Casilla de los Peones Camineros de Fadón.
El pequeño pueblo con un edificio del siglo XIX que intentaron vender en 2018 y hoy está en ruinas
Ubicada a las puertas de esta localidad de Bermillo de Sayago, la edificación del siglo XIX resiste a la intemperie con un tejado al borde del colapso y rótulos únicos en esgrafiado. Colectivos y oposición exigen su cesión al pueblo como centro social para frenar las subastas de la Junta.
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Las carreteras de la provincia de Zamora custodian un patrimonio silencioso que languidece al borde del asfalto. La Casilla de Peones Camineros de Fadón, situada en el término municipal de Bermillo de Sayago, se ha convertido en el último símbolo del olvido institucional en el medio rural tras ser incorporada de forma oficial a la Lista Roja del Patrimonio de la Asociación Hispania Nostra.
Este reconocimiento, lejos de ser un motivo de orgullo, supone un rotundo toque de atención sobre el alarmante estado de conservación de un edificio de titularidad autonómica que encarna la memoria histórica de las comunicaciones de Castilla y León.
El desamparo de la infraestructura ha saltado de la calzada de la CL-527 directamente al parlamento autonómico.
Los procuradores socialistas por la provincia de Zamora en las Cortes de Castilla y León, Javier García Martín, Jesús Iñaki Gómez Domínguez y Patricia Martín Guerra, han registrado una contundente batería de preguntas parlamentarias para forzar a la Junta a romper su inercia.
El PSOE zamorano reclama un cambio de rumbo radical que pase por frenar el deterioro de la techumbre y la fachada, paralizar de forma definitiva los intentos de privatización mediante subastas públicas y transferir de inmediato la propiedad a la comunidad local para garantizar su supervivencia a través de un uso social.
Del Real Decreto de Isabel II a la ruina en la estepa de Sayago
Para comprender el valor de la Casilla de Fadón es necesario viajar a la España de mediados del siglo XIX. Bajo el reinado de Isabel II, el Real Decreto del 25 de junio de 1852 ordenó la construcción de una red de casillas destinadas al alojamiento permanente de los peones camineros y sus familias.
Aquellos hombres eran los auténticos ángeles de la guarda de la red viaria: cada peón tenía asignado un tramo estricto de una legua —aproximadamente 5,5 kilómetros— que debía recorrer diariamente a pie para reparar firmes, limpiar cunetas, vigilar pequeños puentes y certificar que los caminos tradicionales siguieran siendo transitables ante temporales o riadas.
A diferencia de la inmensa mayoría de las casillas que salpicaban la geografía nacional, concebidas como módulos aislados en mitad del campo, la infraestructura de Fadón posee una singularidad histórica excepcional en toda la Comunidad.
Casilla de los Peones Camineros de Fadón.
La Real Orden de 1852 eximía la construcción de estos edificios si el tramo de la carretera coincidía con las inmediaciones de un núcleo urbano, ya que se entendía que el operario podía arrendar una vivienda en el pueblo. En Fadón se rompió la norma y el edificio se erigió majestuoso justo a la entrada de la localidad.
Además, posee un valor etnográfico único: mientras que en el resto de España los rótulos identificativos de las distancias se realizaban mediante piezas de azulejería y cerámica industrial, en la casilla sayaguesa se optó por la técnica tradicional del esgrafiado sobre el propio muro.
Una filigrana artesanal de patrimonio gráfico rural que hoy se desprende a pedazos debido a las humedades y a la falta de mantenimiento.
Un tejado hundido y la sombra de la privatización desierta
El diagnóstico que ha llevado a Hispania Nostra a encender las alarmas sobre el término de Bermillo de Sayago es desolador.
La casilla presenta desprendimientos severos en los revocos de su fachada principal, pérdida parcial de los elementos de sillería y, lo más grave, un deterioro progresivo de la estructura de la cubierta que amenaza con el hundimiento total de las estancias interiores si no se acomete un techado de emergencia antes del próximo invierno.
La paradoja del caso radica en que el inmueble es propiedad directa de la Junta de Castilla y León. Tras la asunción de las competencias estatales de carreteras, la mayor parte de este patrimonio viario quedó en manos de la Administración autonómica.
Casilla de los Peones Camineros de Fadón.
En palabras del procurador socialista zamorano Javier García Martín a este medio, la gestión regional se ha caracterizado por un intento sistemático de desentenderse de la herencia rural.
"Le preguntamos a la Junta si va a seguir intentando su enajenación, puesto que en 2018 intentó venderlo mediante una subasta pública que quedó totalmente desierta", desvela el parlamentario.
García Martín lamenta la destrucción silenciosa de estas construcciones por toda la geografía española e insiste en que el destino de la Casilla de Fadón debe ser estrictamente comunitario.
"Consideramos que, antes que venderlo para que termine en manos privadas, lo que tendría que hacer la Administración autonómica es restaurarlo por completo y entregarlo al Ayuntamiento para que sea de uso público de los vecinos", defiende con firmeza.
El plan de rescate: convertir la casilla en el local social de Fadón
Frente a las casillas que se ubican en mitad del monte o de puertos de montaña, cuya reconversión logística resulta compleja y costosa, la ubicación urbana de la edificación sayaguesa juega a su favor para albergar una segunda vida útil que evite su demolición o ruina definitiva.
Desde el PSOE de Zamora urgen a la Junta a sentarse con el ayuntamiento sayagués para diseñar un convenio de cesión de uso que integre el edificio en el día a día de la comarca.
"A un pueblo como Fadón le vendría muy bien que se le cediera el uso de este espacio para transformarlo, por ejemplo, en un local social o un centro de reuniones vecinales", argumenta Javier García Martín.
Este modelo de recuperación ya cuenta con precedentes de éxito en otras autonomías españolas, donde antiguas casillas de camineros se han transformado en pequeñas bibliotecas rurales, puntos de información turística para rutas de senderismo o centros de interpretación de la ingeniería civil histórica.
"No todo el patrimonio son grandes monumentos"
El debate parlamentario abierto en las Cortes de Castilla y León vuelve a poner sobre la mesa la brecha existente en la gestión cultural de la Comunidad, donde el patrimonio modesto, industrial y de carácter agrario parece competir en inferioridad de condiciones frente a los presupuestos destinados a las grandes catedrales, castillos o monasterios.
Desde el grupo socialista zamorano apelan directamente al cumplimiento del Estatuto de Autonomía de Castilla y León, que atribuye a la Administración autonómica la competencia exclusiva e inapelable de proteger, conservar y apoyar todos los bienes que conformen la identidad cultural del territorio.
La Lista Roja de Hispania Nostra no otorga una protección jurídica directa, pero los procuradores esperan que actúe como un revulsivo moral en la Consejería de Movilidad y Transformación Digital.
Casilla de los Peones Camineros de Fadón.
"Estamos ante un elemento patrimonial humilde, pero enormemente representativo de nuestra historia y de la evolución del transporte en las zonas rurales", defiende el procurador zamorano.
Para el PSOE, conservar la Casilla de Fadón es una obligación moral con la memoria del medio rural zamorano.
"No todo el patrimonio son grandes monumentos; también debemos proteger con la misma intensidad aquellos bienes cotidianos que explican cómo vivían y trabajaban generaciones enteras de castellanos y leoneses", concluye García Martín.