Nazarenos en la Procesión del Silencio en Fermoselle

Nazarenos en la Procesión del Silencio en Fermoselle

Zamora

Fermoselle: un grito de fe y agonía en el silencio de los Arribes de Zamora

La Procesión del Silencio volvió a demostrar por qué es uno de los momentos más íntimos y potentes de la Pasión en la provincia de Zamora.

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Hay silencios que dicen más que mil palabras, y el que se vivió anoche en Fermoselle es de esos que se quedan grabados en la memoria.

Tras el bullicio habitual de un Jueves Santo de reencuentros, la villa se sumergió en una penumbra mística para recibir al Bendito Cristo de la Agonía.

La denominada Procesión del Silencio no es solo un desfile religioso; es un viaje al corazón de los Arribes, como dicen los zamoranos.

Donde el respeto y la sobriedad castellana alcanzan su máxima expresión entre las piedras de la capital follaca.

Un desfile entre sombras, nazarenos del color nazareno, fe y una banda de más de 40 músicos portugueses de la Banda Filarmónica dos Bombeiros de Mogadouro.

Cuando las campanas cesaron su tañido, el único sonido que se adueñó de las estrechas y sinuosas calles fermosellanas fue el rítmico golpe de los pasos sobre el granito.

La imagen del Cristo, de una factura que sobrecoge por el realismo de su sufrimiento en la Cruz.

Avanzó con las notas de la inigualable banda portuguesa iluminada apenas por la vacilante luz de la candelería con la que la alumbraba la segunda fila de nazarenos y el fervor de los presentes para ver la salida de la procesión y acompañar en la trasera.

Imagen del Bendito Cristo de la Agonía de Fermoselle.

Imagen del Bendito Cristo de la Agonía de Fermoselle.

El ADN de la Pasión de los Arribes de Sayago a diferencia de las grandes aglomeraciones de la capital zamorana.

En Fermoselle la Semana Santa conserva ese aroma de tradición vecinal y autenticidad sin ruido.

El Cristo de la Agonía, avanza por la calle Isidro Cabezas a los sones de la Saeta tocada con campanillas, con ese estilo propio tan de nuestros hermanos portugueses de bombón y linterna.

El orden entre nazarenos y bandas fue absoluto. Los capirotes, en formación perfecta, custodiaron a la talla en un recorrido que invita más a la introspección que al aplauso.

Cruz de guía de la Procesión del Silencio en Fermoselle (Zamora).

Cruz de guía de la Procesión del Silencio en Fermoselle (Zamora).

Es la fuerza de la Castilla profunda, la que no necesita artificios para emocionar.

El Bendito Cristo de la Agonía ya está de vuelta en su casa, pero en el aire de los Arribes aún resuena el eco de esa solemnidad que, por unas horas, hizo que el tiempo se detuviera en la villa de las mil bodegas.