Boecillo (Valladolid) celebra este fin de semana la llegada del Duque de Wellington con recreaciones, talleres y música

Boecillo (Valladolid) celebra este fin de semana la llegada del Duque de Wellington con recreaciones, talleres y música JIF Boecillo

Valladolid

La fiesta histórica que hará regresar a Boecillo a 1812: desfiles, una gran batalla, teatro y una limonada popular

Del 25 al 27 de septiembre, la IX Recreación Histórica convierte el casco urbano del municipio en un campamento vivo.

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Hay pueblos que recuerdan la Guerra de la Independencia en una placa. Boecillo la saca a la calle. Del 25 al 27 de septiembre, la IX Recreación Histórica convierte el casco urbano en un campamento vivo: uniformes, salvas, oficio artesano, teatro y esa escena que el pueblo espera cada año, la llegada del duque de Wellington.

No es un capricho de vestuario. En 1812, tras la victoria de Arapiles, Arthur Wellesley −aún no duque, pero ya el estratega que iba a empujar a los franceses hacia el norte− cruzó el Duero y estableció cuartel en Boecillo.

Durmió en la casa de verano del Colegio de los Escoceses. Volvió en septiembre y otra vez en octubre. El pueblo, dos siglos después, ha hecho de esa escala un relato colectivo.

Lo organiza la Asociación Histórico Cultural 'Buezillo', con el Ayuntamiento, y lo sostiene un público que ya sabe dónde colocarse para ver pasar a los franceses, a los aliados y al propio Wellington.

Teatro y limonada popular

La fiesta empezará con las recepciones. Entre las 16:30 y las 19:30, recreadores de distintos grupos se acreditan en el Centro Cívico Municipal y en el colegio San Cristóbal.

A las 20:00, el teatro del Centro Cívico estrena 1812 Conserjes de Cádiz, a cargo de la propia AHC Buezillo. Entrada a 4 euros, donativo a la asociación. Se vende en taquilla o por adelantado en el 623 76 54 13.

Después, la calle Germán Gamazo y Calvo −junto a la antigua Cestería Moisés Poveda− se llena de limonada popular. La amenizan gaitas y tambores, con la Asociación de Jubilados 'La Olma' y Buezillo. Empieza a las 21:30. Es el primer aviso: aquí la historia no se contempla en silencio.

Desfile, oficio y batalla

A las 11:30, las tropas salen del CEIP San Cristóbal y recorren Pino, San José, Nueva y El Tejar. A mediodía, el parque El Tejar abre la Feria de Oficios y Talleres Artesanos. Hay maniobras, salvas y presentación de tropas.

El taller de sanidad militar lo firma el cirujano mayor D. Mateo Ortiz, de Fusiliers-Chasseurs: una ventana a cómo se curaba −o se intentaba curar− en campaña.

Enseguida, Buezillo pone en marcha una de las piezas más teatrales del fin de semana: la captura del francés por las calles, desde El Tejar hasta la plaza El Vendimiador. Luego, teatralizaciones y juicio al francés en la plaza Condes de Gamazo y junto a la iglesia parroquial de San Cristóbal.

El pueblo deja de ser escenario y se convierte en jurado. Por la tarde, instrucción de franceses, aliados y civiles en El Tejar (16:45-17:30). A las 17:30, reunión de mandos y marcha al campo de batalla: Nueva, Viana, Olma, Caño y Germán Gamazo.

De 18:00 a 19:00, en el parque de la avenida Alamares del Caño, se libra la Batalla de Boecillo: ejército francés contra tropas aliadas. Humo, órdenes a grito y el rumor de la pólvora.

Luego, desfile histórico de todos los grupos de vuelta a El Tejar. A las 19:30 llega el momento que da nombre al evento: recibimiento, celebración y escaramuza final por la llegada del duque de Wellington. El parque El Tejar se convierte en plaza de armas y de fiesta a la vez.

Cierre en el pinar

El domingo, a las 11:30, se celebrará otra instrucción en El Tejar. A las 12:00, marcha al campo: Pino, Bodegas, Monte y Parrillanos. A las 12:30, escaramuza y clausura de la IX Recreación Histórica en el pinar junto a la calle Parrillanos.

El fin de semana no se despide con un discurso: se despide con un último choque, más breve, y con el pueblo todavía en 1812.

Boecillo ha entendido algo que no todos los municipios entienden: la historia local no pide solemnidad permanente. Pide cuerpos, calles, oficio y un duque que, cada septiembre, vuelve a entrar como si el Duero siguiera lleno de 'highlanders'. El uniforme ya está planchado.