Celebración en Villalar el 23 de abril de 1978

Celebración en Villalar el 23 de abril de 1978 Cacho ICAL

Valladolid

Medio siglo de orgullo por Castilla y León en Villalar: "Siempre resistirá, es una fiesta reivindicativa e integradora"

El historiador Enrique Berzal recorre los 50 años de la festividad en su nuevo libro, 'Villalar. Medio siglo de celebración comunera', y vincula su pervivencia a que "nunca ha tenido una filosofía de división".

Más información: Villalar, una fiesta que también polariza en Castilla y León entre rechazos e intentos de apropiación

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Esta semana se cumplen 50 años de uno de los momentos más emblemáticos y cargados de simbolismo de la Transición española en Castilla y León: la primera concentración en la campa de Villalar de los Comuneros.

Aquella mañana del 25 de abril de 1976, apenas cinco meses después de la muerte de Franco, alrededor de 400 personas desafiaron la prohibición del Ministerio de la Gobernación y se reunieron en el lugar donde en 1521 fueron derrotados los líderes comuneros Padilla, Bravo y Maldonado.

La Guardia Civil disolvió la cita, pero aquel gesto sembró la semilla de lo que hoy es la fiesta más emblemática de Castilla y León. Para conmemorar este medio siglo llega a las librerías 'Villalar. Medio siglo de celebración comunera', del historiador Enrique Berzal de la Rosa.

Editado por Páramo, se trata de una obra rigurosa y apasionada que recorre la evolución de esta celebración única. El propio Berzal cuenta, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, cómo surgió el proyecto.

Precisamente este jueves, durante la celebración en Villalar, se instalará una carpa y se presentará el libro a las 11:00 horas. Un acto simbólico que une historia viva y memoria escrita en el mismo lugar donde todo comenzó.

La interpretación del mito comunero

"Desde la editorial Páramo desde hace más de un año me propusieron escribir este libro haciendo un repaso histórico de cómo había sido la celebración de Villalar desde 1976", afirma.

Consciente de que muchos lectores se acercan por primera vez al tema, el autor dedica los capítulos iniciales a explicar el significado profundo del acontecimiento.

"Resumo el significado de lo que se celebra en Villalar tomando en consideración la interpretación del mito comunero a través de la historia, a modo introductorio", explica.

Ese repaso al mito, desde su recuperación liberal en el siglo XIX hasta su uso en la Transición, permite entender por qué los movimientos regionalistas de los años setenta eligieron precisamente Villalar como símbolo de la Comunidad que entonces pugnaba por nacer.

El auge de la Transición

El libro avanza después en un recorrido cronológico detallado. La primera etapa, entre 1976 y 1979, fue la de mayor efervescencia.

Miles de personas llenaban la campa exigiendo autonomía, amnistía y libertades mientras ondeaban pendones morados y sonaban canciones de Nuevo Mester de Juglaría. "Hasta 1979 se producen las celebraciones más multitudinarias y con más efervescencia política", resume Berzal.

Aquellos años marcaron el punto álgido del regionalismo combativo, en un momento en que Castilla y León luchaba por no quedarse atrás en el proceso autonómico.

El historiador Enrique Berzal con el libro 'Villalar. Medio siglo de celebración comunera'

El historiador Enrique Berzal con el libro 'Villalar. Medio siglo de celebración comunera'

Tras la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1983 y la declaración del 23 de abril como día festivo, oficializado por ley en 1986, llegó una segunda fase. La institucionalización trajo consigo cambios y tensiones.

"En los 80 se vislumbra ya un cierto debilitamiento del carácter originario de la fiesta porque hay enfrentamientos políticos y cuando se consigue la autonomía, en 1983, hay un mayor énfasis en promocionar grupos de rock y conciertos juveniles", recuerda.

La llegada de Aznar

A juicio del historiador, eso provocó que algunas personas "pensasen que la celebración se estaba desnaturalizando". A partir de 1987, con la llegada de Alianza Popular y José María Aznar a la Presidencia de la Junta, comenzaron los años más difíciles.

Aznar no solo retiró el apoyo institucional, sino que organizó actos oficiales itinerantes a lo largo y ancho de la Comunidad el mismo día para restar protagonismo a la campa.

"A partir de 1987 fueron años complicados y Villalar se refuerza como el centro de manifestación de la izquierda y de la oposición al Gobierno autonómico, debido a esa voluntad de José María Aznar de desentenderse completamente de la fiesta", señala.

Y recuerda que el presidente de la Junta organizó "actos institucionales de forma itinerante el mismo día" y "dejó Villalar sin respaldo institucional".

Miles de personas en Villalar el 23 de abril de 1978, en la celebración más numerosa de la historia en el municipio

Miles de personas en Villalar el 23 de abril de 1978, en la celebración más numerosa de la historia en el municipio Cacho ICAL

La fiesta se convirtió entonces en símbolo de la izquierda reivindicativa, pero también sufrió enfrentamientos entre grupos juveniles y tribus urbanas. El trágico asesinato de un joven punk en 1987 sirvió de argumento para dejar de lado la celebración.

La recuperación de la fiesta

La recuperación llegó a finales de los 90. El entonces presidente de la Junta, Juan José Lucas, anunció el retorno del PP a Villalar y, en 2002, Juan Vicente Herrera consolidó esa presencia.

Nacieron los manifiestos unitarios y en 2003 se creó la Fundación Villalar, con participación de todos los partidos y entidades sociales.

La campa volvió a sentirse de todos los castellanos y leoneses. Sin embargo, nuevas nubes aparecieron con la crisis económica de 2008 y la irrupción de partidos como Podemos y Ciudadanos. La mayor amenaza llegó en 2022 con la llegada de Vox a la Presidencia de las Cortes.

"Hay un último capítulo que se titula 'Vox contra Villalar' y es que Vox siempre ha dicho claramente que está en contra de Villalar. Carlos Pollán quitó toda la aportación económica a la fiesta y comenzó a promocionar un acto paralelo en las Cortes", explica Berzal.

Pese a todo, Villalar resiste con una vitalidad sorprendente. En 2025, bajo un ambiente aparentemente hostil, todavía acudieron 25.000 personas.

"En el libro expongo que a pesar de todas esas dificultades y trabas Villalar resiste", afirma el autor. Y ofrece una explicación convincente de esa resistencia.

Un grupo de jóvenes en Villalar, el 23 de abril de 1978

Un grupo de jóvenes en Villalar, el 23 de abril de 1978 Cacho ICAL

Una celebración "reivindicativa y festiva"

"Al final del libro arrojo una posible explicación de por qué, a pesar de todas las dificultades, Villalar es un acontecimiento celebrativo y creo que es porque es una celebración que une lo propiamente reivindicativo con lo lúdico y lo festivo, con pasar un día en familia", señala.

No se trata solo de una concentración dura de protestas. Es también un espacio de orgullo por el legado comunero, pero siempre integrador.

"Villalar nunca se ha reclamado como una filosofía que divida o que proponga una Castilla y León separada de España. Es una celebración integradora y pueden hacerse eco de las celebraciones de Villalar otro territorio español e incluso el conjunto de España", asegura.

Y se muestra convencido de que "todo eso unido hace que Villalar siga resistiendo, se haya mantenido siempre con vitalidad y que vaya a resistir siempre".

Con las Cortes y la Fundación nuevamente en manos del PP tras las elecciones del pasado 15 de marzo, el horizonte parece más despejado y Berzal confía en que se pueda reforzar el apoyo institucional.

Potenciar su "capacidad integradora"

"Villalar ha contribuido a que en una parte muy importante de la sociedad de la Comunidad haya una reivindicación que una la propuesta de resolver los problemas más graves con cierto orgullo de ser de Castilla y León pero nunca enfrentándose con otras partes de España", afirma.

Para el futuro, concluye, la celebración "debe potenciar su capacidad integradora, albergando todo tipo de sensibilidades e ideologías, para que verdaderamente siga siendo la fiesta de todos los castellanos y leoneses".

Cinco décadas después, Villalar sigue siendo mucho más que un aniversario histórico. Es un espacio donde se entretejen memoria comunera, reivindicación democrática, orgullo regional y la sencilla alegría de compartir un día en la campa.

Como bien demuestra Enrique Berzal en su libro, ese espíritu sigue latiendo con fuerza y, muy probablemente, continuará haciéndolo durante las próximas décadas.