Alberto Alonso Blázquez, psicólogo de la unidad de cuidados paliativos pediátricos del Hospital Río Hortega de Valladolid.

Alberto Alonso Blázquez, psicólogo de la unidad de cuidados paliativos pediátricos del Hospital Río Hortega de Valladolid.

Valladolid

Alberto, el eje de la estabilidad emocional de los niños en cuidados paliativos: "La atención abarca a los familiares"

La unidad pediátrica del Hospital Río Hortega cumple 10 años y el psicólogo de este equipo multidisciplinar defiende que cada caso debe abordarse de una manera "integral y holística", no de forma aislada.

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Una asistencia profesional, pero sobre todo un acompañamiento que se traduzca en cercanía. El trabajo en las unidades de cuidados paliativos es uno de los más sensibles en la rama sanitaria, por lo que implica y por sus efectos en la calidad de vida de las personas que deben recurrir a ellos. Más si hablamos de niños.

Entre esas figuras que garantizan a diario el servicio es la de Alberto Alonso Blázquez, psicólogo del programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación la Caixa y miembro del equipo de cuidados paliativos pediátricos del Hospital Río Hortega de Valladolid, que cumple 10 años.

Precisamente, con motivo de esta efeméride se celebra este jueves una jornada de balance que pretende ahondar en todo lo conseguido hasta ahora en este servicio y abordar los desafíos que se presentan en el futuro.

"Los retos consisten en poder llegar a todos aquellos que nos necesitan y poder también organizarnos y dar un servicio de calidad", reconoce Alberto.

Y es que en este equipo multidisciplinar, formado por dos médicos, un enfermero, psicólogo (Alberto), musicoterapeuta y una trabajadora social, trabaja con la casuística de que cada caso "nunca se puede abordar de forma aislada".

"Una situación de enfermedad compleja, que tiene un niño, no solo la vive él, sino que se vive dentro de un sistema en el que está dentro el resto de familiares", precisa el psicólogo.

Por ello, el desempeño profesional se sustenta en una atención "integral, holística y que abarque a todas aquellas personas que están implicadas en esa atención".

"No sirve de nada atender a una persona, ya sea al niño, al padre o la madre, sin atender al resto de familiares directamente implicados", añade.

Particularidades

En esta unidad, uno de los elementos que más tienen en cuenta es que el colectivo pediátrico tiene su propia idiosincrasia, su particularidad, ya que "cada situación es un mundo, cada familia un mundo y cada caso un mundo".

"Tienes que ir más allá de lo que es un diagnóstico para entender que hay muchas particularidades en cada historia", reconoce.

En este contexto, se antoja primordial que con la atención psicológica y médica, en una unidad de cuidados paliativos pediátricos, se genere "esa cercanía con la persona que trabajamos".

Todo ello les permite a los profesionales adaptarse "a retos que, casi a diario, son muy cambiantes", donde pasas de una "normalidad sintomática a de repente al día siguiente afrontar una complejidad intensa".

Ante un ingreso inesperado, una complicación de índole familiar o la necesidad de activar recursos de muy distinto tipo, se genera una coordinación de los distintos profesionales del equipo que requiere de una "formación muy potente, una capacidad de respuesta muy rápida y también de adaptación".

Por eso, cobra especial importancia la generación de esa cercanía. "Es un ámbito de trabajo muy íntimo, delicado y eso no lo puedes hacer si no tienes esa confianza, ese trato cercano", incide Alberto.

Los 10 años de la unidad

Alberto es parte del equipo desde el año 2021, pero la trayectoria de la unidad se extiende hasta el 2016. Durante este tiempo, han ido experimentando una evolución que ha tenido que afrontar "muchas dificultades, sobre todo en cuanto a la gestión de recursos, a las posibilidades de actuación".

A pesar de todo eso, el psicólogo considera que el equipo se ha ido "superando" atendiendo a la "interdisciplinaridad grande" que requiere este ámbito.

"Muchas veces los retos pasan por saber cómo movernos entre distintos profesionales, por saber coordinarnos, por tener una comunicación afectiva y saber planificar juntos entre todos los profesionales una actuación que realmente tenga sentido", explica.

Voluntariado

Paralelamente, Alberto es miembro del equipo del programa Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación la Caixa. Una herramienta auxiliar a la atención profesional y que durante muchos años ha generado resultados de "éxito" en toda España.

Consiste en el voluntariado, dirigido a personas mayores de 18 años, que quieran formar parte de una red que acompaña a personas, también niños, que se encuentren en estas situaciones tan complejas.

"Entendemos que dentro de las necesidades que tienen las personas que atendemos está la propia necesidad de acompañamiento, de tener esos vínculos y esa cercanía", apunta.

Todo ello llama a ir "más allá de lo estrictamente profesional". "Cada uno de los profesionales actuamos desde nuestro trabajo y eso está bien, pero el aporte del voluntariado da una calidad humana extra dentro de lo que es una labor altruista", señala.

En la práctica, este voluntariado se traduce en personas que están "dispuestas a acompañar a pacientes y familiares para una serie de actividades, desde ocio hasta acompañamiento físico".

"Yo paso tiempo contigo por ejemplo una tarde a la semana o doy un paseo. Te acompaño a hacer la compra. En un momento dado si necesitas algo pues ahí estoy contigo", relata.

El voluntario también es un elemento de apoyo que sirve de "relevo del cuidador", que habitualmente es un familiar del paciente. "Puede parecer una tontería, pero a la hora de la verdad hace mucho tanto en ingresos hospitalarios como en el día a día para poder facilitar la organización de los cuidados", señala Alberto.

Los beneficios de estas prácticas implican "aportar un valor humano" a la vida clínica del paciente. "Se basa en establecer un vínculo que es supervisado y gestionado, con un aprendizaje para poder mantenerlo y aportan un mayor apoyo", insiste.

Y es que, para Alberto, "más allá de una asistencia médica, el voluntariado puede acercarse a lo que llamaríamos una amistad profunda".