Aroa Domínguez Gómez, emprendedora artesanal de miel y bombera forestal.

Aroa Domínguez Gómez, emprendedora artesanal de miel y bombera forestal. Cedidas.

Zamora

Aroa (23), emprendedora, apicultora y bombera forestal golpeada por la sequía y la crisis del campo: "Mi sitio está aquí"

A sus 23 años, Aroa Domínguez encarna la quinta generación de una estirpe de apicultores en Muelas de los Caballeros y compagina la producción de miel con la extinción de incendios, demostrando el papel crucial de la juventud para dinamizar la economía local y proteger el entorno.

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En Muelas de los Caballeros, una pequeña localidad de la comarca zamorana de La Carballeda donde ya no vive casi nadie y los comercios han ido echando el cierre uno tras otro, abrir una tienda física no es solo una aventura empresarial, sino casi un acto de resistencia cívica.

Ese es el reto que han asumido Balín Domínguez Bordel y su hija Aroa Domínguez Gómez, impulsores de Miel Balín, un proyecto de emprendimiento rural que entrelaza la tradición familiar, el arraigo a la tierra y el relevo generacional en el corazón del campo zamorano.

Aroa representa a la quinta generación de una estirpe ligada a las abejas.

Tras concluir sus estudios, decidió dar el paso definitivo de regresar a sus raíces para volcarse en la apicultura, una labor que combina con una vocación fundamental para la supervivencia del territorio: su trabajo como bombera forestal.

Esta doble faceta no es casualidad, sino el reflejo de un compromiso total con la protección y conservación de un entorno rural amenazado.

"A mí siempre me ha tirado el pueblo; venía todos los fines de semana con mi padre y siempre estaba ayudando en las colmenas. El campo siempre ha sido mi forma de vida", explica Aroa.

Aroa Domínguez con su padre en la tienda de Miel Balín.

Aroa Domínguez con su padre en la tienda de Miel Balín. Cedida.

Aunque estudió para ser auxiliar, lo tuvo claro: "Me tiró más quedarme aquí con mi padre. Es un orgullo trabajar con tu familia en algo que amas, aunque vengan años malos como este".

La reciente inauguración de su local en Muelas de los Caballeros ha supuesto una auténtica inyección de moral para una vecindad acostumbrada a ver decaer los servicios locales.

Aunque en esta primera etapa la tienda está enfocada en la venta directa de su miel, el objetivo a corto plazo es convertir el establecimiento en un punto de puesta en valor de los productos de la tierra.

"El pueblo está muy ilusionado, al igual que nosotros. Muelas tenía antes mucha vida, pero con el paso del tiempo ya no quedaba nada abierto. Al decidir abrir la tienda estamos todos muy contentos y con mucha emoción", señala.

Aroa Domínguez Gómez, bombera forestal apagando un fuego.

Aroa Domínguez Gómez, bombera forestal apagando un fuego. Cedida.

Además, adelanta las metas del negocio: "Queríamos vender productos de Zamora. De momento no podemos por trámites, pero cuando tengamos todos los papeles listos, será una tienda con productos zamoranos también".

Ser apicultor en la sierra zamorana dista mucho de ser un camino de rosas. A los elevados costes de transporte derivados de tener los apiarios en plena montaña se le suma un año hidrológico catastrófico provocado por la extrema sequía.

"Nosotros tenemos las colmenas en la sierra, con lo cual el gasoil es un gasto bastante alto. Y el mejor colmenar que parece que tienes es el que se te muere", lamenta la joven.

A ello se une la falta de precipitaciones: "Está habiendo mucha sequía y eso ha influido muchísimo en que este año no haya producción de miel".

Aroa Domínguez Gómez, bombera forestal.

Aroa Domínguez Gómez, bombera forestal. Cedida.

A los contratiempos climáticos y sanitarios se suma la cicatriz aún abierta de las olas de fuegos que han golpeado con dureza a la comarca en los últimos veranos, abrasando la flora silvestre y destruyendo colmenares de compañeros de la zona.

Es ahí donde la labor de Aroa cobra una dimensión vital: conoce de primera mano el azote de las llamas tanto por el impacto que provocan en sus abejas como por su entrega directa en las labores de extinción y prevención en el monte.

"El año pasado a varios amigos se les quemaron las colmenas o se quemó todo lo de alrededor. Si se quema el entorno, las abejas se quedan sin nada que comer. Al final todo influye un montón", relata sobre el terreno.

A esta lucha sobre el terreno se añade la competencia desleal del mercado global que acecha al sector.

"Tenemos muchísimos problemas porque están trayendo miel de fuera, sobre todo de China, y la venden en los supermercados como si fuera miel cuando no lo es. Al analizarla se ve que son siropes", denuncia con firmeza.

Aroa Domínguez en la puerta de su tienda en Muelas de los Caballeros.

Aroa Domínguez en la puerta de su tienda en Muelas de los Caballeros. Cedida.

Ante esta situación, reconoce la impotencia del productor local: "No puedes competir contra eso porque son precios bajísimos por algo que no es miel. No queda otra que ir concienciando poco a poco a la gente de lo que realmente quiere comer".

En una provincia castigada por el envejecimiento y la falta de oportunidades para los jóvenes, el gesto de Aroa choca incluso dentro de su propia casa. La falta de relevo generacional que asfixia al campo castellano y leonés se alimenta, a menudo, del desánimo de las propias familias.

"Aquí el quedarte o tomar el relevo es visto casi como si te llamaran loco. Se ven granjas que cierran por todos lados y la gente no lo entiende. Hasta mi propia familia me decía al principio: 'Hija, piénsatelo bien, sal fuera'.

Tienda Miel Balín, recién abierta por Aroa Domínguez y su padre.

Tienda Miel Balín, recién abierta por Aroa Domínguez y su padre. Cedida.

No veían futuro aquí porque no vive casi nadie, pero a todo el mundo le choca que haya decidido quedarme", confiesa.

Pese a las advertencias, su determinación es inquebrantable.

"A los pueblos los están dejando perder como si ya no tuvieran futuro, pero los jóvenes que nos queremos quedar de verdad tenemos que luchar. No nos queda otra que demostrar que aquí se puede vivir dignamente", enfatiza Aroa.

Mirando al futuro, Miel Balín proyecta dar el salto digital y seguir creciendo: "Queremos crear la página web, ir a más ferias e ir haciendo poco a poco cosillas nuevas y otros productos".

Una muestra de cómo la iniciativa privada, la valentía juvenil y el amor por las raíces —ya sea entre colmenas o frente a las llamas— pueden encender una llama de esperanza en la Zamora vaciada.