Inauguración de la XLII Feria de Folklore y Gastronomía

Inauguración de la XLII Feria de Folklore y Gastronomía ICAL

Valladolid

Las casetas regionales afrontan la feria con “un pelín” de subida de precios y la petición de tener una cubierta permanente

La 43ª edición reunirá a las mismas 17 casetas del pasado año en el recinto José Luis Bellido que intentará mejorar "algunas carencias".

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La Feria de Gastronomía y Folklore afronta este septiembre su edición número 43. Es, sin duda, uno de los momentos más esperados de ferias, ya que es el momento perfecto para quedar con los amigos y hacerse una vuelta gastronómica por toda España.

En este nuevo año, lo hace con un objetivo claro, el de consolidar el nuevo recinto 'José Luis Bellido' después del estreno del pasado año.

Será la segunda edición en este espacio situado entre el estadio José Zorrilla y el Centro Cultural Miguel Delibes, un recinto construido expresamente para albergar una cita que llevaba décadas buscando una sede definitiva.

La instalación, de más de 10.000 metros cuadrados, nació con vocación de convertirse también en escenario de otros eventos culturales a lo largo del año, pero eso no ha llegado de momento.

El pistoletazo de salida se dará en la mañana del sábado 5 de septiembre para finalizar el domingo 13. Y se espera, o al menos se cruza los dedos para que sea sin sustos, ya que hace dos años se vivió una inundación y el pasado año un incendio.

Para José Luis Bellido, presidente de la Federación de Casas Regionales y Provinciales en Castilla y León, el cambio de ubicación ya está plenamente asumido. Ahora toca mejorar.

"El año pasado estrenamos un recinto nuevo y había que adaptarse. Observamos algunas deficiencias y hay mucho trabajo por hacer y por desarrollar el recinto", explica a EL ESPAÑOL Castilla y León.

Por eso, la principal reivindicación sigue siendo la misma: una cubierta fija para este recinto.

"Es el primer objetivo y la gran ilusión", resume Bellido, que tiene claro que "sería factible y permitiría utilizar el recinto durante todo el año para muchos otros eventos", algo que se prometió el año pasado pero que no se ha podido llevar a cabo.

Diecisiete casetas, las mismas del año pasado

La edición de este año mantendrá exactamente las mismas 17 casas regionales que participaron en el estreno del recinto.

Estarán presentes Ávila, Segovia, León, Zamora, Asturias, Galicia, La Rioja, Cantabria, Navarra, Valencia, Charra, Andalucía, Murcia, Cataluña, Baleares, Canarias y Melilla.

Es decir, que no faltará la sidra, las patatas revolconas, la morcilla, el pulpo, los champiñones, la paella, la chistorra, el pincho moruno, el pescaito, el rebujito...y todo lo que el lector quiera incluir en este listado porque es interminable.

La principal novedad organizativa será la uniformidad de las instalaciones, ya que "este año estaremos al completo con los módulos de las cocinas. Todo será uniforme y todas tendrán el mismo módulo", destaca Bellido.

También regresa con normalidad la caseta de Andalucía, que el pasado año sufrió problemas en el arranque de la feria, concretamente un fuego en unas de sus cocinas.

La gastronomía seguirá siendo la gran protagonista

La esencia de la feria apenas cambia. Cada casa regional volverá a ofrecer algunos de los platos más representativos de su tierra, aunque siempre con pequeñas incorporaciones.

"Las casas se preocupan durante todo el invierno de recorrer pueblos y buscar alguna novedad para introducir en sus cartas y comprobar cómo responde la gente", señala Bellido, que recuerda que para disfrutar de estos 8 días hay que trabajar desde febrero.

Y ahora viene la regular noticia para los visitantes, sí habrá una ligera actualización de precios. La subida de las materias primas y de las bebidas ha obligado a revisar las tarifas, como está ocurriendo en todos los sectores.

«Se ha subido un pelín el precio, estrictamente lo indispensable porque ya sabemos que todo ha subido”, explica.

Eso sí, la esencia no se pierde porque “lo importante es que todo el mundo pueda disfrutar de las casetas”, afirma el presidente de la Federación.

Margen de mejora

La experiencia del primer año ha permitido detectar las actuaciones prioritarias, por ejemplo, Bellido cita mejoras en los desagües, en las conexiones eléctricas y en otros aspectos propios de una infraestructura recién estrenada.

"Lo que depende de nosotros intentamos corregirlo lo antes posible. Lo que depende del Ayuntamiento está sujeto a sus posibilidades presupuestarias", lanza un pequeño dardo a la institución.

Pese a ello, el balance que hace de la respuesta del público es claramente positivo. "Un porcentaje elevadísimo estuvo súper satisfecho", asegura.

Aunque algunos visitantes trasladaron la sensación de que el recinto estaba demasiado perimetrado, Bellido defiende que el espacio es amplio y cómodo para el desarrollo de la feria.

Más control de aforo

Entre las novedades de este año figura también un control más estricto del aforo, ya que la normativa obliga a limitar el número de personas dentro del recinto.

Eso tendrá una consecuencia directa ya que no podrán instalarse tantas mesas de apoyo como les gustaría. "Por cada mesa que aumentamos restamos una cantidad de personas de aforo", explica Bellido.

La Federación mantiene las 17 casetas del pasado año, pero no renuncia a ampliar la representación territorial. Bellido recuerda que existen cinco casas regionales que permanecen en lista de espera y que podrían incorporarse si el recinto creciera.

Son País Vasco, Extremadura, Castilla-La Mancha, Burgos y Palencia. "Si nos pudieran ampliar un poquito más el recinto, alguna de esas que están en lista de espera podría entrar", afirma.

Aunque la feria afronta ya su segundo año en el nuevo emplazamiento, Bellido prefiere no hablar todavía de consolidación. "Ojalá fuera este año. Yo creo que para que el recinto esté como yo tengo pensado le quedan como mínimo tres o cuatro años".

Su prioridad sigue siendo la misma que es cubrir el recinto de forma permanente, insiste, porque es el sueño de Bellido, que el año pasado vio cómo el recinto era bautizado con su nombre. "Es lo mejor que me ha pasado en la vida", resume.

No solo para mejorar las condiciones de las casetas durante las fiestas. También para que Valladolid gane un espacio capaz de acoger conciertos, actividades culturales y eventos durante todo el año.

Ese, insiste Bellido, sería el verdadero paso adelante para una feria que, 43 ediciones después, sigue mirando al futuro sin olvidar su esencia. Sin duda, será uno de los lugares fijos donde vallisoletanos y turistas queden de nuevo en las próximas ferias.