Marcial López Fernández en el Bar MALF.

Marcial López Fernández en el Bar MALF. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Un empresario hostelero da una nueva vida a un céntrico bar de Valladolid: “Quiero que sea único y especial”

El de Santoña ha cogido las riendas del establecimiento hostelero y quiere convertirlo en un referente de la hostelería de la ciudad del Pisuerga.

Más información: Marcial, de Santoña a Valladolid para abrir una nueva heladería y crear empleo: "Siempre quise conquistar Marte"

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Marcial López Fernández es un hombre al que no le asustan los retos. Nació en Santoña, pero llegó a Valladolid en el año 2008. De hecho, está dentro del mundo hostelero desde hace tiempo y no le da miedo lanzarse a una nueva aventura.

“Cogí las riendas del antiguo Bar Dux, situado en la calle Angustias número 13 en octubre. He estado haciendo una reforma y lo he reabierto en los últimos días, aunque sigo haciendo trabajos para acondicionarlo a mi gusto”, nos explica nuestro entrevistado.

El local se ubica en uno de los puntos con más ambiente de Valladolid y Marcial quiere darle su toque personal con el fin de que sea un establecimiento hostelero único en la ciudad del Pisuerga. Se llama MALF.

“Quiero que sea único y especial”, afirma, en declaraciones a este periódico, el hostelero nacido en Santoña, pero que ya se considera un vallisoletano más.

El bar ya ha reabierto sus puertas, pero son muchas las sorpresas que esperan a los que por allí pasen en los próximos días.

El piano y la imagen del interior del Bar MALF en Valladolid.

El piano y la imagen del interior del Bar MALF en Valladolid. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Marcial, una persona inquieta

Soy una persona inquieta, muy de familia y con una necesidad constante de construir cosas con identidad. Vengo de la familia Arriola, con raíces en Santoña. Eso me marca a la hora de ver la vida y los negocios”, asegura Marcial, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Añade que con el tiempo “ha entendido que no se trata solo de emprender” sino de “crear espacios donde pasen cosas y la gente se sienta parte del mismo”.

Valladolid, tras llegar a la ciudad del Pisuerga hace más de 20 años, es una “parte fundamental” de su vida. Aquí, cuando tenía 30 años, conoció a la madre de su hija y, desde entonces, su vínculo con la ciudad “es total”.

“Siempre he tenido claro que quería hacer algo propio. De pequeño me llamaban ‘Marcial’ o ‘marciano’ y yo decía, medio en broma, que quería conquistar Marte. Con el tiempo eso ha evolucionado y ahora sé que no se trata de conquistar nada, sino de construir algo con sentido”, añade nuestro protagonista.

Recuerda su infancia como “muy marcada por su familia” y centrada en valores como “el respeto o el saber estar” de ahí “le viene todo” y es “lo que quiere trasladar” en todo lo que hace.

La hostelería y el nuevo bar

“La hostelería llega a mi vida hace años y me permite entender el sector desde dentro, no solo como cliente, sino como gestor y responsable de equipos. He pasado por distintas etapas que me han dado visión, pero también la necesidad de hacer algo más personal”, añade.

Tras una amplia experiencia en el mundo de la hostelería, el profesional se ha lanzado a la apertura de MALF que “no nace como un bar” sino “como una evolución” después de “otras etapas” y para “crear algo propio de verdad y con identidad”. Un sitio “donde cada detalle tenga sentido”, añade nuestro entrevistado.

“Abrimos el pasado viernes, 10 de abril. Con la sensación de que esto llevaba mucho tiempo construyéndose. Es un proyecto personal y muy trabajado. Detrás hay muchas horas de pensar, analizar y ajustar. Hoy no basta con tener una idea, hay que saber desarrollarla y darle forma”, añade.

Imagen de Marcial cerca de su piano en el Bar MALF.

Imagen de Marcial cerca de su piano en el Bar MALF. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El hostelero añade que “intenta combinar intuición, experiencia y una forma de trabajar actual para que todo tenga coherencia”.

El establecimiento que ha abierto Marcial se ubica en pleno corazón histórico de Valladolid, en una zona que es uno de los núcleos más importantes de Valladolid.

Muy cerca de la calle Angustias 13, por donde pasaba la antigua muralla medieval que protegía la ciudad y en el entorno de lugares emblemáticos como la Iglesia de las Angustias, la Catedral de Valladolid, o la Iglesia de San Pablo, se ubica el nuevo negocio de Marcial.

“Es una zona en la que se mezclan historia, tradición y vida de calle de hace siglos y esto obliga a estar a la altura. MALF nace precisamente ahí, en un sitio con alma, donde tiene sentido respetar lo que ha habido antes, pero también aportar algo nuevo”, explica.

Todo en un local que cuenta con tres plantas de, aproximadamente, 60 metros cuadrados cada una.

“En la planta calle se encuentra Malfclub que es el núcleo principal del negocio. En el sótano está Malfdux, un espacio más íntimo y reservado. Y en la planta superior Malfsports, enfocado al deporte y a un ambiente más dinámico”, explica nuestro protagonista.

Actualmente son tres las personas que “trabajan en el proyecto”.

Su propuesta clara

MALF no es un bar al uso. Se trata de un espacio pensado para que siempre esté pasando algo. Abrimos de jueves a domingo, desde las 16:00 horas, con el concepto claro de que cada día tiene su identidad”, apunta.

Los jueves van a “apostar por el flamenco en directo con Santi Borja y otros invitados” con el fin de “buscar un ambiente cercano y auténtico” mientras que los viernes “comenzarán con el tardeo de dj’s locales con criterio musical” para, por la noche, “dar paso a Malfplayback, una propuesta más participativa y divertida”.

“Los sábados se van a enfocar a lo social y lo clásico con partidas de mus, tute, dominó o ajedrez, acompañado de deporte como fútbol, motor o toros con el fin de dar un punto de encuentro entre generaciones”, añade.

Mientras que los domingos, la apuesta será por “la música en directo” con “grupos locales para dar protagonismo al talento local”.

Además, Marcial quiere “introducir propuestas como pequeños espectáculos de magia o monólogos” con “la idea de sorprender” y buscando que “el cliente se sienta como en casa” en “su pequeño paraíso”.

Imagen del interior del Bar MALF en Valladolid.

Imagen del interior del Bar MALF en Valladolid. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Nuestra especialidad es que pasen cosas. Que, cada día sea diferente, pero manteniendo la misma esencia, el ambiente cuidado, la música con criterio y un espacio en el que la gente se sienta cómoda. También ofrecemos la posibilidad de reservar zonas para eventos”, añade.

De cara al Mundial de fútbol, que está ya a la vuelta de la esquina, también están preparando sorpresas.

Inversión importante en busca de la excelencia

“La inversión ha sido importante. Más allá de la cifra, lo realmente relevante ha sido el esfuerzo y el tiempo que hemos empleado con el fin de que todo tenga sentido”, explica, añadiendo que “si haces bien las cosas, la gente responde”.

En cuanto a la inauguración del MALF del pasado viernes, Marcial afirma que “ha sido muy especial” ya que “ha venido gente de la ciudad, cercana” y “se ha generado un ambiente muy bueno” que es lo que busca.

Aunque el empresario añade que la hostelería es “un sector exigente, con altos costes” considera “indispensable” tener “claro el concepto y cuidar la gestión”. Es complicado, pero esto le obliga a “hacerlo mejor” ya que “no vale con abrir, sino que hay que tener identidad”.

“El futuro pasa por diferenciarse. La gente ya no quiere salir, quiere sentir que forma parte de algo. Queremos que MALF sea un punto de encuentro real. Un sitio donde la gente quiera volver. MALF son mis iniciales, pero también es algo más. Es una forma de recuperar valores como la familia, el respeto o la educación. Es algo que quiero que vea mi hija Manuela”, finaliza Marcial.

Un punto de encuentro, en el que el empresario ha cogido las riendas y que quiere que sea “punto de encuentro, único y especial en Valladolid”.