Lucius Winston 'Too Tal'', durante un partido con los Harlem Globetrotters.

Lucius Winston 'Too Tal'', durante un partido con los Harlem Globetrotters. Cedida

Valladolid

Lucius Winston, el ‘chico demasiado bajo’ llega a Valladolid con los Globetrotters: "Quiero probar el lechazo"

El legendario equipo de baloncesto espectáculo aterriza en el polideportivo Pisuerga el próximo 14 de mayo. Hablamos con uno de sus jugadores que tuvo la oportunidad de participar en la película Uncle Drew junto a la estrella de la NBA Kyrie Irving.

Más información: Los Harlem Globetrotters anuncian una gira en España por su centenario y la primera parada será en Valladolid

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Hubo una época en la que el baloncesto se emitía en la televisión pública, en la que no se consumía en segundos de TikTok o este deporte era más que simples estadísticas.

Eran las décadas de los 80 y los 90, y para muchos, la primera vez que vieron un balón naranja o multicolor no fue en una final de la NBA, fue bajo el hechizo y la magia de los Harlem Globetrotters.

Aquellos hombres no jugaban al baloncesto; lo disfrutaban. Mientras el mundo se rendía a la seriedad de la competición, los Harlem Globetrotters llegaban a nuestras ciudades como un circo de gigantes con uniformes de barras y estrellas.

Era el baloncesto de las cintas de pelo anchas, las medias altas y los balones que parecían tener vida propia, girando eternamente sobre la punta de un dedo ante la mirada de miles de niños.

Pues bien, ese baloncesto no ha muerto, sigue vivo. Y Valladolid se prepara para acoger uno de los eventos más especiales del año el próximo 14 de mayo.

El escenario será el Polideportivo Pisuerga, que a partir de las 19:00 horas se transformará en un espacio donde el baloncesto se funde con la magia, el humor y la emoción.

La gira del centenario no es una más. Desde su fundación en 1926, han redefinido lo que significa jugar al baloncesto, convirtiendo cada partido en una experiencia única donde la técnica convive con la creatividad.

España será uno de los grandes escenarios de esta gira histórica. Ciudades como Zaragoza, Alicante, Granada, Madrid, Vitoria, Pamplona, Tarragona, Barcelona y Valencia también formarán parte del recorrido.

Pero Valladolid tiene algo especial: será territorio nuevo para algunos jugadores y una oportunidad para que el público local viva por primera vez ese espectáculo que tantos han visto en televisión.

EL ESPAÑOL Castilla y León ha tenido la oportunidad de charlar con uno de estos protagonistas.

Hay quien todavía se pregunta si lo que hacen los Globetrotters es “baloncesto de verdad”. La respuesta, como explica uno de sus protagonistas, es clara. Lucius Winston, conocido como “Too Tall”, lo resume sin rodeos.

“La gente se fija primero en el espectáculo, pero la base es el baloncesto de verdad. Todos los Globetrotters contamos con una trayectoria deportiva de alto nivel y entrenamos a nivel profesional”.

Ese equilibrio entre lo deportivo y el espectáculo es precisamente la clave de su éxito.

“Lo que nos diferencia”, añade, “es que tomamos esos mismos fundamentos el tiro, el manejo del balón, el juego en equipo y los elevamos con creatividad y espectacularidad para conectar con los aficionados de todo el mundo”.

Y ahí es donde empieza realmente la historia. Porque detrás de cada truco imposible y de cada jugada acrobática, hay trayectorias personales llenas de esfuerzo y momentos decisivos.

Historia de película

Lucius “Too Tall” Winston no encaja en el molde típico del héroe deportivo. Mide 1,78 metros, una estatura que muchos considerarían insuficiente para destacar en el baloncesto profesional. Pero precisamente de ahí nace su historia.

“Mi apodo, ‘Too Tall’, proviene en realidad de un momento de duda que se convirtió en motivación”, explica.

“Cuando estaba en segundo de secundaria, mi entrenador de fútbol americano me dijo que era demasiado bajo, que no tenía suficiente fuerza y que no era lo bastante inteligente para jugar al baloncesto universitario”.

Lo que para muchos habría sido un golpe difícil de superar, para él se convirtió en combustible.

“Me lo tomé como algo personal y lo utilicé como motivación. Desde entonces, me he propuesto demostrar que nadie, salvo yo mismo, puede ponerme límites”.

Lucius Winston durante una jugada en un partido

Lucius Winston durante una jugada en un partido

Una historia que, como él mismo reconoce, “parece sacada de una película”.

Winston creció en Russellville, Alabama, lejos de los focos mediáticos. Su camino no ha sido sencillo. “Soy un chico al que le dijeron que no era lo suficientemente alto, fuerte ni inteligente para jugar al baloncesto universitario. En lugar de dejar que eso me definiera, lo utilicé como motivación”.

Y por fin la perseverancia tuvo recompensa. Consiguió jugar en la Universidad de Tuskegee, donde no solo se formó como deportista, sino también como estudiante, graduándose en Administración de Empresas. Pero el gran giro de su vida estaba aún por llegar.

Ese momento llegó cuando tuvo la oportunidad de participar en la película Uncle Drew. Allí compartió cancha con la estrella de la NBA Kyrie Irving.

“Ese momento me abrió las puertas”, recuerda. “Durante esa experiencia, llamé la atención de un jugador de los Harlem Globetrotters, lo que finalmente me permitió unirme al equipo”.

A partir de ahí, todo cambió. “Ahora tengo la oportunidad de viajar por el mundo, inspirar a los niños y convertir mi pasión en un propósito”, afirma.

“Mi trayectoria consiste, en realidad, en demostrar que el punto de partida no determina hasta dónde puedes llegar”.

En su relato hay un elemento que se repite: su familia. “Mis padres han tenido una gran influencia en mi carrera”, cuenta.

“Siempre han sido mi pilar fundamental: me criaron haciéndome creer que podía llegar a ser lo que me propusiera”.

Ese respaldo ha sido clave en los momentos difíciles. “Esa convicción sigue impulsándome cada día, y todo lo que hago es para que se sientan orgullosos”.

Entre todos sus logros, hay uno especialmente significativo. Winston posee ocho récords Guinness, pero hay uno que destaca por encima del resto: el de más rebotes con dos balones en un minuto con una sola mano. “Es mi favorito porque se lo dediqué a mi padre”.

Más allá del espectáculo, los Globetrotters también entienden su papel como referentes. Y Winston tiene muy claro qué quiere transmitir a las nuevas generaciones.

“Lo primero es forjar un carácter fuerte y hacer siempre lo correcto, incluso cuando nadie te esté mirando”, afirma. “También es importante no tener miedo al fracaso. El fracaso forma parte del camino hacia el éxito: nadie acierta en todo a la primera”.

Pero, sobre todo, insiste en una idea: la confianza en uno mismo. “Nadie verá tu visión como tú la ves, así que mantén la confianza y sigue trabajando. El esfuerzo siempre da sus frutos”.

Para Winston, la gira por España no es solo una parada más en el calendario. Es una experiencia que disfruta especialmente. “Siempre me ha encantado venir a España”, dice con entusiasmo.

“He estado en Madrid, Sevilla y Barcelona, y cada vez intento sumergirme de verdad en la cultura”.

No se limita a lo superficial. Habla de clases de flamenco, de acercarse al mundo del toreo, de la comida y del ambiente. “Me encanta la energía, la comida y el ambiente en general”.

Parada en Valladolid

Por eso, la parada en Valladolid le genera una ilusión especial. Será su primera vez en la ciudad, y ya tiene planes en mente.

“Tengo muchas ganas de vivir una experiencia nueva: ir a la Plaza Mayor, hacer algunas fotos para las redes sociales, dar un paseo por la orilla del río Pisuerga y, por supuesto, probar el auténtico lechazo”.

A pesar de su éxito, Winston no se detiene. Mira al futuro con ambición, pero también con los pies en la tierra.

“Veo un futuro muy prometedor”, asegura. “Todavía me quedan unos cuantos años en los que quiero darlo todo en el deporte”.

Sin embargo, también piensa en lo que vendrá después. Durante la temporada baja, trabaja como entrenador, una faceta que le apasiona.

“Eso ha reforzado mucho mi interés por formar a jugadores”, explica. “A largo plazo, quiero seguir en el mundo del deporte y ayudar a otros a crecer tanto dentro como fuera de la cancha”.

El 14 de mayo Valladolid vivirá un espectáculo. Será la suma de cien años de historia, de miles de partidos, de millones de sonrisas. Será la oportunidad de ver de cerca a un equipo que ha convertido el baloncesto en arte.

Al final, lo que hacen los Harlem Globetrotters es simplemente hacer soñar a mayores y pequeños.