Unai Simón Reuters
El refugio de Unai Simón ideal para recorrer a pie: un pequeño pueblo medieval de 123 habitantes y un puente olvidado
Todavía son muchos los vecinos que recuerdan al joven Unai participando en improvisadas pachangas en el campo de fútbol del pueblo
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La sangre zamorana corre por las venas de Unai Simón. El guardameta del Athletic Club y de la Selección Española es uno de los nombres más destacados en este Mundial de Estados Unidos.
Sin embargo, no está teniendo toda la fortuna deseada en este arranque del Mundial que se disputa en Estados Unidos, aunque logró mantener su portería a cero en el encuentro frente a Cabo Verde.
Más allá de los estadios y de la presión de la élite futbolística, existe un rincón muy especial para el portero internacional.
Un lugar tranquilo, alejado del ruido mediático, donde se encuentran sus raíces familiares y donde cada éxito deportivo se celebra como si fuera propio.
Ese lugar es San Marcial, una pequeña localidad zamorana de apenas 123 habitantes.
Las raíces zamoranas
A tan solo 13 kilómetros de la ciudad de Zamora se encuentra San Marcial, el pueblo del que desciende Unai Simón por rama paterna.
La vinculación del guardameta con esta localidad va mucho más allá de una simple referencia familiar.
Unai mantiene una estrecha relación con sus abuelos zamoranos, con quienes pasó gran parte de los veranos de su infancia y adolescencia.
Durante esos años disfrutó de la vida tranquila del pueblo, compartiendo jornadas con familiares y amigos lejos de las exigencias del fútbol profesional.
Su padre, Daniel Simón, continúa visitando con frecuencia la localidad para pasar tiempo con sus padres y disfrutar de una de sus grandes aficiones: el ciclismo.
En San Marcial todavía son muchos los vecinos que recuerdan al joven Unai participando en improvisadas pachangas en el campo de fútbol del pueblo o compartiendo largas conversaciones nocturnas en el tradicional trinquete.
San Marcial, un pequeño tesoro
San Marcial es uno de esos lugares donde el tiempo marcha diferente. Con apenas 123 habitantes, se presenta como un destino ideal para quienes buscan tranquilidad, naturaleza y la autenticidad de los pueblos castellanos.
La localidad se encuentra situada en la zona sur de la provincia de Zamora, en el extremo meridional de la comarca de Tierra del Vino.
Su acceso principal se realiza a través de la carretera ZA-305, popularmente conocida como la "calzada de Peñausende".
Ubicada en el denominado valle del Campeán, por su término municipal discurren importantes vías pecuarias históricas, entre ellas la Cañada Real Vizana o de la Plata, junto con varios ramales y cordeles utilizados durante siglos para la trashumancia ganadera.
Sus orígenes se remontan a la Edad Media, época en la que fue repoblada por los monarcas del Reino de León.
Ese pasado medieval sigue presente en el encanto de sus calles y en la serenidad de un entorno rural que apenas ha cambiado con el paso de los siglos.
Posteriormente, durante la Edad Moderna, San Marcial formó parte del Partido del Vino de la provincia de Zamora.
Más tarde, tras la reorganización territorial de 1833, permaneció integrada en la provincia zamorana dentro de la Región Leonesa y pasó a formar parte del partido judicial de Zamora.
Finalmente, en 1970, el antiguo municipio quedó incorporado al término municipal de El Perdigón.
Hoy continúa siendo un pueblo pequeño y apacible, perfecto para recorrer a pie, descubrir sus rincones y desconectar del ritmo acelerado de las grandes ciudades.
Una joya olvidada de la historia
Uno de los elementos más singulares de San Marcial es el conocido como Puente del Andaluz, una construcción histórica que permanece prácticamente olvidada pese a su enorme valor patrimonial.
Su estructura apunta a un origen medieval y está estrechamente vinculada a la historia de la trashumancia.
Cuando Alfonso X el Sabio impulsó en el siglo XIII el Honrado Concejo de la Mesta, este puente se convirtió en un punto de paso habitual para uno de los cordeles pertenecientes a la poderosa Cañada Leonesa.
Durante siglos, pastores y rebaños atravesaron este paso en sus desplazamientos estacionales, dejando una profunda huella en la historia de la comarca.
El recorrido todavía puede seguirse a través de distintos términos municipales y dehesas, donde permanecen visibles antiguos caminos, pozos y lagunas que daban servicio a los viajeros y ganaderos.
Sin embargo, el paso del tiempo ha dejado una profunda huella sobre el Puente del Andaluz. A los efectos naturales de los siglos se han sumado el desgaste provocado por el tránsito de carros y las sucesivas crecidas de la ribera.
La falta de mantenimiento ha alterado el cauce original del agua y ha provocado daños importantes en los pilares de la construcción.
Con apenas 123 habitantes, un pasado medieval y un puente histórico que resiste al olvido, San Marcial se ha convertido también en un destino perfecto y más sabiendo que te puedes encontrar a Unai por sus calles.