Casto López Cañibano
Fallece a los 69 años Casto López Cañibano, jefe de Sanidad de la Junta en Zamora
El veterinario, con más de cuatro décadas de servicio público, permanecía en coma inducido en Asturias tras sufrir una afección mientras pasaba unos días de vacaciones.
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Casto López Cañibano, jefe del Servicio Territorial de Sanidad y Bienestar Social de la Junta de Castilla y León en Zamora, ha fallecido de forma inesperada a los 69 años en Asturias, donde se encontraba pasando unos días de vacaciones.
Una afección repentina obligó a ingresarlo en el Hospital Universitario Central de Asturias, donde permanecía desde el domingo en coma inducido. Finalmente, murió este lunes, 24 de agosto.
La noticia ha causado una profunda conmoción entre sus compañeros de la Administración autonómica, el colectivo veterinario y muchas de las personas que coincidieron con él a lo largo de más de cuatro décadas de servicio público.
Detrás del responsable de Sanidad hay también una larga historia profesional que comenzó como veterinario de pueblo y terminó situándolo en primera línea de la gestión sanitaria de Zamora durante la pandemia.
De Prado a Pereruela
Casto López nació en Prado, en Tierra de Campos, en 1957. La veterinaria fue pronto su camino. Se licenció en la Universidad de León en 1981, con la especialidad de Higiene e Inspección de los Alimentos, y tres años después obtuvo el diploma en Sanidad por la Escuela Nacional de Sanidad.
Su primera plaza llegó también en 1984. Fue veterinario titular en Pereruela, en una época en la que el veterinario rural era una figura estrechamente ligada a la vida cotidiana de los pueblos, a las explotaciones ganaderas y al control sanitario.
En 1990 pasó a la Sección Agraria Comarcal de Zamora tras la reestructuración de los servicios veterinarios de la Junta.
Allí comenzó un recorrido por distintas áreas de la Administración autonómica que acabaría llevándolo hasta algunos de sus puestos de mayor responsabilidad.
En 2003 fue nombrado jefe de la Sección de Ayudas Ganaderas del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería.
Nueve años después cambió el campo y la ganadería por otra responsabilidad especialmente compleja en una provincia eminentemente rural: la jefatura del Servicio Territorial de Medio Ambiente.
Estuvo al frente de este departamento durante cerca de cinco años. En abril de 2017 llegó un nuevo cambio. Casto López asumió la dirección del Servicio Territorial de Sanidad de Zamora, cargo que todavía ocupaba cuando ha fallecido.
La pandemia, la prueba más dura
Tres años después de aquel nombramiento llegó la crisis que marcaría inevitablemente su etapa en Sanidad.
La irrupción del COVID-19 colocó a los servicios territoriales sanitarios en una situación desconocida.
Durante meses hubo que gestionar controles epidemiológicos, medidas de salud pública, brotes, restricciones y vacunación en medio de una incertidumbre constante.
El delegado territorial de la Junta en Zamora, Fernando Prada, ha querido detenerse precisamente en aquellos meses al despedir a quien durante años fue uno de los rostros de la gestión sanitaria provincial.
"Definir a Casto es tremendamente difícil, un veterinario con letras mayúsculas, enamorado de su profesión", ha señalado.
Prada lo recuerda también como "un excepcional servidor público" y ha destacado "la labor importantísima" que desarrolló al frente del Servicio Territorial de Sanidad durante la pandemia.
El veterinario que nunca dejó de serlo
Los despachos y las responsabilidades administrativas nunca borraron su primera profesión.
Casto López siguió siendo veterinario también fuera de la Junta y mantuvo una relación especialmente estrecha con el mundo taurino zamorano.
Durante años participó como veterinario en festejos de la provincia y se especializó en los controles que rodean a los espectáculos taurinos. En 2018 explicó públicamente algo que conocía bien: todo lo que ocurre antes de que un toro pise el ruedo.
"La gente solo ve las dos horas de festejo", señalaba entonces, antes de recordar el enorme trabajo previo de veterinarios, presidencia y delegación gubernativa.
Su cometido comenzaba hasta 72 horas antes, con los reconocimientos de los animales, y podía continuar incluso después de la corrida con la toma de muestras si existía alguna sospecha.
Aquella faceta le hizo conocido entre ganaderos, profesionales taurinos y vecinos de muchos pueblos. No era extraño encontrárselo lejos del despacho, ejerciendo la profesión con la que había comenzado su vida laboral.
"Siempre al lado del que necesitaba ayuda"
Pero quienes lo han despedido en estas horas han hablado menos de cargos que de carácter.
Fernando Prada lo ha definido como "una excelente persona, gran trabajador, empático y siempre al lado de todo el que necesitaba ayuda".
Una descripción que coincide con el recuerdo que ha dejado entre quienes compartieron con él años de trabajo y amistad.
En poco más de cuatro décadas pasó de recorrer el medio rural como veterinario a estar al frente de uno de los servicios más sensibles de la Junta en Zamora.
Por medio quedaron la ganadería, el Medio Ambiente, la sanidad pública, los toros y, sobre todo, una vida profesional prácticamente entera ligada a su provincia.
"En nombre de todos sus compañeros de la Delegación Territorial, traslado el pésame a toda su familia", ha expresado Prada.
Y después, una despedida sencilla para alguien con quien tantos habían compartido tantos años: "Descanse en paz".