Una pareja mira los anuncios de una inmobiliaria en Valladolid

Una pareja mira los anuncios de una inmobiliaria en Valladolid Miriam Chacón. ICAL.

Valladolid

La Cámara de la Propiedad Urbana de Valladolid denuncia el caos generado en el mercado del alquiler tras semanas de incertidumbre política

La institución alerta de que las falsas expectativas sobre las prórrogas de contratos están generando conflictos vecinales y advierte de que la desprotección de los arrendadores acabará encareciendo los precios de los pisos.

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La Cámara de la Propiedad Urbana de Valladolid ha decidido dar un paso al frente para poner voz a la inquietud que hoy comparten cientos de propietarios e inquilinos en nuestra ciudad. Según advierte la institución, quienes forman parte del mercado del alquiler conviven estos días con una sensación de desconcierto que está desgastando la confianza entre las partes necesarias en una situación de alquiler.

Esta situación, nacida de una confusión política que ha dejado a muchos vecinos sin saber realmente cuáles son sus derechos o deberes, no solo enturbia el trato diario, sino que amenaza con trasladar los problemas del salón de casa a unos juzgados ya de por sí desbordados.

El problema, explican, no ha sido tanto la anulación de las prórrogas de los contratos, sino el ruido y la desinformación de las semanas previas. Se animó a muchos inquilinos a dar por hecho que podían quedarse en sus casas dos años más cuando, legalmente, esa norma aún no existía.

Esto ha creado una situación de usuarios que creen tener un derecho que no tienen y propietarios que, de repente, se encuentran con que no pueden disponer de sus propias casas, lo que inevitablemente acaba en roces y tensiones innecesarias en el portal o en el salón de casa.

Desde la Cámara lamentan que el daño ya es una realidad difícil de afrontar. Temen que este choque de posturas dispare los conflictos judiciales y la llamada 'inquiokupación', donde el inquilino se queda en la vivienda convencido de una prórroga que no es real.

Esto no solo supone un calvario para la propiedad, sino que atasca todavía más el sistema judicial.

Alertan de que este clima de inseguridad terminará pasando factura a todo el mundo, afectando negativamente al mercado de la vivienda.

"A medio plazo, serán los propios inquilinos quienes sufrirán las consecuencias. Cuando un propietario se siente desprotegido y expuesto, deja de alquilar, lo que reduce la disponibilidad de viviendas, incrementa los precios, aumenta la competencia por cada inmueble y convierte el mercado del alquiler en un entorno cada vez más inaccesible", afirman.

Desde la Cámara insisten en que las leyes deben hacerse con sentido común y escuchando a quienes ponen sus casas en alquiler, para que el mercado sea un entorno sano, estable y, sobre todo, seguro para todos.