Sociedad Un régimen que tiene claro que no puede definirse como democrático ya que “en Cuba nunca ha habido democracia”.

"En Cuba nunca ha habido democracia"

19 julio, 2021 17:23

Inquietud y desconocimiento de lo que sucede realmente en Cuba. Y miedo, mucho miedo. Esas son las sensaciones que tiene una mujer cubana que lleva 22 años en Valladolid desde que abandonó la isla y a la que llamaremos Victoria pese a que no es su nombre real. Prefiere no dar a conocer su identidad por temor “no a lo que pueda suceder a mi familia porque no vive allí” sino “por las posibles represalias que pueda sufrir yo aquí”.

Un régimen que tiene claro que no puede definirse como democrático ya que “en Cuba nunca ha habido democracia”. Por eso indica que la desinformación respecto a lo que realmente está sucediendo en su país es absoluta. “He podido hablar con algunos amigos que tengo aún allá y solo me dicen que todo está bien, que no sucede nada fuera de lo normal”. Algo comprensible por el temor que existe a que sus llamadas estén controladas por el gobierno y, como mal menor, les haría perder su trabajo.

Un trabajo que tampoco es que les asegure un mejor nivel de vida puesto que, por ejemplo, “un neurocirujano cobra entre 25 y 30 dólares al mes cuando el precio de un litro de aceite es de siete euros o el de un tomate dos euros, lo mismo que cuesta un mango”.

¿Qué es lo que ha sucedido entonces esta semana pasada en Cuba? La teoría que Victoria considera más plausible es que el cierre de los aeropuertos debido al COVID-19 haya provocado un bloqueo de recursos para los cubanos “que viven del dinero que les mandan sus familiares desde el extranjero” y haya provocado la explosión social contra el gobierno. Incluso pese a que actualmente el precio de los productos de primera necesidad es tan alto que ni siquiera alcanzaría con lo que llega de sus familiares. “Hace unos años mandabas 100 euros a tu familia y les daba para vivir. Ahora, con el coste que tienen que pagar por cada producto, tampoco les haría salir de pobres. Una pobreza que reconoce que “efectivamente se sufre en el país”.

Si las movilizaciones fueran la consecuencia del bloqueo de los vuelos por la pandemia cree que “no sería el inicio del final” sino simplemente “movilizaciones de quienes viven de lo que reciben de fuera”. Para que ese cambio se produjera “tendría que haber detrás un proyecto de cambio político y social profundo” que no ve plausible en un futuro cercano. De hecho, recuerda las protestas que se produjeron en 1994 que incluso provocaron saqueos en todas las ciudades pero que finalmente “cesaron y no condujeron a nada”.

Ayuda que no llega

Ni siquiera ve como solución un mayor apoyo internacional con el envío de ayudas. Es más, lo considera contraproducente ya que “todo lo que llega como ayuda internacional, ya sea comida o medicamentos, se acaba vendiendo en las tiendas y no llega al pueblo”. Y ahora se compra en euros, no en dólares, porque el valor de la moneda europea es superior a la de estados Unidos. Para que esa ayuda fuera efectiva Victoria considera que debería de producirse de otra forma. "No tanto a través de ayuda material, que también, sino a través de una presión internacional de las diferentes instituciones para que se pueda cambiar al régimen", explica.

Pese a su visión tan agria de la situación en Cuba, Victoria mostró su deseo de volver en alguna ocasión a su país para recordar sus raíces. Eso sí, le gustaría hacerlo cuando realmente se viva en libertad y en democracia. Porque como recordó otra vez “en Cuba no se elige al gobierno por parte de los ciudadanos, sino que son los miembros del partido comunista los que lo hacen en sus congresos”. Y reconoció que ha ido a peor desde la muerte de Fidel Castro. “Fidel, con sus virtudes y sus defectos, al menos era inteligente, pero los que le han sucedido son todo lo contrario”.