Javier Pardo, usuario del Servicio de Empleo de la Fundación Intras, durante su jornada laboral
Javier Pardo: levantarse cada mañana para empezar de nuevo
Su incorporación al mercado laboral en Zamora le ha permitido recuperar hábitos, autoestima y una nueva perspectiva de futuro.
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El despertador de Javier Pardo suena a las siete de la mañana. Cuando Zamora aún se despereza, él ya está en marcha. Una hora más tarde está en el Hotel Alda, frente al Mercado de Abastos, preparando la sala para los primeros desayunos del día. Coloca las tazas, revisa que todo esté en su sitio y se asegura de que no falte nada antes de que bajen los huéspedes.
La rutina puede parecer sencilla, pero para él tiene un significado mucho mayor.
A sus 38 años, Javier sabe que esta oportunidad no puede dejarla pasar. Las circunstancias de la vida no se lo han puesto fácil y él mismo reconoce que no siempre tomó las mejores decisiones. Pero ahora tiene claro que está en el momento de empezar de nuevo.
Ingrid Senández, directora del Hotel Alda
“Es muy metódico y organizado. No hay que advertirle de nada porque está muy pendiente de todos los detalles”, explica Ingrid Senández, directora del Hotel Alda de Zamora.
Javier se mueve por la sala con naturalidad. Hace años que conoce el sector. Ya había trabajado en hostelería, pero su vida dio un giro radical mucho antes.
Cuando todo se rompe
A Javier la vida le cambió con solo 21 años, cuando sufrió su primer brote psicótico. Aquella etapa estuvo marcada por malas compañías y hábitos poco saludables que terminaron por afectar gravemente a su salud mental.
“A partir de ahí todo saltó por los aires”, recuerda. “Ni amigos, ni novia… todo desaparece”. En ese momento solo quedó lo esencial: su familia.
“Gracias a ellos he podido seguir adelante. Siempre han estado cuando peor he estado. He pasado momentos muy oscuros en mi vida. Se lo he hecho pasar mal a mis padres y a mi hermana, pero nunca me han dejado solo”.
El camino desde entonces no ha sido sencillo. Recaídas, tratamientos, visitas a psiquiatras y psicólogos, momentos de esperanza y también etapas muy difíciles. A las adicciones se sumó la culpa y, con ella, episodios de depresión. “Es un círculo del que no te ves con fuerzas para salir”, reconoce. “Pero yo quiero salir”.
Una oportunidad para empezar de nuevo
Desde el pasado mes de noviembre su vida ha empezado a tomar otro rumbo. Su trabajo en el comedor del hotel le obliga a mantener rutinas y hábitos saludables. Algo que, poco a poco, ha ido cambiando su día a día.
“Tener un trabajo te ordena la vida. Te obliga a levantarte, a cumplir horarios y a responsabilizarte”, explica.
Ese cambio también se refleja en su entorno más cercano. Sus relaciones familiares han mejorado y Javier vuelve a mirar al futuro con más estabilidad. “Me gustaría cerrar una etapa en Zamora y comenzar una vida fuera, para alejarme del ambiente que no me ha hecho bien”.
Javier Pardo prepara el desayuno para los huéspedes del Hotel Alda de Zamora
Detrás de esta oportunidad está el Servicio de Empleo de la Fundación Intras, que acompaña a personas con dificultades para acceder al mercado laboral y trabaja junto a empresas del entorno para facilitar su incorporación.
Teresa Cuesta, preparadora laboral de Javier, destaca su implicación desde el primer momento.
“Javier es una persona con una gran fuerza de voluntad. Es buena persona y tiene muchas capacidades para desarrollar bien su trabajo. Además, ya tenía experiencia previa en hostelería y está muy implicado en todo lo que hace”.
El apoyo que abre puertas
El Servicio de Apoyo al Empleo de la Fundación Intras trabaja acompañando a personas con discapacidad o con dificultades de acceso al mercado laboral para facilitar su incorporación al empleo ordinario. Lo hace mediante orientación personalizada, formación, acompañamiento en la búsqueda de trabajo y apoyo tanto a la persona contratada como a la empresa durante el proceso de adaptación al puesto.
Solo en el último año, este servicio ha atendido a 401 personas en Castilla y León, de las cuales 174 corresponden a Zamora, lo que refleja la importancia de este programa en la provincia.
El objetivo es que el empleo no sea solo un contrato, sino una herramienta para recuperar la autonomía, la estabilidad personal y la participación plena en la sociedad.
Historias como la de Javier lo demuestran. Porque, detrás de cada puesto de trabajo, también puede haber una oportunidad para reconstruir una vida.
Y él lo tiene claro cada mañana cuando suena el despertador. “Ahora solo quiero seguir adelante”.