La Procesión General, en su recorrido por la Plaza Mayor de Valladolid

La Procesión General, en su recorrido por la Plaza Mayor de Valladolid Miriam Chacón / ICAL

Valladolid

Valladolid se consagra como museo vivo en la Procesión General: 20 cofradías, 33 pasos únicos y un tiempo excepcional

El acto cumbre de la Semana Santa de Valladolid, declarada de Interés Turístico Internacional.

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Valladolid ha vuelto a deslumbrar este Viernes Santo transformando sus calles en un museo al aire libre sin parangón.

La Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor, acto cumbre de una Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional, ha congregado a las 20 cofradías penitenciales de la ciudad para escoltar un total de 33 pasos, ofreciendo un relato de la Pasión de Cristo desde la Última Cena hasta la soledad de la Virgen María.

El desfile, que inició su recorrido a las 19:30 horas en la calle Angustias, sacó a la calle a miles de personas que presenciaron el paso de auténticas joyas de la Escuela Castellana, muchas de ellas custodiadas habitualmente en el Museo Nacional de Escultura.

Tallas de principios del siglo XVI firmadas por maestros como Gregorio Fernández (El Señor Atado a la Columna, el Ecce Homo o Camino del Calvario) y Juan de Juni —cuya imagen de Nuestra Señora de las Angustias cerró la procesión— recordaron la importancia de Valladolid en la imaginería mundial.

En la lista de escultores también destacan nombres como Pedro y Juan de Ávila, cuyas obras mantienen viva la mística del barroco español.

En la tribuna de autoridades de la Plaza Mayor, el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y el alcalde de la ciudad, Jesús Julio Carnero, presidieron un evento que este año ha logrado sortear las inclemencias meteorológicas que marcaron las ediciones de 2024 y 2025, con un tiempo más que primaveral.

La jornada finalizó entrada la noche con uno de sus momentos más sobrecogedores: el canto de la Salve Popular ante la Virgen de las Angustias a las puertas de su iglesia.

Con este acto de devoción colectiva se clausura un Viernes Santo donde el silencio y la majestuosidad de la madera policromada han vuelto a ser los únicos protagonistas.