Santiago Vicente ha estado cuatro años trabajando como profesor en EEUU antes de regresar a su Valladolid natal.
Santi (30) dejó EEUU para volver a España y vivir como profesor: "Gano tres veces más allí, pero ahora toca estar aquí"
Tras cuatro años residiendo en el país americano, el vallisoletano defiende que a su edad es el momento en el que "pasan cosas importantes" en su vida y en la de sus seres queridos que no se quiere perder.
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La historia de Santiago Vicente Cubero (2-3-1996, Valladolid) es la de otros tantos miles de jóvenes que han tenido que emigrar en busca de oportunidades. En su caso, el destino le llevó hasta los Estados Unidos, donde ha estado trabajando como profesor y hasta ha sido galardonado por su labor.
Ahora, el joven vallisoletano ha vuelto recientemente a España para asentarse en su ciudad natal. Lo hace convencido de que a su edad es el momento para estar aquí, ya que es cuando "pasan cosas importantes" en su vida y en la de sus seres queridos que no se quiere perder.
Y eso a pesar de reconocer que en Estados Unidos el sueldo promedio de un profesor puede ser hasta tres veces más alto con respecto al de España. "Allí cada año te suben significativamente el sueldo", explica.
La primera experiencia de Santi al otro lado del Atlántico fue en el curso 2019-2020, cuando accedió al programa Amity a través de la Universidad de Valladolid (UVa) para trabajar un año en prácticas en el país americano. Y lo hizo junto a su pareja, Patricia Muriel, también profesora y fotógrafa aficionada.
Aquella etapa hizo germinar la semilla que despertaría el interés de ambos en poder asentarse una temporada en el estado de Utah. "En el colegio en el que estaba tenían previsto contratarme, pero con el tema del covid-19 nos mandaron para casa", recuerda.
Vuelta a EEUU
Sin embargo, un año y medio después, ya en 2022, el recuerdo docente de Santi en el colegio donde estuvo todavía permanecía. Fue entonces cuando le llamaron para, esta vez sí, regresase a EEUU para incorporarse a la plantilla dentro del programa de inmersión lingüística en español.
Hechas las maletas de nuevo, él y su pareja regresaron a coger el avión para, en esta ocasión, una estancia sin fecha de vuelta. "En agosto volví, al mismo sitio y mismo colegio, por lo cual no fue un trastorno gigantesco, aunque es complicado cuando te vas de casa a un país que está tan lejos", reconoce.
Santiago Vicente en una de las aulas del colegio en el que trabajaba en Utah (Estados Unidos).
En cuanto a su experiencia vital, explica que fue una época "cómoda y tranquila", al menos en su estado, pero admite las enormes diferencias con España.
"Sobre todo a nivel social, es mucho mejor la de España, pero a nivel trabajo y económico es más favorable estando allí", incide.
Esto se traduce en que allí la vida social se vive "más en casa que en la calle". En el apartado gastronómico también ha encontrado un "contraste muy grande".
"Yo estoy acostumbrado a comer muy bien y allí no he encontrado un sitio que te pueda decir que me han cobrado mucho pero estoy muy contento de cómo he comido", subraya.
El sistema educativo
En todo este viaje, Santi no volvió a España con lo puesto a nivel profesional, más allá de la experiencia acumulada, sino que también se trajo consigo un galardón por el que le reconocieron como uno de los 15 mejores profesores de primaria de su distrito.
El español fue reconocido con el Best of the Davis, el premio con el que padre, compañeros y alumnos reconocen a los profesores por sus clases y labor profesional. "Me hizo bastante ilusión, aunque yo tengo la actitud de hacer mi trabajo, sin buscar ningún reconocimiento a cambio", puntualiza.
Sobre el sistema educativo, valora positivamente la metodología estadounidense. Sobre todo por la libertad que tiene a la hora de diseñar las clases y la forma de impartir las asignaturas.
"Yo daba la mitad del día la clase en español y mi compañera la otra mitad en inglés. Allí no son asignaturas divididas estrictamente, sino que los contenidos se mezclan", explica.
Mientras que en España se lleva más un bilingüismo, bajo un modelo en el que estás "encorsetado a los libros de texto", en el país americano existen "más flexibilidades".
"Es cierto que se te da un currículo, pero no te obliga a comprar un libro de texto y te da más libertad a la hora de decidir un programa o cómo diseñar la forma en la que quieres dar tu clase", precisa.
Un ejemplo práctico, es que si, por ejemplo, durante una clase de matemáticas, en español, surge un tema científico, la clase puede virar hacia ese otro contenido.
"Mis clases diferían bastante en forma con las del colegio de al lado. El contenido es el mismo, pero la manera de dar los contenidos es diferente y los resultados aún así son buenos", recalca.
El profesor vallisoletano se define como un "docente de la nueva escuela, más creativo y que le gusta usar herramientas", por eso valora tanto esta "libertad que tienes para diseñar las clases".
De vuelta a España
Aunque en Estados Unidos tanto él como Patri no estaban a disgusto, a su edad les ha llegado un momento de pensar que igual tenían que estar más apegados a sus seres queridos. Por eso, el pasado mes de mayo, a finales, decidieron regresar en busca de oportunidades en Valladolid.
"Estando tanto tiempo lejos de casa te das cuenta, por nuestra etapa de vida, que empiezan a pasar cosas importantes. Uno de nuestros amigos ha tenido un hijo, otro se ha casado, nos hacemos adultos y empiezan a pasar cosas de adultos. Y son cosas que empiezas a valorar y no quieres perderte", reconoce.
Aunque sabían que el perderse este tipo de eventos vitales era un "precio a pagar" por la lejanía, a sus 30 años han optado por regresar y no perderse más momentos. "Habiendo pasado este tiempo ya hemos dicho que allí hemos hecho todo lo que teníamos que hacer", señala.
Ahora, también con la ventaja de venir con un pequeño colchón económico que les permitirá tomar decisiones con mayor "comodidad y flexibilidad", se encuentran en plena búsqueda de trabajo como docentes.
No saben si recurrirán a las oposiciones, pues no comparten en exceso la subjetividad del proceso, pero por el momento aspiran al sector privado en alguna entidad o colegios privados o concertados.
"El mercado está complicado, pero confiamos que para el siguiente curso vamos a poder tener algo", zanja Santi, de vuelta en España tras cuatro años de vivencia en Estados Unidos.