El alcalde de Roales del Pan, David García.

El alcalde de Roales del Pan, David García. Foto cedida

Zamora

El alcalde de Roales denunciará a la Inspección de Trabajo por darle el alta con un 83% de minusvalía: "Casi me hunden"

David García lamenta que le consideren "apto para trabajar" con un grado 2 de dependencia.

Más información: El alcalde de Roales del Pan espera una tercera operación tras su grave accidente: "Será una recuperación complicada"

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Casi dos años después de un accidente de moto que pudo costarle la vida, David García Montes ha retomado sus funciones como alcalde de Roales del Pan (Zamora) y como diputado provincial por Vox.

Lo hace con un 83% de minusvalía reconocida, un grado 2 de dependencia, el brazo izquierdo sin funcionalidad y al menos dos intervenciones quirúrgicas pendientes.

Su regreso, lejos de ser un momento de celebración, se ha convertido en el detonante de una fuerte denuncia contra la Inspección de Trabajo, a la que acusa de falta total de empatía y de ignorar los informes médicos que certifican su situación

El 5 de septiembre de 2024, García Montes circulaba en moto por la carretera ZA-V-2101, a las afueras de El Pego, cuando una furgoneta se cruzó en su trayectoria.

El impacto frontal fue brutal: amputación de la pierna izquierda por debajo de la rodilla, fracturas múltiples en húmero, radio y cúbito del brazo izquierdo, desgarro del pectoral mayor y graves daños nerviosos y musculares.

Desde entonces ha superado ocho operaciones y ha vivido un largo y doloroso proceso de recuperación que ha puesto a prueba tanto su cuerpo como su mente.

Un 83% de minusvalía

A pesar de todo ello, la Inspección de Trabajo le ha dado el alta médica y le considera "apto para trabajar". Una decisión que el regidor califica de incomprensible y que le ha llevado a tomar la determinación de llevar el caso a los tribunales.

"Retomo mi actividad, no como me hubiera gustado pero la situación ha sido bastante grave. Mi brazo sigue sin funcionar, me quedan todavía bastantes intervenciones, me han dado un 83% de minusvalía y tengo un grado 2 de dependencia", afirma en un vídeo publicado en las redes sociales del Ayuntamiento.

García lamenta que, a pesar de esa situación, la Inspección de Trabajo ha dicho que está "muy bien para trabajar" y le ha dado el alta. El regidor no oculta su frustración ante lo que percibe como una doble vara de medir en la sociedad actual.

"Desgraciadamente hoy en día veo que los que trabajamos tenemos menos derechos y los que no pegan palo al agua viven de nosotros", apunta.

"Ni un ápice de empatía"

Y asegura que hay "dos Españas, la que madruga y la que se queda en la cama". "Y la que se queda en la cama nos obliga a los que madrugamos a trabajar más, pero cuando tienes un problema como en mi caso te ves completamente desahuciado", denuncia.

Y asegura que la Inspección de Trabajo "no ha tenido ni un ápice de empatía" y que "casi" le hunde "en el más absoluto pozo".

Siete informes médicos del Servicio Público de Salud de Castilla y León avalan que no puede conducir y que sus patologías son muy severas. Pese a ello, la Administración laboral ha decidido que está en condiciones de retomar plenamente sus responsabilidades.

Una contradicción que el alcalde no está dispuesto a aceptar.

"Hay siete informes médicos que dicen que no puedo conducir, que mis patologías son muy severas y nadie se explica que haya sobrevivido a semejante impacto y a pesar de ello la Inspección ha decidido que estoy completamente apto para trabajar. Voy a ir a los juzgados a defender mis derechos", anuncia con determinación.

Su caso, dice, no es aislado. "No es mi historia, es la historia que está habiendo últimamente en nuestro país", lamenta.

La dimensión psicológica

Y hace un llamamiento a aquellas personas que se encuentren en una situación similar a la suya.

"Que cualquier persona que tenga una situación de estas venga a verme porque yo le ayudaré. La parte psicológica es la más dura y si yo he podido vencerla puedo ayudar a otros a hacer lo mismo", apunta.

Precisamente la dimensión emocional ha sido la más complicada. El apoyo de su entorno y su compromiso con Roales del Pan han sido clave para salir del pozo.

Mientras prepara su denuncia contra la Inspección de Trabajo, el alcalde zamorano sigue demostrando que, más allá de las secuelas físicas, su voluntad de servicio público y su capacidad de superación permanecen intactas.

Su mensaje es directo: no se quedará callado y está dispuesto a luchar hasta el final por lo que considera justo.