Sociedad

Flashes de otoño. Los toros en el mundo. Europa (5ª parte)

17 noviembre, 2020 17:52

Flashes de otoño. Los toros en el mundo: Europa (4ª parte)

Suiza



Seguimos recorriendo la Europa taurina de antaño, tras la sugestiva visita a Portugal y sus plazas repartidas por el Mundo. Proseguimos con Suiza, donde del Cossío extraemos lo siguiente: “El 11 y 12 de julio de 1964 se celebraron dos novilladas en una plaza portátil en Vessy. En ella actuaron los dos días Pepín Guerrero, Curro Escamilla, Macareno y Fidani. Hubo simulación de suerte y un novillo de “cocarda”, a la landesa, para los aficionados. Pero ninguno llegó a quitarle la escarapela.”

Turquía (Constantinopla, la actual Estambul)



También del Cossío recogemos la incursión taurina en Turquía de los muchos aventureros adinerados que buscaban una mayor expansión de la fiesta…y sus negocios paralelos. Y es que España siempre tuvo excelentes aventureros y descubridores desde tiempos inmemoriales.

“En 1910, -relata sobre Turquía- los grandes capitalistas señores Krement y Rivas, gran campeón de billar en Barcelona, construyeron en Constantinopla una gran plaza de toros capaz para 15.000 personas, dotada de enfermería y demás dependencias. 

Se fijó como fecha de inauguración la del 29 de mayo del citado año, surgiendo contrariedades de última hora en el Parlamento. Se retiró el permiso de celebración a las seis de la tarde del día anterior, pero recordando el Gobierno que tal prohibición implicaba indemnizar a la empresa con 600.000 francos, dos horas antes de la corrida anuló la contraorden celebrándose la corrida con unas 4.000 personas.

Se celebraron cinco corridas, lidiándose ganado de Durán y Blanca, de Francia. Fueron contratados los novilleros Frutitos, Negret y Chico de Camila, en unión del notable banderillero Doble, de Valencia, y seis peones más. En la corrida inaugural se lidiaron cuatro toros por las cuadrillas de Frutitos y Negret, que estuvieron muy lucidos. Y, al echar cuentas la empresa vio que había perdido 100.000 pesetas, que en el año 1910 eran muchas pesetas.”

Flashes de otoño. Los toros en el mundo: Europa (3ª parte)

Yugoslavia (actual Serbia y Montenegro)



Luis Miguel Dominguín anunciado en Belgrado en 1971



Dos corridas se celebraron en la capital yugoslava los días 2 y 3 de octubre en el estadio Tas, en el centro de Belgrado, con un aforo para 5.000 espectadores. Fue organizada por una empresa paraestatal, con la asociación de Luis Miguel Dominguín, que por cierto produjo escasa ganancia porque los gastos se acumularon en exceso. Hubo que improvisar un coso, transportar de España doce toros en camiones, más los caballos de picar, petos, mulillas, atalajes, etc.

Durante el curso de la primera corrida -presidida por el notario madrileño Manuel Amorós- un locutor, debidamente asesorado, iba explicando cuanto ocurría en el ruedo. Actuó Luis Miguel Dominguín y Roberto Piles, por delante el rejoneador        Alfredo Conde

Luis Miguel fue volteado por el primero de la corrida del día 2. Y al siguiente día, el arpón de una banderilla le atravesó la mano izquierda siendo necesario darle ocho puntos de sutura. En contra de la orden de los médicos, volvió al ruedo. En total se lidiaron diez toros de Carlos Núñez y Guardiola.

El importe de las entradas, -relata el Cossío- equivalían a tres veces más que un partido de fútbol de primera calidad. Fue preciso, a última hora, vender las entradas a un tercio de su valor para jóvenes y soldados.

Dos anécdotas contadas por el taurino Miguel Zuazo: -finaliza el Cossío sobre las corridas en Belgrado- la del viejo exiliado español que solo pudo ver la mitad de la corrida “porque su corazón no podía aguantar tal emoción”, y la de los yugoslavitos toreando de salón en la puerta del colegio al día siguiente de las corridas.

Flashes de otoño. Los toros en el mundo: Europa (2ª parte)

Oriente Medio (Kuwait)



Los años 70, según vamos apreciando, fueron la explosión taurina que inundó el Mundo de tauromaquia. Tal fue el caso de Kuwait que en 1972 se celebraron  funciones taurinas en un estadio deportivo. No cita el Cossío quién organizó los festejos. Sí cuenta en su tomo VI que el acondicionamiento de complejo deportivo para convertirlo en coso taurino ascendió a seis millones de pesetas y su capacidad fue de unas 8.000 personas.

Junto a la presidencia, se situó un hombre con un fusil para disparar contra el toro por si se le ocurría saltar la barrera. Los toros (24) fueron del Conde la Maza y se transportaron en un Boeing 707. Se dieron cuatro funciones los días 7, 8, 9 y 14 de abril del citado año y alternaron los diestros españoles José Lerma, Paco Alcalde y Manuel del Olmo. En las tres primeras funciones se lidiaron tres toros cada día y quince en la última? (La interrogación es de mi cosecha).

Nota del autor: Los toros deben referirse a novillos, ya que los tres diestros anunciados eran novilleros en aquellos años

Beirut (Líbano)



El 7 de junio de 1954 salía del puerto de Barcelona una parte de la cuadrilla de toreros que iban a torear al Cercano Oriente. Pedrucho de Éibar iba como director de esta gira que inició su trabajo en el Líbano. Cita el Cossío.

Se construyó una plaza con aforo para 10.000 personas en el Palacio Dora, parque en el que se daban atracciones. Eran empresarios y propietarios el griego Nicola Papayano y el árabe Abed Halím Masmoud, y el montaje de a plaza de madera lo hizo el banderillero Antonio Herrera Fernández.

El 2 de julio de ese año de 1954 se dio en Beirut la primera novillada con reses de Monsieur Sol para Ramón Arasa, Salvador Ruiz (Frascuelo) y Rodríguez (El Exquisito). En total se celebraron cinco novilladas.

Juan Bienvenida, Julio Aparicio y Juan García “Mondeño” torearon en Beirut ante 64.000 espectadores en una ciudad deportiva de 100.000 localidades.



Siete años más tarde se volvieron a dar toros en la capital libanesa, pero en esta ocasión con total desembarco español para dar dos corridas de toros. Lo cuenta Luis Rivas en el blog mialcalá.blogspot.com con amplio despliegue gráfico:

“Corría los primeros días del año 1961, Beirut capital del Líbano, conocida como la Suiza de Asia, una ciudad atractiva con 1.500.000 habitantes, con amplios parques y jardines, un importante puerto, refinerías de petróleos, centros turísticos y culturales, tres universidades, fue la elegida por primera vez, para la celebración de dos corridas de toros a la española”.

               El semanario taurino El Ruedo daba la noticia sobre las corridas de toros de Beirut



Pepe Belmonte Fernández (1933-1999) empresario de acreditada solvencia, mantuvo contacto con un amigo libanés que residía en la Costa del Sol. Estudió el proyecto y echó para adelante con valentía y tenacidad, convencido de que iba a colocar la bandera de la Tauromaquia en todo lo alto en un país desconocido. En aquel entonces Pepe, junto con su hermano, Juan matador de toros, llevaban plazas de importancia como Jerez, de propiedad familiar, Cádiz, Granada, Castellón, Ronda, La Línea, Sanlúcar de Barrameda, Cartagena, Fuengirola, y años más tarde la de Algeciras, coincidiendo con su inauguración.

Pepe se ocupaba de la gestión empresarial y apoderamiento de importantes figuras como Aparicio, Ordóñez, Curro Romero, Rafael de Paula, Miguelín, Antoñete, Andrés Vázquez, entre otros. Juan de las labores del campo, como veedor indiscutible.

Flashes de otoño. Los toros en el mundo: Europa (1ª parte)

Años más tarde representó a varias empresas importantes como Málaga, y apoderó a Paco Ojeda, al que logró situarlo, en sus primeros años de matador. Sobrinos nietos de Juan Belmonte, el Pasmo de Triana, formaron un serio y sólido equipo. No debe olvidarse que Pepe fue el impulsor de la feria del caballo.

                                                           Las taquillas para la venta de entradas

Aquella incursión constituyó un impacto. Convenció Pepe a Juan Bienvenida, Julio Aparicio y Juan García Mondeño, tres buenos toreros con estilos diferentes. Acompañados de sus cuadrillas de picadores, banderilleros, mozos de espadas y el apoderado de Mondeño, Alberto Alonso Belmonte, partieron en un Caravell rumbo a Beirut.

En el mismo embarque se transportaron burladeros, barreras, ropa de monosabios, alguacilillos, y hasta los petos para los caballos de picar, aunque llegado a este punto, tuvo dificultades con los árabes, ya que estos, muy amantes de los caballos, no entendían que el noble animal se expusiera ante la embestida de un toro. Los toros pertenecían a los hierros de Hidalgo Rincón y José Quesada, propietario de la finca El Lario que se encuentra en Alcalá de los Gazules. Se cuidó hasta el último detalle. Incluso la fijación de taquillas y carteles, en lengua árabe y francesa, en el centro de Beirut.

El astuto empresario exigió a los organizadores, la garantía de los honorarios de todo el personal actuante, antes de que estos salieran de España. Las corridas se verificaron los días 1 y 8 de octubre, en un enorme estadio deportivo con capacidad para 100.000 personas conocido como Chamun. Utilizaron un velódromo para acondicionar el ruedo de 60 metros de diámetro, con ingentes cantidades de tierra.

                                            

                                            El paseíllo en la habilitada plaza de toros



La respuesta fue excelente. Acudieron, cada día, una media de 64.000  espectadores. Desde el inicio del paseíllo con los toreros, algunos banderilleros y picadores jerezanos, vistiendo sus trajes bordados con alamares de oro, hasta el final del festejo, fue un espectáculo inédito y una conquista ante un muestrario de razas, que en muchos momentos de la lidia se pusieron de pié para aplaudir, dando muestras de un respeto a la liturgia del toreo, que asombró a los protagonistas. La fiesta de los toros es universal, el arte y el valor llega a todo el mundo.”

Lástima que aquello no tuviera continuidad, cierra el autor, por los conflictos bélicos que se han venido sucediendo en aquella zona a partir de los años 80”.

El Cairo y Alejandría (Egipto)



La misma expedición de toreros que habían toreado en Beirut, capitaneados por Pedrucho de Eibar, prosiguieron su gira por Egipto. Una plaza de madera se instaló en el “Sporting Club” de El Cairo y se celebraron cuatro novilladas durante agosto de 1954, en las que intervinieron Ramón Arasa, El Exquisito y Herrerita.

Posteriormente se trasladarían a Alejandría celebrando una novillada la misma terna el 11 de septiembre del citado año. El Cossío dice que “la empresa se disolvió por motivos económicos, quedando veinte novillos que tuvieron que ser apuntillados, y Pedrucho y su troupe de toreros decidieron dar por terminada su aventura”.

                                     Pedrucho, de corto rodeado de su “troupe” de toreros

Bibliografía y fotografías: Enciclopedia “Los Toros” (“El Cossío”), Portaltaurino.com, Vadebraus.com, Kronos Historia, La Economía del toro, “Por siempre torero”, “Azores pro touradas”, Natalia Calvo, Biblioteca Digital Junta CyL (Portal de Tauromaquia), Mialcala blogspot, Aula Taurina de Granada. ABC, Cultura (Andrés Amorós). Gonzalo Santonja (“Los toros del Siglo de Oro. Anales segovianos de la Fiesta”, (Diputación de Segovia). Turismo Melilla. Amigos de la plaza de toros de Béjar.Porsolea.com.