Unos columpios, dos toboganes y un arenero en la plaza de Belén en el Barrio de Cabañales han servido para desenmascar todo un entramado de corrupción con supuestos delitos de malversación, fraude, falsificación de documentos, blanqueo de capitales y cohecho; por parte de la empresa adjudicataria del Servicio de Parques y Jardines de Zamora, el Grupo Raga. La operación se saldaba ayer con la detención de dos de sus exdirectivos y dos trabajadores asociados al servicio en Zamora, además de la investigación, de nuevo, del exjefe de Parques y Jardines, Alberto Vega, el cual la Policía Nacional asegura que "era presunto conocedor de la situación que se estaban llevando a cabo y participando en este fraude al Consistorio zamorano".

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Una empresa que se encarga de los parques y jardines de Zamora desde el 2007 y que, según ha podido constatar la Policía Nacional existiría "una presunta defraudación al Ayuntamiento de Zamora, desde hace varios años mediante la adjudicación de numerosos contratos relacionados con el servicio". En concreto, la empresa habría obtenido presuntamente más de 980.000 euros de manera fraudulenta, "todo ello al margen del dinero que ya recibía por la realización del servicio adjudicado por el Ayuntamiento". 

¿Cómo desviaron casi un millón de euros del Ayuntamiento?

Ese parque infantil de la plaza de Belén es solo el ejemplo de un modus operandi que Raga presuntamente utilizó durante años para defraudar diversas cantidades de dinero en facturas al Ayuntamiento de Zamora. En el caso del parque de Cabañales, las investigaciones sobre Alberto Vega indican que este habría adjudicado 'a dedo' la construcción de este parque infantil, por un contrato en torno a los 5.000 euros a una empresaria gallega (externa a Raga) también implicada en un supuesto delito contra la Administración Pública. Una cuantía por la que dicha empresaria debía proporcionar una cuadrilla de trabajo para instalar unos módulos de juego para dicho parque. Pero, según las propias investigaciones del instructor del expediente disciplinario nombrado por el Ayuntamiento cuando el alcalde de Zamora ordenaba iniciar una investigación interna, la empresa de la que es responsable esta mujer no habría proporcionado los trabajadores para la instalación y tampoco adquirido con dicha partida los aparatos de juego que, finalmente, quedaban instalados en la plaza de Belén el pasado octubre de 2019. Según la investigación policial, habrían sido trabajadores del Grupo Raga los encargados de realizar el trabajo de instalación aunque "se encuentran adscritos en exclusiva al servicio de limpieza y mantenimiento de las zonas verdes la ciudad, ocasionando con ello un perjuicio patrimonial al Ayuntamiento, y un beneficio mayor, en este caso, para la empresa gallega al no hacer frente a los gastos de personal y material necesarios para la ejecución".

Una forma de actuar que el Grupo Raga habría utilizado en numerosas ocasiones durante años en diferentes actuaciones relacionadas con el mantenimiento del servicio. De todo ello, los agentes han podido acreditar la existencia de "numerosas facturas falsas que eran remitidas por la empresa Grupo Raga al Ayuntamiento para su reembolso, generando importantes gastos al erario por trabajos que no se habían ejecutado".

La investigación ha sido llevada a cabo por el grupo primero de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Zamora con el apoyo de la Brigada Central de Investigación de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción de la UDEF Central de Madrid.