Elena Granda Suárez, profesora infantil en un pueblo de Valladolid.

Elena Granda Suárez, profesora infantil en un pueblo de Valladolid. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Elena, profesora de 0 a 3 años en un pueblo de Valladolid: “Hacemos más que cambiar pañales para ganar 1.277 €”

La técnico superior en Educación Infantil suma 16 años de experiencia en el sector. 15 de ellos en una localidad vallisoletana. Salió a la calle el pasado 7 de mayo para exigir mejoras laborales.

Más información: La educación infantil de 0 a 3 años explota en Valladolid: “Estamos hartos”

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El sector del primer ciclo de Educación Infantil (de 0 a 3 años) protagonizaba el pasado jueves, 7 de mayo de 2026, una jornada de huelga a nivel estatal en general y también en Valladolid en particular.

En concreto, en la ciudad del Pisuerga, durante dicha jornada tenían lugar dos concentraciones, una que se celebraba a las 11:00 horas frente a la Dirección Provincial de Educación y otra que tenía lugar, a las 18:00, frente al Ayuntamiento de Valladolid.

Las educadoras infantiles se concentraban con pancartas en las que se podía leer: “No guardamos, educamos” y protestaban por la “fuerte precariedad laboral y falta de reconocimiento” en su sector.

Entre sus reivindicaciones se encuentran la reducción de ratios, exigiendo rebajar con urgencia el número de alumnos por aula a nivel estatal con el fin de asegurar una atención de calidad.

También la implantación de la pareja educativa, reclamando la obligatoriedad de contar, de forma fija, con dos profesionales por aula. Además de la dignificación salarial y equidad, ya que denuncian diferencias salariales de hasta 200 euros al mes entre el personal de escuelas gestionadas de manera indirecta por ayuntamientos frente a las subvencionadas por la Junta.

Y, además, la mejora de plantilla para la cobertura inmediata de bajas y personal de apoyo específico para alumnos con necesidades especiales.

“Hacemos más que cambiar pañales para ganar 1.277 euros”, asegura Elena Granda Suárez a EL ESPAÑOL de Castilla y León. Ella tiene 47 años y es técnico superior de Educación Infantil desde hace 16 años. Lleva 15 en una escuela de Renedo de Esgueva tras llegar desde Oviedo.

Manifestación con motivo de la huelga en el ciclo de educación infantil de 0 a 3 años.

Manifestación con motivo de la huelga en el ciclo de educación infantil de 0 a 3 años. Fotografía: Leticia Pérez / ICAL

La vida de Elena

Me defino como una profesional de la educación infantil. Una persona responsable, sincera y dinámica, que se adapta a todo lo que venga y que es muy familiar. Me gusta, cuando puedo y el trabajo me lo permite, pasar tiempo con los míos”, asegura Elena Granda Suárez.

Ella nació, hace 47 años, en Oviedo (Asturias) pero se crio en un concejo de Pola de Siero que lleva el nombre de Huergo. Llegó a Valladolid hace 20 años, que son los que tiene, en la actualidad, su hija mayor.

“Mi infancia fue muy feliz en Asturias. Vivía cerca de mis padres, de mis tíos, de mis primos… de toda la familia. Tengo muy buenos recuerdos jugando en la calle o asando chorizos y yendo en bici. Muy feliz”, añade la docente.

Nuestra entrevistada confiesa que “no tenía muy claro lo que quería ser de mayor”. Completó su formación como técnico superior en Industria Alimentaria al terminar COU, realizó las prácticas y estuvo trabajando en Nestlé durante cinco años, en Asturias.

“Conocí a mi pareja, al que ahora es mi marido, cuando bailábamos en grupos regionales. En un intercambio. La relación avanzó y decidimos fijar nuestra vida en Valladolid. Cuando me quedé embarazada, hace 20 años, decidí estudiar para ser técnico en Educación Infantil. Ahí empezó esta aventura”, señala.

16 años dedicada a la educación infantil

Nuestra entrevistada estudió en el IES Emilio Ferrari. Hizo las prácticas y desde hace 16 años se dedica a la Educación Infantil. Desde hace 15 ejerce en la Escuela Infantil Municipal La Ranita de Renedo de Esgueva.

Trabajo con niños de 0 a 3 años y eso tiene mucha responsabilidad. Estos pequeños, durante estas cortas edades, forman su personalidad. Sentamos sus bases para el futuro. Es muy importante crear un apego”, añade nuestra protagonista.

Se trata de generar esa confianza con el fin de que los pequeños “tengan estabilidad y seguridad emocional” para que sean capaces de “explorar con los sentidos y demás”.

“Como profesionales nos formamos continuamente y buscamos crear esa seguridad para que sepan que estamos ahí y vayan desarrollándose poco a poco”, afirma Elena.

Un trabajo sumamente importante y unas trabajadoras que han salido a la calle para reclamar “una mejora de sus condiciones laborales”.

Imagen de Elena.

Imagen de Elena. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Reivindicaciones

Hemos salido a la calle porque estamos en una situación muy precaria. Esto es insostenible. Queremos que a la educación de 0 a 3 años se le reconozca. Las compañeras de Madrid llevan un periodo largo de concentraciones y huelgas. El jueves, 7 de mayo, también nos unimos nosotras desde Valladolid”, explica nuestra entrevistada.

El colectivo pide “bajar las ratios que marca el decreto de cada Comunidad Autónoma”. En Castilla y León, para una educadora está en los ocho bebés de 0 a 1 años. De 13 niños para cada educadora de 1 a 2 años y de 20 pequeños, de entre 2 y 3 años, para cada profesional.

“Se masifican las aulas cuando se sobrepasan las ratios y nos genera un gran estrés. Pedimos también el fin de las aulas mixtas, la dignificación de la etapa de 0 a 3 años y que se equiparen las condiciones laborales al resto de las etapas educativas. Cobramos muy poco. También exigimos la dignificación salarial”, añade.

Para conseguir todo esto salieron a la calle en Valladolid hace apenas una semana.

Cambiar pañales y salario

Hacemos más que cambiar pañales para ganar 1.277 €. Ese es mi salario neto, con pagas prorrateadas y demás. Vamos a luchar para que nuestras reivindicaciones se traduzcan en mejoras laborales”, asegura la asturiana.

Elena Granda Suárez añade que lo que buscan con estas concentraciones y jornadas de huelga es que “se nos escuche” y se “llegue a una solución” con el fin de “dignificar la profesión como merece”.

“Estamos hartas de que se nos ignore. Llevamos una gran carga de trabajo. Buscamos que se nos respete y que no se nos vea como un aparcamiento de niños porque esta etapa es muy importante para los pequeños”, finaliza.

Un sector que promete seguir dando guerra.