Iñaki a la derecha y Alejandro a la izquierda en La Boutique del Cristal.
Iñaki y Álex, dos hermanos y un negocio con 37 años en un municipio de Valladolid: “Trabajamos en tiempo récord”
Desde el año 2015 están al frente de una tienda que es referencia en la provincia vallisoletana. Han trabajado desde en discotecas hasta en el Bernabéu.
Más información: De Perú a Valladolid y un restaurante con dos menús a 65 y 75 €: “Ahora podemos vivir de nuestro negocio”
Medina del Campo es una villa de origen prerromano que se ubica a unos 45 kilómetros de Valladolid capital. Cuenta con una población de 20.215 habitantes en la actualidad, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Su monumento estrella es, sin lugar a dudas, el Castillo de la Mota, que está declarado Bien de Interés Cultural desde el año 1904. Una gran fortaleza del siglo XV que atrae a miles de turistas cada año.
La Villa de las Ferias cuenta con grandes atractivos, pero también con un amplio conglomerado de empresas que dan un servicio perfecto en la localidad, también a pueblos cercanos, e incluso se expanden por el territorio regional y nacional.
Es el caso de La Boutique del Cristal que se sitúa en la carretera Rodilana, 22 y que tiene, ni más ni menos, que 37 años de historia. Realizan todo tipo de servicios de acristalamiento con sustitución e instalación, tanto de cristales como de mamparas.
Al frente del negocio están, desde el año 2015, Iñaki y Alejandro Rondón Santana que cuentan, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, los detalles y secretos de su empresa.
La Boutique del Cristal en Medina del Campo.
Los dos hermanos
“Somos dos personas que llevamos toda la vida trabajando y que procuramos completar la tarea que se nos encomienda en el menor tiempo posible. Trabajamos en tiempo récord”, asegura, en declaraciones a este periódico, Iñaki Rondón Santana.
Él nació en Barakaldo, pero llegó a Medina del Campo cuando tenía solo tres años. Tiene 39 años y suma 23 como cristalero que es su profesión. Alejandro, su hermano, tiene 33 y acumula 17 en el sector. Él ya nació en la Villa de las Ferias una vez que la familia se instaló allí.
Después de una infancia en el municipio vallisoletano que los dos hermanos recuerdan con “cariño y nostalgia” tocaba adentrarse en el mundo laboral. Después, allá por 2015, coger las riendas del negocio.
La Boutique del Cristal suma 37 años de historia y sus dueños actuales quieren que “perdure mucho más en el tiempo”.
El negocio
“Desde que éramos pequeños sabíamos que íbamos a trabajar en este sector. Nos gustaba desde que teníamos corta edad. Mis padres tenían mucha ilusión por él y cogimos las riendas”, explica Iñaki.
Gracias a su esfuerzo, trabajo y dedicación, y a que los clientes confiaron en ellos desde el primer momento, fueron haciéndose un hueco y creciendo, aumentando también sus instalaciones, maquinaria, número de vehículos y demás. Cuentan en la actualidad con una nave de 400 metros cuadrados.
Oficinas de La Boutique del Cristal.
“Disponemos de todo tipo de material en vidrio para solucionar al cliente su problema en el menor tiempo posible. También contamos con una gran variedad de mamparas de baño y hacemos cerramientos de vidrio en oficinas”, añade nuestro entrevistado.
Van de aquí para allá, veloces, para cumplir con los clientes.
Da para vivir
“Además de trabajar de manera particular, lo hacemos con las principales aseguradoras moviéndonos por toda Castilla y León y reparando cristales. Todo lo hacemos nosotros. Compramos el cristal y lo manufacturamos y preparamos”, apuntan nuestros protagonistas.
Alejandro trabajando en La Boutique del Cristal
Del negocio familiar pueden vivir en la actualidad. Además de con seguros de las marcas más conocidas también han “completado trabajos en pistas de baile de discotecas o en Santiago Bernabéu”, añaden.
No cobran por desplazamiento, pero a ellos, eso sí, les están saliendo más caros por el precio del gasoil. “Tenemos 500 euros más al mes en este concepto debido a la guerra”, apuntan. A lo que hay que sumar otros gastos del día a día. Sin embargo, son optimistas.
“El futuro lo vemos bien. Con garantías de crecer. En breve vamos a aumentar el número de trabajadores y sumaremos nueva maquinaria a nuestras instalaciones. Queremos seguir creciendo y que, en el futuro y cuando nos jubilemos, nuestros hijos tomen las riendas del negocio”, finalizan.