Carlos en su horno en el Restaurante Pizzería Ubi de La Vega.

Carlos en su horno en el Restaurante Pizzería Ubi de La Vega. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Carlos (47), dueño de una famosa pizzería: “El calor es un infierno y llegamos a los 45 grados cerca del horno de leña”

El gerente del establecimiento hostelero asegura que “aplican protocolos estrictos de prevención” cuando el calor más aprieta en el lugar.

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Es julio y el calor golpea con fuerza en Valladolid. Eso lo notan los trabajadores que están en la calle y también los que tienen que sacar adelante, cada día, su negocio en la provincia pucelana.

Uno de ellos es Carlos González Puertas. Él es el dueño del Restaurante Pizzería Ubi de la Vega que abrió sus puertas hace 23 años y que tiene, junto al resto de su plantilla, que combatir el calor durante estas fechas mientras fabrican sus sabrosas elaboraciones.

“Es un trabajo extenuante durante el verano. El calor es un infierno y llegamos a los 45 grados cerca del horno de leña”, asegura el hostelero en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Pese a ello, en el lugar, se aplican protocolos estrictos de prevención para que no ocurra nada cuando el calor más aprieta.

La vida de Carlos

Me defino como un auténtico fanático de mi trabajo. Un hostelero vocacional y cercano con mis clientes y un apasionado de la gestión hostelera y la cocina artesanal”, asegura Carlos González Puertas, el “propietario y alma máter” del Restaurante Pizzería Ubi de la Vega, como él mismo se define.

Nuestro protagonista nació en Valladolid y se crió en el barrio de Las Batallas. Tiene 47 años y cuenta con estudios superiores. Es hostelero y le gusta “disfrutar de la familia en cada momento que tiene libre” y también le encanta “visitar a compañeros del gremio con una buena cena o comida en diferentes lugares de Valladolid".

“Recuerdo mi infancia como muy dinámica y familiar ligado al Colegio La Salle. Siempre he tenido un carácter muy abierto y sociable y con una inclinación natural hacia el trato con la gente”, nos explica.

Cuando era pequeño recuerda que, como cualquier niño, tenía los “sueños típicos de ser policía o militar” pero la hostelería “se cruzó por el camino muy pronto” y ahí descubrió que el mundo de “las barras y la atención al público era lo que más le llamaba” por lo que “supo que su futuro pasaba por tener su propio negocio”.

Y así lo hizo.

Su restaurante

La idea del Ubi me llega tras años de experiencia trabajando para otros en la noche y el ocio de Valladolid, en lugares emblemáticos. Vimos el tremendo potencial de crecimiento que tenía el barrio de La Vega en Arroyo de la Encomienda, lugar residencial, en plena expansión y que carecía de una oferta gastronómica de calidad y con identidad propia y me lancé a la aventura”, explica Carlos.

Fue entonces cuando abrió, desde cero, su Restaurante-Pizzería Ubi. Un proyecto familiar y una apuesta arriesgada que abrió sus puertas el 1 de julio de 2003. Cuenta con 23 años de trayectoria y se ubica en la Avenida José Luis Lasa, número 71, en La Vega, en Arroyo de la Encomienda, dentro de la provincia de Valladolid.

Los 23 años he estado al frente. He capitaneado el timón del negocio de forma ininterrumpida desde el primer día. Contamos con una plantilla que oscila entre los 12 y los 15 trabajadores, divididos entre el personal de cocina y de sala y terraza”, explica.

Se trata de un local amplio y muy versátil de 250 metros cuadrados que cuenta con una espaciosa zona de barra, dos comedores interiores y una de las terrazas exteriores más cotizadas y amplias de la zona.

Trabajar con calor

“Es un trabajo extenuante durante el verano, ya que, al calor exterior de Valladolid se suma el de los fogones y, sobre todo, el del horno de leña. El calor es un infierno y llegamos a los 45 grados cerca del horno de leña en los momentos de máximo servicio y durante las olas de calor”, explica.

Para combatir las altas temperaturas señala que “se aplican protocolos estrictos de prevención, rotación continua del personal en las zonas de mayor temperatura, sistemas de aire y ropa de trabajo transpirable” con “pausas constantes para la hidratación y el descanso”.

Los trabajadores, añade Carlos, con estas olas de calor “notan un agotamiento físico mucho más rápido” y también “una falta de concentración”, que se intenta paliar con los métodos anteriormente expuestos.

Carlos al lado del horno del Restaurante Pizzería Ubi de La Vega.

Carlos al lado del horno del Restaurante Pizzería Ubi de La Vega. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Los salones del Ubi de La Vega están perfectamente climatizados. Los clientes disfrutan de un ambiente fresco y agradable gracias a los potentes sistemas de aire acondicionado del local. Aunque durante la tarde, nuestros comensales prefieren la terraza”, añade el dueño del negocio.

El verano se afronta, en el establecimiento hostelero, con “mucha planificación, optimismo y profesionalidad” y es “temporada alta” ya que son muchas las familias que por la noche disfrutan de una gran cena en el lugar.

Gran presente y futuro

“En la actualidad estamos en un gran momento. Somos un referente absoluto en la provincia y fuera de ella. Hemos sido galardonados con el premio al Empresario del Año, por la Facultad de Comercio de la UVa, y la pizza artesanal Tierra de Pinares fue elegida como la segunda mejor de toda Castilla y León en el Best Pizza Spain”, señala nuestro entrevistado.

Además, también han sido premiados en los concursos provinciales de pinchos de Valladolid y comarca y, Carlos, añade que la facturación brutal mensual “es elevada, de forma especial en los meses de eventos y verano” permitiendo que el Ubi “sea una empresa muy solvente”.

Un porcentaje muy alto de los ingresos se destina a gastos operativos. El encarecimiento de las materias primas de primera calidad, las elevadas facturas de luz y energía por la climatización continua en verano y los costes de personal e impuestos hacen que los gastos sean elevados”, apunta nuestro protagonista.

Sin embargo, el hostelero ve el futuro “con enorme optimismo” pero “con los pies en la tierra” para “consolidar su marca” y con el objetivo de “seguir siendo el punto de encuentro imprescindible de muchas familias y amigos”.