Las niñas de las Panteras Rosas posan con su técnico Andrés Portero

Las niñas de las Panteras Rosas posan con su técnico Andrés Portero

Valladolid

Panteras Rosas que se integran sobre ruedas: “Hay que captar a las niñas antes de que caigan”

Un proyecto que busca la inclusión social de niñas gitanas y árabes a través del patinaje como herramienta de atracción.Alberto Rodríguez Bertoni, director del colegio Cristóbal Colón (Valladolid), habla de ello: “Tenemos que flexibilizar, adaptar y comprender. No podemos exigir lo mismo sin tener en cuenta su realidad”.

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En el polideportivo del colegio Cristóbal Colón, en el corazón del barrio vallisoletano de Los Pajarillos, suenan ruedas sobre el asfalto. También hay risas y por supuesto algún tropiezo. Pero hay una ilusión que desborda. Son las Panteras, en este caso ya han sido bautizadas como Panteras Rosas, niñas gitanas y árabes de entre seis y diez años que han encontrado en el patinaje algo más que un deporte, toda una puerta de oportunidades.

“Nos faltaba dar con la clave para engancharlas”, explica Alberto Rodríguez 'Bertoni', director del centro a EL ESPAÑOL Noticias de Castilla y León que es testigo del primer día de clase.

“En el fútbol no entraban. En otras actividades participaban, sí, pero no en el número que yo creía que era el oportuno. Se nos escapaban muchas niñas gitanas, sobre todo. Y ahí pensé que el patinaje podía ser el eslabón que nos faltaba en la cadena hacia la inclusión social”.

Y es que con los chicos se ha conseguido el reto gracias al fútbol sala y los Panteras, ganadores de competiciones, y sobre todo, con jugadores ya insertados en el mundo laboral y que también sirven de ejemplos como entrenadores de los nuevos jugadores

Así nació Panteras Rosas, un proyecto que busca la inclusión social de niñas gitanas y árabes a través del patinaje como herramienta de atracción.En el polideportivo del centro conviven niñas gitanas, con marroquíes y de otras nacionalidades, y todo va sobre ruedas.

Todas ellas con miradas de ilusión porque lo tienen todo, por supuesto los patines, el casco, las rodilleras, no falta de nada.

Pero lo que empieza sobre ruedas continúa en las aulas, en talleres, en itinerarios formativos y, sobre todo, en un acompañamiento constante que pretende “evitar el abandono escolar y fomentar la autonomía laboral y el empoderamiento futuro”, explica Bertoni, el alma mater de todos estos proyectos que se ponen en marcha en el centro.

“El proceso es engancharlas en la escolarización cuanto antes, cuanto antes”, insiste el director. La intervención comienza incluso antes de que las niñas entren en primaria. El colegio trabaja con madres que tienen hijos en edad de escolarización para que se acerquen al centro y los matriculen lo antes posible.

“Hay que empezar antes a estimularlas, a moldear sus cabecitas para que sigan el sistema educativo con expectativas de empleo, de autonomía y de empoderamiento”.

El dato es duro pero real, según explica el director, el 99% de la etnia gitana en el barrio abandona los estudios antes de los 14 años. Entre los 12 y los 16 se abre “una brecha terrible”.

Un momento del entrenamiento

Un momento del entrenamiento

Es el momento en el que muchas niñas desaparecen del sistema educativo, atrapadas por inercias culturales, por la falta de hábitos o por un entorno que no siempre ve en la educación una prioridad.

Por eso la filosofía es clara y contundente: “Captarlas antes de que caigan. Porque una vez que han caído es muy difícil rescatarlas”. Cuando se pierde la rutina, los horarios, los hábitos de aula, volver resulta mucho más complicado.

35 panteras para 25 plazas

El éxito ha sido inmediato. Se ofertaron 25 plazas y se apuntaron 35 niñas. Están entrenando durante dos horas cada tarde. Una se dedica al patinaje, con profesor especializado, en este caso un nombre reconocido del patinaje en Valladolid, Andrés Portero, del CPLV, y educadores sociales. La otra, el apoyo educativo. De cuatro a seis, el colegio se convierte en un espacio de deporte, estudio y acompañamiento.

Imagen de las Panteras

Imagen de las Panteras

Pero Panteras Rosas no termina ahí. Es solo la primera fase. Después llegan las llamadas “píldoras formativas preprofesionales”. Hay pequeños talleres de contacto con oficios y salidas laborales reales. Peluquería, cosmética, cocina, asistencia a domicilio, comercio, lavandería industrial… Todo aquello que pueda resultar atractivo y, sobre todo, que tenga demanda en el mercado laboral.

Lo importante es que lleguen hasta los 16 años. Tenerlas acompañadas e intentar que sigan en el sistema educativo. Y las que no titulan, que puedan entrar en nuestra formación amable para el empleo”.

Los resultados empiezan a notarse. Mujeres gitanas trabajando como camareras de habitaciones en hoteles, en asistencia a domicilio, en comercios. “Han entrado siete u ocho ya. Hay mucha demanda en cuidados, y estamos formando a muchas mujeres en ese ámbito”.

La imagen que dibuja Bertoni es ilusionante, pero real: “Que estas niñitas que empiezan patinando terminen trabajando, siendo autónomas, tomando sus propias decisiones”.

Adaptar el sistema, no expulsarlas de él

El Cristóbal Colón forma parte de un engranaje más amplio, dentro del proyecto Pajarillos Educa, que conecta con institutos como el Galileo o el Leopoldo Cano. Allí se desarrollan proyectos de autonomía que permiten adaptar el sistema educativo a las características de un alumnado con gran desfase curricular y falta de hábitos.

“Tenemos que flexibilizar, adaptar y comprender. No podemos exigir lo mismo sin tener en cuenta su realidad”, explica el director. El objetivo es doble en este caso, que quienes puedan titular lo hagan; y que quienes no, encuentren una alternativa formativa que les permita acceder al empleo y romper el círculo de dependencia de ayudas sociales.

Mientras tanto, el Observatorio de Transformación Social de Castilla y León, con investigadores universitarios, evalúa datos de asistencia, satisfacción y evolución académica. “Estamos muy pendientes. Detectamos síntomas de abandono desde primaria. Y en los institutos el control es todavía más fino. Si vemos que se van a caer, intervenimos rápido”, advierte el que fuera jugador de rugby en el VRAC.

Trabajar con las familias

Hay un aspecto importante, nada de esto sería posible sin el trabajo con las familias. “Con las niñas es más complicado porque hay mucho proteccionismo por parte del macho alfa”, reconoce Bertoni. “En algunas culturas, el rol de la mujer sigue estando muy marcado y la salida temprana del sistema educativo es vista como algo natural”, se sincera.

Equipo masculino de Los Panteras de fútbol sala

Equipo masculino de Los Panteras de fútbol sala

Por eso el colegio actúa también con los padres y madres. Lo hacen facilitando trámites, ayudando en la búsqueda de empleo, colaborando en procesos como la rehabilitación de viviendas en el barrio 29 de Octubre. “Nos hemos ganado la confianza porque nos han visto trabajar por su bienestar. Y esa confianza nos permite intervenir con las criaturas”.

El cambio, subraya, no puede hacerse solo desde el aula. “Tan importante es concienciar a unos como a otros”.

En el patio, las ruedas siguen girando. Una niña cae, se levanta, vuelve a intentarlo. A su alrededor, otras aplauden. Es una escena sencilla, casi cotidiana. Pero en Pajarillos, sobre el asfalto del Cristóbal Colón, cada impulso es una declaración de intenciones. “Captarlas antes de que caigan”, repite el director.