Félix y Natividad en la Pizzería Valentina.

Félix y Natividad en la Pizzería Valentina. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Félix (58) y Natividad (56), de un pueblo de Valladolid a triunfar en la capital: “Ganamos menos, pero delegamos más”

Invirtieron todos sus ahorros para dar el salto a la ciudad del Pisuerga. Cuentan con 20 tipos diferentes de pizzas.

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Tudela de Duero es un municipio de la provincia de Valladolid que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cuenta con una población de 8.793 habitantes en la actualidad.

Se encuentra a solo 16 kilómetros de la capital y está rodeado, casi por completo, por el río Duero, lo que hizo que la zona se convirtiera en un asentamiento estratégico para los romanos y línea defensiva contra los musulmanes.

En las últimas horas, el río ha dado al pueblo pucelano más de un quebradero de cabeza por culpa de los desbordamientos y las inundaciones, aunque los vecinos ya viven más tranquilos.

En Tudela de Duero nació Natividad Hernando Sinovas, de 56 años de edad y que suma 32 en el mundo hostelero. Disfruta haciendo manualidades, es su hobby. También lo hizo Félix Gutiérrez Padilla, hace 58 años y con los mismos años de experiencia en el complicado mundo hostelero.

Los dos regentaron una famosa pizzería en el pueblo, con 28 años de historia, pero hace tres decidieron abrir la Pizzería Valentina en Valladolid capital. Triunfan gracias a su buen hacer.

Imagen de Pizzería Valentina.

Imagen de Pizzería Valentina. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Unas personas sencillas

El 1 de enero de 2020, tres meses antes de la pandemia, dejamos nuestro negocio en buenas manos y comenzamos con la búsqueda incesante de un local para crear nuestro proyecto más ambicioso y hacer pizzas en Valladolid”, explica Félix en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Panadero de profesión, da a las masas de sus pizzas, las que hizo durante 28 años en Tudela y las que hace desde hace tres en Valladolid, un toque mágico. Fueron casi tres décadas de gran trabajo en el pueblo pucelano.

“Somos unas personas muy sencillas, sin grandes ambiciones. Con una infancia entre Tudela de Duero y Valladolid. Muy buena y con familias estructuradas, además de con una buena educación”, añade Nati.

Ella estaba en la universidad cuando, en 1992, montaron la pizzería en Tudela de Duero. Él trabajaba en una panadería, pero ambos querían trabajar juntos y así se gestó todo.

De Tudela a Valladolid

En el año 2021 encontramos el local de nuestros sueños en uno de los mejores lugares de Valladolid. Situado al lado del barrio de Las Contiendas, cerca del barrio Girón. A cinco minutos del Auditorio Miguel Delibes, de la Feria de Muestras y cerca del Estadio José Zorrilla”, cuenta con una sonrisa Nati.

Así decidieron mudarse de Tudela de Duero hasta Valladolid para, en el año 2023, abrir la Pizzería Valentina, que cuenta con un amplio aparcamiento gratuito, con 165 metros cuadrados, terraza exterior de 30 metros calefactada y cubierta y doce trabajadores en la actualidad.

“Tras encontrar el local, después de mucho buscar, y antes de abrir las puertas de nuestro nuevo negocio, pusimos el nombre al local. Se llama Pizzería Valentina porque mi madre se llamaba Valentina, un nombre muy italiano”, asegura Félix.

Así arrancaron tres años de éxito.

20 tipos de pizza diferentes

Tenemos 20 tipos de pizzas distintas. Todas ellas de tamaño mediano de 32x32 centímetros con salsas caseras hechas por nosotros y una diferente cada mes. La favorita de los clientes es la Seminci”, asegura Nati.

Una de sus increíbles pizzas.

Una de sus increíbles pizzas. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

La pareja asegura que invirtieron “todos los ahorros y el trabajo de 28 años en Tudela” para abrir la Pizzería Valentina, pero la ayuda de dos grandes amigos arquitectos facilitó las cosas.

Ganamos menos que en Tudela de Duero, pero delegamos más. Contamos con muchos más trabajadores y parte de nuestros ingresos se van en gastos, pero estamos muy satisfechos”, añade Félix.

Tras tres años, y después de una arriesgada apuesta, todo les va bien a Félix y Nati. Su negocio está consolidado y son muchos los que se deleitan con unas pizzas que quitan el sentido.

“Teníamos debilidad por las pizzas con horno de leña. Nuestra ilusión se ha cumplido con este local nuevo. Estamos muy contentos”, finalizan.