La N-601 en Laguna de Duero
El punto negro de ruido en Laguna de Duero sigue sin soluciones un año después: "Es hostil para la salud"
Los vecinos de la Asociación Vecinal Calle denuncian el "olvido" de las pantallas acústicas en la N-601.
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La Asociación Vecinal Calle, integrada en la Federación Antonio Machado, ha alzado la voz contra lo que consideran un abandono institucional. Mientras otras zonas de Laguna de Duero ya cuentan con protección sonora, el tramo de la Subida del Villar sigue esperando unas obras que no llegan, a pesar de ser el punto con mayor contaminación acústica de todo el municipio.
Los vecinos relatan que ha pasado más de un año desde que finalizaron las obras de la primera fase del proyecto de aislamiento.
Desde entonces, según denuncian los afectados, "no se ha movido ni un ladrillo" en su zona. Los vecinos critican las maniobras de dilación del Ayuntamiento y califican la situación de "limbo administrativo".
Lo que para muchos es una simple carretera, para los residentes de este margen de la N-601/VA-12 se ha convertido en una fuente incesante de ruido que afecta gravemente a su salud física y mental
El estudio acústico del propio proyecto afirma que en los niveles de ruido se superan habitualmente los 70 dB. Además, afirman que en las simulaciones técnicas, esta zona aparece marcada en rojo y púrpura, los colores que indican la máxima alerta sonora.
El entorno se define técnicamente como "hostil para la salud humana" y vulnera el derecho básico al descanso.
"Es incomprensible que, siendo el punto negro de ruido más grave de todo el tramo, seamos los últimos de la lista", lamentan desde la asociación.
Exigencia de soluciones urgentes
Los vecinos señalan directamente al Ayuntamiento de Laguna de Duero y a la Junta de Castilla y León como responsables de que se cumpla la normativa vigente. No solicitan una mejora estética, sino la ejecución de un proyecto técnico que ya está redactado pero que parece "dormir en un cajón".
Ahora, las demandas vecinales son claras. Por ejemplo solicitan un calendario de actuaciones con fechas concretas, la garantía económica para la licitación inmediata de las pantallas y ajustar los niveles de ruido a lo que dicta el Mapa del Ruido.
De no recibir una respuesta pronta, los afectados no descartan elevar sus quejas a instancias superiores para defender su derecho a vivir en un entorno saludable.