Olga de Diego (59 años) y Marta Díez (44), las campeonas vallisoletanas

Olga de Diego (59 años) y Marta Díez (44), las campeonas vallisoletanas

Valladolid

Olga y Marta, madre e hija y las mejores peluqueras de perros de Europa: atienden a 56 canes a la semana por hasta 150 euros

El Rincón de Marepopito, en Valladolid, es el cuartel general de Olga de Diego (59 años) y Marta Díez (44), un tándem perfecto que acaba de proclamarse campeón de Europa de la especialidad: "Unos van al fútbol y nosotras a los campeonatos de peluquería".

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"Unos van al fútbol y nosotras a los campeonatos de peluquería". La frase sintetiza a la perfección lo que sienten esta madre (Olga) e hija (Marta) que pueden decir con orgullo que son las mejores peluqueras caninas de Europa.

Y lo hacen desde su centro en la calle Cromo, en Valladolid, por aquí pasan cientos de perros al mes, y quizás ellos no lo sepan, pero están en las mejores manos que puede haber.

El Rincón de Marepopito es el cuartel general de Olga de Diego (59 años) y Marta Díez (44), un tándem perfecto que acaba de demostrar que en tierras pucelanas no solo hay buen vino y mejor niebla, también a las mejores estilistas caninas del continente. Al más puro estilo de unas peluqueras de Champions.

Olga y Marta no son unas recién llegadas a este mundo. Acumulan más de 30 años de experiencia entre peines, máquinas de esquilar y secadores.

Pero lo que acaba de ocurrir en Roma (Italia) ha elevado su prestigio a otra liga: se han proclamado campeonas de Europa por equipos, y Marta, por si fuera poco, se ha traído a casa el título individual.

Olga ya sabe lo que es estar en el podio mundial (fue tercera en 2016) y Marta ya fue campeona de Europa también en 2024.

"Esto es como una pequeña adicción", confiesa Marta mientras atiende a uno de sus clientes habituales. "Unos van al fútbol y nosotras a los campeonatos de peluquería".

La historia de estas dos campeonas es la de quien convierte su pasión en su modo de vida. Empezaron como autónomas, trabajando en clínicas veterinarias, hasta que dieron el paso de montar su propio negocio.

Para ellas, el perro es su trabajo, pero también es un compañero de vida. "Hemos tenido perros siempre, esto empezó como un hobby que fue a más", explica Marta.

Pero, ¿qué diferencia a una peluquería de barrio de una élite europea? La respuesta está en la técnica y en una disciplina casi militar.

En el último campeonato celebrado en Italia, Marta compitió en la categoría de Spaniels, enfrentándose a un reto que pondría nervioso a cualquiera: trabajar con un perro que no conocía.

"Como íbamos a Italia, la organización me ayudó a buscar los modelos. Me los presentaron dos horas antes de empezar", cuenta entre risas.

Imaginen la escena: un Setter que no te conoce de nada, rodeado de gente, cámaras y jueces, y tú tienes que bañarlo, secarlo y hacerle un corte de alta competición en un tiempo récord.

Química

"Tienes que tener química, el pobre animal tiene que entender que le vas a manipular y él también puede tener un mal día, igual que nosotros".

Ser campeona de Europa no es solo saber cortar el pelo. Es ser una estratega del tiempo, al más puro estilo de cualquier concurso de televisión.

En competiciones de este nivel, el cronómetro es el peor enemigo. Para arreglar a un Setter, por ejemplo, Marta dispone de dos horas y media.

"Tienes que ser muy meticulosa y tener la cabeza muy fría. Si pierdes demasiado tiempo en las patas, no llegas al cuerpo. No pueden quedar marcas, ni trasquilones, ni nada que 'se vea' raro", explica.

En estos concursos se valoran cuatro grandes categorías: stripping (para perros de pelo duro), tijera, caniches y spaniels.

Los jueces no solo miran el acabado final, que debe ser perfecto según el estándar de la raza, sino también el "antes y después", la técnica utilizada y, por encima de todo, el trato al animal.

Si el perro no está cómodo o el peluquero es brusco, la descalificación está asegurada.

Buen momento

Marta analiza con optimismo el momento que vive el sector. Desde la pandemia, el interés por la estética canina se ha disparado. "Ahora está muy de moda el caniche rojo, casi todo el mundo tiene uno", comenta.

Ser campeonas de Europa supone también tener una clientela fija y agradecida. Marta reconoce que al día puede tener entre 10-15 perros para realizar algún tratamiento. "Esta semana por ejemplo hemos tenido 56", apunta.

Los precios, como es lógico, dependen del tamaño. "Una media de unos 40 euros un perro pequeño hasta 150 euros, uno gigante", afirma. Y es que, en este caso, el tamaño sí que importa.

Sus tratamientos van desde el servicio de baño y spa para perros incluye spa de relajación, baño, limpieza de oídos, baño y secado. Hasta el paquete completo que incluye baño, secado con estilo y corte de uñas.

Pero más allá de las modas y las cifras, lo que celebra es el cambio de mentalidad de los dueños: "La gente ya entiende que hay que preocuparse más, que no es llevar al perro una vez al año para que lo rasuren y ya está. Tenemos clientes que vienen cada semana o cada quince días".

Aun así, queda camino por recorrer, especialmente en zonas rurales donde el perro a veces se sigue viendo más como una herramienta que como un miembro de la familia.

"Nosotros decidimos tenerlos a ellos, no ellos a nosotros, así que lo mínimo es cuidarlos como se merecen", reivindica Marta con firmeza.

Estas vallisoletanas no tienen intención de colgar las tijeras, todo lo contrario, están más activa que nunca. Tras el subidón de Roma, ya tienen la mirada puesta en el Campeonato del Mundo que se celebrará este septiembre en Molina de Segura, Murcia.

¿El objetivo para Murcia? "Yo voy siempre con la idea de ganar", dice Marta con una mezcla de humildad y ambición competitiva, pero ella sabe de su potencial.

Para conseguirlo, las semanas previas serán intensas: baños semanales para sus propios perros, hidratación máxima del pelo, "planchado" de pelaje y un entrenamiento constante para que, cuando llegue el momento, las tijeras fluyan solas.

Mientras tanto, en la calle Cromo, la vida sigue. Entre campeonatos internacionales, Olga y Marta siguen recibiendo a los vecinos de Valladolid, tratando a cada perro con la misma delicadeza que si estuvieran ante el jurado más exigente de Europa.