La cofradía durante un momento de la procesión del pasado año Cedida
La cofradía que lleva el estilo andaluz con saetas y costaleros a la Semana Santa de Valladolid: “Somos unos 280”
La Hermandad del Santísimo Cristo Jesús de Medinaceli volverá a desfilar este domingo de Ramos con un cambio en el recorrido. “Este año no hemos añadido tallas nuevas por el gasto que hemos tenido en la ornamentación del paso”, señala su tesorero Óscar Alejos.
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La Semana Santa de Valladolid es sinónimo de silencio, sobriedad y tradición castellana. Sin embargo, entre sus procesiones también hay espacio para otro tipo de propuestas, diferentes que, lejos de romper con la esencia, buscan sumar nuevas sensibilidades.
Aunque es cierto que también crea polémica entre los más fieles a la pasión vallisoletana.
Ese es precisamente el espíritu de la Hermandad del Santísimo Cristo Jesús de Medinaceli, Nuestra Señora de la Divina Misericordia y Discípulo Amado, una cofradía que ha conseguido hacerse un hueco propio en el panorama cofrade vallisoletano gracias a un rasgo singular, procesiona sus imágenes al estilo andaluz.
Aunque la hermandad comenzó su andadura en 2011, su origen se remonta a 1950 con la conocida como “cofradía de los periodistas”, un vínculo que aún hoy se mantiene vivo en su identidad.
De hecho, el propio hábito de los hermanos, túnica y capa blanca con botones negros, capirote negro y calcetín blanco, evoca la figura de un lapicero, en homenaje a aquellos plumillas que la impulsaron.
La principal seña de identidad de esta hermandad se aprecia cuando sus pasos salen a la calle.
En una ciudad donde las imágenes suelen procesionarse a hombros o sobre ruedas, esta cofradía lo hace a costal, siguiendo el estilo andaluz conocido como mollía jerezana.
Este sistema consiste en un pequeño cojín que se coloca alrededor del cuello y se ata a la cintura mediante una cuerda, permitiendo repartir el peso en tres puntos. De esta forma, los costaleros portan el paso desde el interior.
La iniciativa fue impulsada por el hermano mayor y capataz, el jerezano Santiago Capote Castillo, quien quiso traer hasta su ciudad de acogida un pedazo de la tradición de su tierra.
Los costaleros bajo el paso durante una sesión de preparación
Al principio, aquella forma de procesionar generó cierta sorpresa entre los vallisoletanos, acostumbrados a la austeridad castellana.
Con el paso del tiempo, sin embargo, se ha convertido en uno de los elementos más curiosos y reconocibles de la Semana Santa local. Tanto es así que en 2019 la cofradía protagonizó el cartel oficial de promoción de la celebración.
Durante su procesión, incluso se pueden escuchar saetas, como la popular inspirada en el poema de Antonio Machado y popularizada por Joan Manuel Serrat, que rompen el silencio característico de estas fechas en la ciudad.
Para el tesorero de la hermandad, Óscar Alejos, esa mezcla de estilos no supone un choque con la tradición castellana.
“No es cuestión de eliminar, es cuestión de sumar. Salimos así, pero manteniendo el respeto y el sentimiento”, explica. En su opinión, iniciativas como esta también ayudan a que la Semana Santa “se abra a público más joven”.
Novedades de este año
De cara a la próxima procesión de este domingo 29 de marzo, la hermandad mantiene su apuesta por consolidar el proyecto del paso.
Según explica Alejos, este año no se han incorporado nuevas tallas, debido al esfuerzo económico que se ha realizado en la ornamentación.
“Este año no hemos añadido tallas nuevas por el gasto que hemos tenido en la ornamentación del paso”, señala.
Sí se han realizado, sin embargo, avances en la decoración del conjunto procesional. “Hemos tallado ya gran parte de lo que son el canasto y las cartelas, que son de alguna forma los adornos del paso”, explica el tesorero.
En cuanto al número de hermanos, la cofradía sigue creciendo, aunque aún no hay una cifra definitiva. “Todavía no hemos cerrado el proceso de altas y bajas, pero estaremos en unos 280 cofrades”, apunta Alejos.
La procesión del Domingo de Ramos también presentará algunas novedades organizativas.
El desfile comenzará media hora antes que en ediciones anteriores, a las 18:30 horas, con salida desde la iglesia de San Martín.
El recorrido se ha modificado ligeramente debido a unas obras en el centro histórico.
Tras pasar por el entorno de Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, la procesión tomará un itinerario alternativo para alcanzar la calle Rúa Oscura y dirigirse después a la Iglesia Penitencial de la Santa Vera Cruz, donde tendrá lugar un acto conjunto con esta cofradía.
El cortejo continuará por calles céntricas como Platerías o Regalado hasta llegar a la Catedral de Valladolid, donde los hermanos celebrarán el acto de renovación de las promesas bautismales.
Posteriormente pasarán junto a la Iglesia de Santa María de la Antigua, donde serán recibidos por la cofradía de la Preciosísima Sangre, antes de regresar finalmente a San Martín.
La hermandad no solo despierta interés entre los vallisoletanos. Aunque todavía es pronto para hacer cálculos, desde la organización sospechan que su procesión también atrae a visitantes de otras localidades cercanas.
“No podemos concretar si hay mucho público foráneo, pero sospechamos que sí haya gente de localidades próximas, al celebrarse la procesión en domingo y porque la forma de llevar el paso no es habitual en Valladolid”, explica Alejos.
Una mezcla de tradición castellana y esencia andaluza que se ha convertido en una de las estampas más singulares de la Semana Santa vallisoletana, aunque es cierto que en redes suele tener sus fans y sus haters.