Caja Rural de Zamora premia a tres de sus empleados más veteranos.
De botones a la alta dirección: Caja Rural de Zamora premia medio siglo de lealtad de tres de sus empleados más veteranos
La entidad reconoce la trayectoria de Francisco Javier González, Juan Prieto y Arturo Juan Gago, ejemplos de constancia y liderazgo que comenzaron desde la base hasta convertirse en pilares de la institución.
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Medio siglo de fidelidad a unos colores. Caja Rural de Zamora ha rendido un sentido homenaje a tres de sus pilares históricos: Francisco Javier González Riesco, Juan Prieto Segurado y Arturo Juan Gago.
No es un reconocimiento cualquiera; los tres profesionales han alcanzado el hito casi inalcanzable en los tiempos que corren de cumplir 50 años de trayectoria ininterrumpida en la entidad, una vida entera dedicada al servicio de los zamoranos desde el mismo lado de la ventanilla.
El acto, cargado de emoción y rodeado de familiares y compañeros, sirvió para repasar tres trayectorias que son, en realidad, el reflejo de la propia evolución de la Caja.
Acto de reconocimiento a los tres empleados de Caja Rural de Zamora.
Javier González Riesco, que entró en 1976, se convirtió en una cara imprescindible para los clientes de la Oficina Principal y de Zamora Urbana-7, dejando una huella de profesionalidad y cercanía tras tres décadas de trato directo.
Por su parte, las historias de Juan Prieto y Arturo Juan Gago comparten un origen humilde y un ascenso meteórico. Ambos comenzaron su andadura en 1976 como botones, escalando posiciones a base de esfuerzo y capacidad de superación.
Juan Prieto asumió la dirección de oficina con apenas unos años de experiencia y acabó liderando equipos como director de zona, mientras que Arturo Juan Gago recorrió el camino desde la base hasta la alta dirección, ocupando cargos de responsabilidad estratégica como la subdirección general de la entidad.
Imagen del público asistente a la gala de Acto de reconocimiento a los tres empleados de Caja Rural de Zamora.
Con este reconocimiento, Caja Rural de Zamora ha querido reivindicar valores que parecen diluirse en el mercado laboral actual: la constancia, el sentido de pertenencia y el compromiso a largo plazo.
Para la entidad, estos tres nombres no son solo empleados veteranos, sino el ejemplo vivo de que el vínculo humano y la estabilidad siguen siendo el motor esencial de un proyecto que busca, por encima de todo, mantener su arraigo y cercanía con la sociedad zamorana.