.