Imagen de archivo de una granja de pollos de engorde.

Imagen de archivo de una granja de pollos de engorde. Equalia Equalia

Zamora

La enfermedad de Newcastle salta a la provincia de Zamora, con un foco en Peleagonzalo, y surge otro nuevo en Valladolid

Con ambas declaraciones, que suman 162.530 pollos de engorde, el número total de focos notificados en la zona asciende ya a 17.

Más información: La enfermedad de Newcastle alcanza ya los 14 focos en Castilla y León y afecta a más de un millón de animales

ICAL
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La enfermedad de Newcastle saltó este lunes a la provincia de Zamora, con un foco detectado en la localidad de Peleagonzalo, en la comarca de Toro, el primero que se declara fuera de la provincia de Valladolid.

En territorio vallisoletano también ha surgido otro nuevo, concretamente en Alcazarén, en la comarca de Olmedo, y localizado próximo a otros anteriores, según la actualización informada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

En ambos casos se trata de dos granjas de pollos de engorde, conocidos como ‘broilers’. Hasta ahora, el número total de focos de enfermedad de Newcastle notificados en la zona es de 17.

La granja de Alcazarén, que no se encontraba vacunada frente a la enfermedad, tiene un censo aproximado de 92.000 broilers y la sospecha se comunicó el 8 de julio tras la detección de un aumento de mortalidad de un 0,58 por ciento del censo.

En cuanto al caso de Peleagonzalo, que tampoco se encontraba vacunada frente a la enfermedad, tiene un censo aproximado de 72.530 aves. La sospecha se comunicó al día siguiente, tras la detección de un aumento de mortalidad de un 0,27 por ciento.

En ambos casos, que suman 162.530 pollos, las muestras tomadas por parte de los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Junta de Castilla y León se remitieron al Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete, Laboratorio Nacional de Referencia de la enfermedad de Newcastle en España, donde se ha confirmado por PCR la presencia de una cepa velogénica del virus.

Los SVO han adoptado inmediatamente las siguientes medidas, establecidas en el Reglamento Delegado (UE) 2020/687 de la Comisión Europea. Por un lado, la inmovilización inmediata de las granjas afectadas desde la fecha de sospecha.

En segundo lugar, la realización de la encuesta epidemiológica con objeto de conocer el posible origen y granjas en riesgo por movimientos de personas y vehículos.

También, se procede a realizar el vacío sanitario de las granjas confirmadas y la destrucción de cadáveres, pienso y demás materias contumaces que pudieran vehicular el virus en una planta de tratamiento autorizada.

Por otro lado, se ha establecido una zona de restricción alrededor de los focos. En los radios de tres y 10 kilómetros de las granjas hay 16 y una explotación comercial con censo, respectivamente, de las que 15 ya pertenecen a otras zonas de restricción de focos anteriores.

Vacuna obligatoria

Además, se ha establecido, mediante una Resolución del Director General de Producción Agrícola y Ganadera, la obligatoriedad de la vacunación en todas las explotaciones avícolas de producción y reproducción que no sean de autoconsumo.

Ello debiendo aplicarse, como mínimo, dos dosis en la pauta vacunal y debiendo garantizarse un nivel adecuado de inmunización mediante las pautas vacunales autorizadas, en todas las manadas incluidas en los municipios de las zonas de restricción de los focos activos.

Esta obligatoriedad se extenderá a las explotaciones de las provincias de Valladolid y Segovia a partir del 1 de agosto de 2026, y a todas las explotaciones de la Comunidad a partir del 1 de septiembre de 2026.

La secuenciación parcial del virus realizada por el LCV de Algete muestra que el virus circulante en la provincia de Valladolid, ahora también en Zamora, pertenece al genotipo VII.2, tratándose de un subtipo diferente al detectado en los focos de Valencia (genotipo VII.1.1), lo que corroboraría el descarte del vínculo epidemiológico entre ambos brotes.

El Ministerio recomienda reforzar la vigilancia pasiva, tanto en granjas avícolas como en aves silvestres, notificando a los servicios veterinarios oficiales cualquier sospecha de enfermedad, así como reforzar las medidas de bioseguridad en las granjas avícolas.

Especialmente aquellas medidas destinadas a evitar el contacto con aves silvestres, incluyendo las medidas de profilaxis sanitaria, en particular la aplicación de adecuados programas de vacunación frente a la enfermedad.

Aunque la vacuna no proteja al cien por cien, sí que reduce el riesgo de que las aves se infecten, así como disminuye la cantidad de virus excretado en las aves vacunadas e infectadas, por lo que limita el riesgo de diseminación del virus a nuevas granjas.