Cartel del bar EL Lobo Feroz en Manzanal de Arriba Cedida
Conflicto en tierra de lobos: vandalismo con hacha, un bar cerrado y denuncias entre el alcalde y un ecologista
En Manzanal de Arriba, de poco más de 300 habitantes, se mantiene el pulso entre el regidor del PP y el propietario del Lobo Feroz, que es también coordinador de Ecologistas en Zamora.
Más información: Alertan del posible cierre del bar de un pueblo zamorano por presuntas "presiones" del Ayuntamiento y el alcalde contesta
Podría ser perfectamente el arranque de una serie de misterio porque contiene todos los ingredientes.
Un pequeño pueblo, actos vandálicos, gente que quiere mantener silencio, versiones enfrentadas y un conflicto que se va enredando con el paso de los años.
Pero no es ficción. Todo ocurre en Manzanal de Arriba, un pequeño municipio zamorano de 332 habitantes donde tenemos un bar cerrado, denuncias medioambientales y tensiones vecinales. El cóctel perfecto para crear una situación complicada y molesta para todas las partes que ya contamos hace unos años en este medio.
Manzanal de Arriba se encuentra en la comarca de La Carballeda. Esta localidad que da nombre al término municipal esta formado por Codesal, Folgoso de la Carballeda, Linarejos, Manzanal de Arriba, Pedroso de la Carballeda, Sagallos, Sandín y Santa Cruz de los Cuérragos y es famosa por ser tierra de lobos, de ahí que se añada otro factor para hacer una 'pasión de lobos'.
El último capítulo de esta historia lo marca un ataque contra el bar El Lobo Feroz, propiedad del coordinador de Ecologistas en Acción de Zamora, Julio Fernández.
Según la organización, alguien arrancó la barandilla de la balconada, rompió parte de la entrada "posiblemente con un hacha" y causó otros destrozos en el exterior.
Desde el colectivo ecologista interpretan estos hechos como un “acto de intimidación que no llega de forma aislada”, ya que para ellos forma parte de un clima de tensión acumulado durante años.
Recuerdan episodios anteriores, como un enfrentamiento en 2022, y señalan que todo podría estar relacionado con su actividad denunciando supuestas irregularidades en el municipio. Comienza la serie.
La versión de Julio
Julio Fernández, coordinador de Ecologistas en Acción en Zamora y propietario del bar, tiene clara su lectura de los hechos. Según explica, el origen del conflicto se remonta a varias actuaciones impulsadas o apoyadas por él:
Por ejemplo, la oposición a un parque fotovoltaico de gran tamaño en terrenos comunales, denuncias por la ampliación de una cantera o críticas por la tala de robles centenarios.
También cuestiones relacionadas con caza, gestión forestal o saneamiento y un proceso judicial por la desafectación de terrenos comunales. Vamos que a la historia no le falta nada.
"La sospecha más fundada es que vengan de la actividad desde hace años en Ecologistas y que han afectado a diversos temas del Ayuntamiento de Manzanal de Arriba.”, recuerda.
“A partir de ese momento, yo creo que la situación ha ido a peor porque ellos se han visto fuertes y han encontrado en el bar la manera de vengarse", asegura Julio.
Barandilla rota Cedida
En su relato, todo esto fue generando una creciente animadversión hacia su persona. Asegura que en 2022 él y otro compañero fueron “acorralados por vecinos”, y que desde entonces la situación ha ido empeorando. Lo dicho, ni el mejor de los guionistas.
El foco del conflicto actual está en su bar. Julio sostiene a EL ESPAÑOL Castilla y León que el establecimiento, abierto desde hace más de dos décadas, cumple con todos los requisitos legales.
Según su versión, el Ayuntamiento ha intentado asfixiar su actividad empresarial utilizando la vía administrativa para forzar un cierre que no tiene base legal. Julio defiende que el bar cuenta con toda la documentación en regla —permisos de sanidad, protección civil y naturaleza ambiental— y que la presión es una táctica para acallarlo.
Sin embargo, denuncia que el alcalde emitió decretos que le impedían ejercer la actividad, apoyándose en informes que, según él, no justificaban el cierre.
"El alcalde ha ido diciendo que cuando se me dio a mí la licencia hace 25 años... me la regaló porque venía de un familiar. Entonces eso lo ha ido diciendo, eso ha ido transmitiendo esa idea de que yo tengo porque ese bar está muy mal y no reúne las condiciones", explica.
Afirma además que la vía administrativa nunca se cerró, “lo que le impide recurrir con normalidad”.
También que se ha generado un clima de desinformación en el pueblo sobre la legalidad del bar. “Dicen cosas a los vecinos que no es verdad y luego te señalan”, asegura.
De esta manera, el establecimiento terminó cerrando provisionalmente por la inseguridad jurídica.
Sobre el vandalismo, evita acusaciones directas, pero apunta a un contexto de tensión: “no sabemos quién ha sido”, dice, aunque considera que existe “una relación entre lo ocurrido y el conflicto que mantiene desde hace años”.
También reconoce que el “pueblo está dividido” y que no cuenta con un apoyo mayoritario, algo que atribuye a la influencia de rumores y a su papel visible como denunciante.
La versión del alcalde
Por su parte, EL ESPAÑOL Castilla y León se ha puesto en contacto con el alcalde, Nazario Castedo, quien ofrece una visión muy distinta y evita entrar en confrontación directa.
Sobre el vandalismo, se muestra escéptico con la versión que apunta al conflicto institucional. Señala que en el pueblo circulan “opiniones diversas”, incluso algunas que cuestionan el origen de los hechos, aunque insiste en que él no puede afirmar nada con certeza.
Respecto al bar, su postura es clara. En su caso niega haber ordenado su cierre de forma arbitraria. “El establecimiento tiene licencia, pero que es necesario comprobar si cumple la normativa actual o la vigente en su momento.
“Yo no se lo he cerrado. [...] Yo lo que digo es que, mientras no tengo un informe de un técnico, tengo que cumplir mi deber. [...] Si viene alguien y dice 'sí, cumple', pues, adelante. No soy yo responsable de cualquier cosa", afirma Castedo.
Además insiste en que la decisión no depende de él, sino de informes técnicos de la Diputación.
El alcalde enfatiza que el conflicto no es un acto de "odio", como denuncia la asociación, sino un problema de falta de claridad técnica sobre una licencia de hace 25 años que, según señala, no se corresponde con las exigencias actuales
Hachazo en cuarterón
El alcalde subraya que su responsabilidad es garantizar la seguridad y actuar conforme a la ley: “Si un técnico certifica que el local cumple, podrá abrir; si no, habrá que actuar en consecuencia”, apunta.
También critica la actitud del líder de Ecologistas en Zamora, a quien acusa de generar conflicto constante mediante denuncias, tanto institucionales como públicas, lo que —según él— “contribuye a tensar la convivencia en el municipio”.
“Él quiere vivir del cuento y el cuento conmigo no va", sentencia. Y recuerda que todo este proceso judicial, "le está costando dinero de su bolsillo".
Más allá de estas versiones enfrentadas, hay algunos puntos en común en esta historia de serie de Antena 3. De momento el bar permanece cerrado a la espera de resolución judicial. También existe un procedimiento en marcha que podría tardar tiempo en resolverse.
Mientras tanto, en Manzanal de Arriba, la historia sigue abierta. Como en esas series donde cada capítulo añade más preguntas que respuestas, aquí también todo parece pendiente de un desenlace que, de momento, nadie se atreve a anticipar a la espera de saber si habrá una segunda temporada.