Imagen de Antolina en el homenaje del Ayuntamiento de Valladolid.
Antolina, con 100 años, desvela los secretos de su longevidad: “No he fumado ni bebido. He trabajado mucho”
Lleva 50 años viviendo en el barrio de La Rondilla y ha recibido un emotivo homenaje por parte del Ayuntamiento de Valladolid.
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El Ayuntamiento de Valladolid rendía homenaje, este jueves 1 de octubre, a 16 vecinos de la ciudad que habían cumplido 100 años en 2026. Todo en un acto emotivo y cargado de sentimiento.
Entre esas personas estaba Antolina Natividad Ortúñez Fernández, que junto a su hija Conchi, ha hablado con EL ESPAÑOL de Castilla y León para hacer un bonito repaso por su historia vital.
“No he fumado ni bebido. He trabajado mucho”, asegura nuestra protagonista cuando le preguntamos por el secreto de su longevidad.
Olmedo, Francia y Valladolid
“Es una madre muy trabajadora que siempre lo ha dado todo por sus dos hijas”, confiesa Conchi, mientras que Antolina, antes del acto de homenaje del Ayuntamiento por esos 100 años, afirma que “está muy bien” y añade que nació “en Olmedo” y que “está orgullosa de ello”.
“Mi madre vivió hasta los 33 años en Olmedo. Se casó con esa edad. Conoció a mi padre y, a los tres meses, pasaron por el altar. Luego se fueron a Madrid. Allí, mi padre no encontraba un trabajo para poder mantener a mi madre y mi hermana. Tenían un familiar en Francia y se fueron para allí con papeles y todo”, nos cuenta Conchi, la hija de Antolina.
En Francia “estuvieron 18 años”. “Cuando mi hermana cumplió los 15 años, se vino a España. Cuando los cumplí yo, llegamos con el fin de que nosotras pudiésemos continuar con nuestros estudios”, señala la hija de la centenaria.
Antolina añade que, después de toda esta travesía, desde “Francia llegaron directamente a Valladolid, en concreto a La Rondilla”. Allí vive desde entonces.
Trabajo y el secreto de su longevidad
“No he estudiado. He dedicado mi vida a trabajar. En empleos duros, blandos, buenos, malos… lo que había por aquel entonces”, explica Antolina.
Conchi añade que su madre “ha ido al colegio para aprender lo básico”. Antolina ha dedicado su vida a ayudar a su familia desde que era pequeña y hasta hoy en día.
“Era la mayor de las hijas, mujeres, de un total de 10 hermanos. Ella ha tirado de la familia porque mi abuela estaba enferma. Ha realizado trabajos en el campo, limpiado casas y ha cuidado de un hermano suyo que estaba enfermo”, añade la hija de Antolina.
La centenaria nos cuenta que “le gustaba más la sociedad de antes por la cercanía que había entre las personas” y también hablamos con ella de los secretos de su longevidad.
“No he fumado ni bebido. He trabajado mucho. Tampoco ha hecho muchos viajes. Eso cansa mucho. Aunque he de decir que, durante años, sí que he disfrutado de los viajes del Imserso”, añade Antolina.
Sobre sus gustos actuales señala que “disfruta haciendo la comida” y “viéndose guapa mientras se asea”. También “limpiando su casa” aunque unos problemas en la rodilla le están complicando la labor.
Un bonito homenaje y el futuro
“El homenaje del Ayuntamiento de Valladolid ha sido una cosa preciosa. Nos han tratado muy bien”, asegura la centenaria. Su hija asegura que Antolina “se acuerda de todo” y que “de cabeza anda bien”.
“He vivido muy bien. He cantado, he bailado, he hecho de todo en mi vida. Ahora quiero ver a mis nietos triunfar. Estoy muy orgullosa de ellos”, apunta la mujer de 100 años.
Tres nietos, dos chicas y un chico, que cuentan con una carrera universitaria, lo que para Antolina es “un orgullo”.
Una médica, una abogada y un profesor de instituto de Educación Deportiva que son los niños de los ojos de Antolina.
Una mujer única, con una gran historia, que alcanza los 100 años.