Víctor Núñez con El Rugido de Tizón, el libro en el que él es el protagonista.

Víctor Núñez con El Rugido de Tizón, el libro en el que él es el protagonista. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Víctor (33), un vallisoletano con parálisis cerebral, autónomo e independiente: “Trabajo en lo que me hace feliz”

En la actualidad es el delegado de ASPAYM Castilla y León en Valladolid y trabaja en la entidad como técnico de comunicación. Es feliz y quiere visibilizar la discapacidad.

Más información: Víctor, un vallisoletano con discapacidad se transforma en León para ganar un premio nacional: “El rugido será fuerte”

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Víctor Núñez Rodríguez es un vallisoletano de 33 años que nació con parálisis cerebral. Esto, sin embargo, no le ha impedido desarrollar una vida normal y tener un trabajo en la actualidad.

Prácticamente, desde los cuatro años, ha estado vinculado a ASPAYM Castilla y León. Ha estado en el departamento de Juventud y, en la actualidad, es el delegado de la institución en Valladolid y, además, trabaja como técnico de comunicación.

Víctor es el protagonista de ‘El Rugido de Tizón’. Un cuento que lleva el sello de Claudia Carrascal y de Loli Ortega y en el que él es el protagonista principal. Cuenta su vida. Un cuento que sido galardonado con el Premio de Literatura Infantil de la editorial Betweien.

EL ESPAÑOL de Castilla y León charla con él para conocer una historia basada en el esfuerzo y la superación.

Víctor, un chico “humilde”

Me defino como un chico humilde y trabajador. Estoy dedicado a las personas con discapacidad. Es algo que he hecho y haré siempre. Todo para fomentar la inclusión social de las personas con discapacidad”, asegura, en declaraciones a este periódico, Víctor Núñez Rodríguez.

Nuestro entrevistado es vallisoletano, de toda la vida. Tiene 33 años y nació con una parálisis cerebral que no le ha frenado en nada, al revés. Le ha motivado a seguir delante para llevar una vida normal y autónoma.

Estudió administración de empresas y también cuenta con un módulo de sociosanitario. Ha estado en el departamento de Juventud de ASPAYM Castilla y León durante 12 años y en la actualidad es delegado de la entidad en Valladolid y trabaja como técnico de comunicación allí

Nací con parálisis cerebral. Desde pequeño tuve que afrontar muchos tratamientos. Poco a poco, con el apoyo de mi familia fui superando todas las piedras que encontraba en el camino. Mi familia me dio una educación basada en la equidad y no en la sobreprotección”, nos explica el vallisoletano.

Amante de los paseos con su perra y de quedar con sus amigos a tomar algo o cenar, da gusto hablar con Víctor y conocer una historia basada en la superación.

Ser autónomo e independiente

“Cuando era pequeño no tenía en mente ninguna profesión como tal. Me preocupaba mucho ser una carga para mi familia. Quería trabajar en lo que fuera para no serlo”, apunta Víctor.

Desde pequeño, a pesar de los múltiples tratamientos, gracias al apoyo de sus padres y de su hermano, consiguió llevar una “vida normal”.

Víctor en Aspaym junto a su libro.

Víctor en Aspaym junto a su libro. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

“Mi familia nunca me ha sobreprotegido. Salíamos de paseo y si me caía por el camino me levantaba. Y lo hacía yo solo. Quería superarme y, sobre todo, levantarme cuando me caía en cualquier aspecto de mi vida”, explica.

Pese a su parálisis cerebral, nuestro entrevistado estudió en un colegio ordinario en Valladolid. En concreto en el Antonio García Quintana donde no tuvo “ningún problema” durante su estancia en el espacio educativo.

“En el colegio apostaba porque me conocieran como Víctor y no por mi discapacidad. Nunca he tenido problemas. He tenido la suerte de ser yo mismo desde el principio de mi vida. Todo, sin olvidarme de la gente que me quiere y me apoya”, añade.

Un ejemplo de lucha pese a la adversidad y a su discapacidad.

ASPAYM Castilla y León, su vida

A ASPAYM Castilla y León llegué cuando tenía solo cuatro años. Iba a campamentos y actividades los fines de semana. Allí me apoyaron desde el principio. Llevo trabajando allí 13 años. 12 en el departamento de Juventud y ahora como técnico de comunicación y como delegado en Valladolid”, añade orgulloso, y no puede ser para menos.

No duda en asegurar que a ASPAYM Castilla y León le “debe la vida” y que, desde la entidad “está siempre en un aprendizaje continuo”. Allí han apostado por él y nuestro protagonista no duda en asegurar que es “su casa”.

“Siempre digo que ASPAYM Castilla y León es mi segunda familia. Trabajo en lo que me hace feliz, de lo que me gusta y donde quiero. En la actualidad soy técnico de comunicación de la entidad, desde junio del año pasado y también, delegado en Valladolid. Llevo 13 años asociado a la entidad”, asegura.

Su vida es totalmente autónoma, a pesar de la parálisis cerebral. Vive con su pareja y trabaja, cada día y “con un gran equipo” en “lo que le gusta y con pasión”.

Un libro en el que es el león

“Cuando nos llegó la convocatoria de los premios, Claudia Carrascal y su madre, Loli Ortega, pensaron en crear ‘El Rugido de Tizón’ para dar a conocer mi historia. Me hicieron una entrevista reflejaron perfectamente mi historia en el cuento”, añade Víctor, el protagonista del cuento.

Este pasado lunes, 13 de abril, dicho cuento era galardonado con el Premio de Literatura Infantil de la editorial Betweien en la Diputación de Valladolid. Este viernes será presentado en la sede de ASPAYM Castilla y León.

“Loli y Claudia me realizaron una entrevista para, después, dar forma al cuento. Cuando lo leí por primera vez, la verdad, es que se me cayeron las lágrimas. El león era yo y veía mi vida totalmente reflejada en el mismo”, explica Víctor.

Un cuento que, para nuestro protagonista es muy importante y que va destinado a pequeños de entre tres y ocho años, con el fin de “normalizar la discapacidad desde la base”.

“Esperamos que tenga éxito. Es un cuento diferente. El objetivo es normalizar la discapacidad desde la base”, añade Víctor.

El libro y el futuro

“Ante todo somos personas”, insiste Víctor. Un joven empeñado en visibilizar esta discapacidad, ahora a través de ‘El Rugido de Tizón’, que, al fin y al cabo, es el rugido de Víctor.

Víctor junto a Conrado Íscar, presidente de la Diputación de Valladolid, durante la presentación del libro.

Víctor junto a Conrado Íscar, presidente de la Diputación de Valladolid, durante la presentación del libro.

“Sobre el futuro, espero verme en mi casa, que es ASPAYM Castilla y León. Cada día hay algo nuevo que hacer. Luchas, al final, porque la entidad crezca con compañeros magníficos y con un trabajo muy agradable”, explica Víctor.

No duda en mencionar a Francisco Sardón, director ejecutivo de Aspaym en Castilla y León, y al trabajo de Loli Ortega y Claudia Carrascal para dar visibilidad a estas personas con discapacidad.

“Sobre todo, nos centramos en la defensa de las personas con discapacidad. El objetivo que nos marcamos pasa por ayudar al mayor número de personas posible”, finaliza nuestro protagonista.