El alcalde de Zamora, Francisco Guarido y el concejal de Hacienda, Recaudación, Rentas, Intervención y Tesorería, Diego Bernardo.
Adiós a las tuberías del siglo pasado: el plan de 20 millones para que Zamora no pierda ni una gota de agua
El Ayuntamiento llevará a Pleno la licitación unificada del servicio de abastecimiento y saneamiento, que contempla quince millones de euros en obras urgentes durante los tres primeros años.
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El Ayuntamiento de Zamora se prepara para sacar adelante una obra importante relacionada con la gestión de uno de sus recursos más básicos: el agua.
El alcalde, Francisco Guarido ha puesto sobre la mesa un plan que va mucho más allá de los despachos: se trata de jubilar las 'arterias' acuíferas de Zamora.
Un ambicioso proyecto para unificar los contratos de abastecimiento y saneamiento, que a día de hoy funcionan con empresas distintas y contratos ya caducados.
Es un movimiento de largo recorrido que marcará el día a día de la ciudad durante las próximas dos décadas, con un objetivo claro: que los zamoranos dejen de depender de una red de tuberías de principios del siglo pasado.
La propuesta, pese a que no es obligatorio, por iniciativa del propio equipo de Gobierno, llegará al próximo Pleno para ser debatida por los grupos municipales.
Quien quiera gestionar el agua de Zamora tendrá que comprometerse a realizar una inversión de más de 20 millones de euros. Y no habrá tiempo que perder: 15 de esos millones deberán invertirse a contrarreloj en los tres primeros años.
La urgencia es real, ya que la vejez de las conducciones provoca que más del 24% del agua se pierda por el camino antes de llegar a los grifos de los vecinos.
El gran cambio que notarán los zamoranos en sus casas será la llegada de la era digital. El proyecto estrella contempla la sustitución de los 42.360 contadores actuales por nuevos dispositivos inteligentes, un despliegue que por sí solo supone una inversión de 4,2 millones de euros.
La reforma también llegará a la planta de Vista Alegre, la renovación del depósito de Cardenal Cisneros y el cambio de las viejas bombas de captación que garantizan que el suministro llegue con fuerza a cada hogar.
Para sufragar este despliegue, el Ayuntamiento propone una actualización de las tasas, que permanecen congeladas desde el año 2013. Según los cálculos municipales, la subida será del 10%, una cifra muy inferior al 30% que ha escalado el IPC en la última década.
Para el 95% de los hogares zamoranos, este ajuste se traducirá en apenas 9 euros más al año por contador, una cantidad con la que el Consistorio espera garantizar la viabilidad del servicio y mantener las bonificaciones sociales para los colectivos más vulnerables.
Guarido ha querido que esta decisión pase por el Pleno y no se apruebe por decreto, consciente de que es un contrato de ciudad que trascenderá varios mandatos.
De hecho, los plazos administrativos y la necesidad de recibir el visto bueno de otras instituciones hacen prever que el nuevo modelo de gestión no echará a andar hasta mediados de 2027, coincidiendo ya con el inicio de la próxima legislatura.
Zamora empieza así el camino para dejar atrás los parches y apostar por un ciclo del agua moderno, eficiente y, sobre todo, preparado para el futuro.