El ganadero vallisoletano Trifino Vegas (a la derecha) recibe un premio de manos de Fernández Román, también de Matapozuelos en una foto de archivo

El ganadero vallisoletano Trifino Vegas (a la derecha) recibe un premio de manos de Fernández Román, también de Matapozuelos en una foto de archivo ACTLaEmpalizada

Valladolid

Fallece el ganadero vallisoletano Trifino Vegas, uno de los “últimos románticos” de la cría de reses de lidia

Natural de Matapozuelos, su ganadería criada en Isla Brava tenía sangre del histórico encaste del Conde de Santa Coloma. Hace 15 años tuvo que sacrificar todas sus reses.

Más información: Celebrado en Boecillo el I Congreso de Ganaderías de Lidia de la Provincia de Valladolid

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El ganadero Trifino Vegas, natural de Matapozuelos (Valladolid), ha fallecido este martes 31 de marzo. Su vida estuvo ligada a la cría del ganado bravo y a la defensa de una forma tradicional de entender el campo y la tauromaquia.

Desde la Asociación Cultural Taurina La Empalizada de Montemayor de Pililla han querido despedirle con un emotivo mensaje:

“Hoy nos deja Trifino Vegas de Matapozuelos, un ganadero de los últimos románticos en aquella ‘Isla Brava’, casado con María Jesús de Montemayor de Pililla. Fue y será Socio de Honor de La Empalizada, dicho galardón fue entregado por su gran amigo Fernando Fernández Román. DEP Trifi.”

Vegas, que fallece superados a los 85 años, ingresó en la Asociación de Ganaderías de Lidia en 1983 tras la compra de la ganadería de María Francisca Sánchez Ramos.

Cinco años después, en 1988, decidió dar un giro al origen del hierro, eliminando la anterior procedencia y apostando por vacas y sementales de los Hijos de Pablo Martínez Elizondo, con sangre del histórico encaste del Conde de Santa Coloma.

Su explotación se encontraba en la finca ‘Isla Brava’, un espacio de unas 100 hectáreas donde llegaron a pastar alrededor de 170 vacas de vientre y unos 55 machos de saca. Un bello paisaje pinariego donde se pudieron ver durante años los cárdenos de esta divisa.

En jornadas señaladas como el herradero, hasta 90 cabezas de ganado bravo pasaban por el hierro candente, reflejo de la actividad y la dedicación de la ganadería.

Sin embargo, hace ya 15 años, la escasa demanda de reses de esta procedencia por parte de empresarios y toreros, unida a la estricta normativa sanitaria de la Unión Europea, que impedía la transmisión de ganado que no fuera destinado a su lidia y muerte directa en festejos—, acabó obligando al criador a sacrificar la totalidad de la vacada, poniendo fin a una etapa muy significativa de su trayectoria ganadera.

Familia vinculada

La familia de Trifino Vegas también ha estado muy vinculada al mundo del toro. Uno de sus siete hijos, 'Trifinín', fue durante años recortador, para posteriormente dedicarse a la cetrería.

Además de la ganadería, la familia mantuvo durante años un restaurante muy conocido, donde contaban con una plaza de tientas en la que muchas familias celebraban sus eventos acompañados de sueltas de vaquillas.

Además, esa misma plaza servía para celebrar concursos de cortes y de ahí surgieron grandes estrellas y chavales que soñaban con ser toreros.

Su esposa, María Jesús, regentaba también una carnicería en la que los clientes podían degustar carne procedente de sus propias reses.

Una ganadería también muy ligada al pueblo de Matapozuelos, pues todos tienen en el recuerdo cuando aparecía el ganado de reses cárdenas de Trifino Vegas pastando por las riberas.

La despedida tendrá lugar en el tanatorio San Antonio de Mojados, mientras que el funeral se celebrará mañana miércoles, 1 de abril, en la parroquia de Nuestra Señora de Santa María Magdalena, en Matapozuelos. 

Con su fallecimiento desaparece una figura muy querida en el entorno taurino y rural de la provincia de Valladolid, un hombre que dedicó su vida al campo, al toro bravo y a una forma apasionada de vivir la tradición.