José María y Noemí con sus tortillas en su bar de Tordesillas.

José María y Noemí con sus tortillas en su bar de Tordesillas. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Noemí, José María y el bar de pueblo que hace una rica tortilla con cebolla: “El secreto está en dedicar una hora de vida”

Es la reina de su establecimiento hostelero. Siempre con cebolla. La pareja asegura que con su negocio “ganan para vivir y hacer frente a las dificultades”.

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Tordesillas es un lugar con encanto en la provincia de Valladolid que cuenta con una variada oferta turística que hace que cada día sea inolvidable en el lugar.

Se puede pasear por sus calles para disfrutar de sus plazas, iglesias y monumentos o visitar sus museos. Todo en una población que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística cuenta, en la actualidad, con 8.773 habitantes.

Allí viven Noemí Asencio Suárez y José María Bastida, que son los dueños del Bar ITV y Olé que se ubica en el Polígono La Vega y que tiene nueve años de vida.

Nuestra auténtica especialidad es la tortilla de patatas. Una vez, un cliente nos preguntó que qué le poníamos para que estuviera tan buena. Le contestamos que el secreto está en dedicar una hora de vida”, explica José María.

Charlamos con el matrimonio sobre la historia de un lugar único que se esmera, cada día, en dar el mejor trato y producto a sus clientes.

Sus vidas

“Somos dos personas trabajadoras a las que nos gusta hacer las cosas bien. Sacamos adelante nuestro negocio nosotros solos. Nunca hemos tenido ningún trabajador más”, asegura Noemí en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Ella tiene 42 años y nació en Jerez de la Frontera (Cádiz). Cuenta con más de 20 años de experiencia en el mundo de la hostelería. José María tiene 60 y más de 40 gestionando locales hosteleros.

Él es tordesillano de los de toda la vida. Siempre ha estado presente en los negocios hosteleros familiares. Ella llegó, tras una larga historia, a la localidad vallisoletana hace 21 primaveras. Estudiaba, pero se introdujo en el mundo hostelero y le atrapó.

Hace nueve años que empezaron a escribir la historia del Bar ITV y Olé y ahí que siguen, cada día, sacando el negocio adelante.

La pareja en su bar con la suculenta tortilla

La pareja en su bar con la suculenta tortilla Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

La historia del lugar y su tortilla

“Hace nueve años que abrimos. Lo hicimos en el Polígono La Vega de Tordesillas y aquí seguimos, en un local que cuenta con un total de 40 metros cuadrados y que también tiene almacén y una amplia terraza. A mí me gusta decir que es un cafetín”, confiesa José María Bastida.

El lugar triunfa con una elaboración que es típica de la geografía española y que hace que todo el que la prueba se chupe los dedos como es la tortilla de patatas. A quién no le apetece, a cualquier hora del día, un pincho de este suculento manjar.

“La tortilla de patatas es nuestra especialidad. Pelamos y cortamos a mano, pochamos de forma individual, por supuesto con cebolla y lo hacemos como si fuera de casa. Tenemos pinchos en el bar y también se pueden pedir por encargo”, explica Noemí.

El pincho cuesta 2,20 euros y la tortilla entera 13. La normal. Siempre con cebolla, recalcan. Con las patatas de su huerto. También hacen de calabacín, de pimientos o de jijas. Para chuparse los dedos.

“Ha venido gente de Betanzos y nos ha dicho que nuestra tortilla no tiene nada que envidiar a la de allí”, señala orgulloso José María.

Imagen del interior del bar.

Imagen del interior del bar. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Hacer frente a las dificultades

La pareja nos cuenta que “vive bien” de su negocio porque cuentan con “precios adecuados” que hace que “la gente vaya”. Sobre todo, los obreros de dicho polígono que ya es clientela fidelizada.

“Ganamos para vivir y hacer frente a las dificultades. Con los precios adecuados, con el café a 1,30 euros como lo tenemos, se puede salir adelante en un municipio como Tordesillas. Queremos seguir trabajando aquí muchos años más”, añade Noemí convencida.

La pareja afirma que el cliente “está como en casa” en su bar. Se muestran encantados con una clientela a la que definen como “estupenda” y que es “una gran familia”. Va gente de todas las edades a probar su tortilla.

“Aunque estemos situados en un polígono, esto no es un impedimento para que los aficionados a la tortilla se desplacen hasta aquí. Tenemos precios adecuados para que los obreros puedan almorzar a diario. El conjunto de todo hace que nuestro negocio funcione todo el año”, finaliza José María.

Eso es fruto del trabajo bien hecho, claro está.