Francisco José González, de 'Mielegante', en uno de sus colmenares.
Fran (46), apicultor, dejó la dirección de obra por su afición: "Las abejas nos dan 100.000 vueltas a todos, son muy listas"
El productor artesano vallisoletano, que opera desde Torrelobatón, será uno de los participantes este fin de semana en el III Salón de la Miel, donde llevará una miel batida "espectacular" y recién hecha.
Más noticias: El salón de la miel endulzará Valladolid con un brunch, catas y talleres "para aprender, curiosear y dejarse sorprender"
El próximo 17 de febrero se cumplirán seis años desde que Francisco José González (18-8-1979, Valladolid) decidiese dar un giro a su vida. Aquel día se dio de alta como autónomo para dedicarse en cuerpo y alma a su afición: la apicultura. "Justo antes de la pandemia", recuerda. Previamente estuvo 20 años en la construcción y dejó su puesto de jefe de obra de instalaciones, una profesión que le ha llevado a trabajar en modo 'nómada' en lugares como las Islas Canarias, Mallorca, Irak o Kosovo.
'Mielegante', la empresa que constituyó en Torrelobatón (Valladolid), es ahora su modo de vida. El torreño será uno de los apicultores que, además, participará entre este 13 y 15 de febrero en el III Salón de la Miel. Una cita que reunirá a profesionales y público general en torno a una docena de expositores en el Espacio La Granja, en el barrio de Villa del Prado, durante todo el fin de semana y en la que habrá talleres, un brunch musical, catas y múltiples productos de la colmena para comprar.
"Voy a llevar una miel batida de lavanda que me ha quedado espectacular y que he acabado de hacer hace una semana y media. Va a ir reciente", avanza en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.
Francisco José con uno de sus panales en un colmenar de 'Mielegante'
Actualmente, cuenta con entre 350 y 400 colmenas, repartidas en las provincias de Zamora, Valladolid y Palencia. El "centro neurálgico", como él lo llama, está en Torrelobatón, donde tiene la nave, el almacén y un pequeño obrador. "Aquí es donde parto y reparto", bromea.
Es en su manera de expresarse a la hora de hablar de la apicultura y su empresa donde se entiende a la perfección los motivos que le llevaron a dejar su modo de vida anterior y apostar por las colmenas. Lo hace con pasión y alegría, mientras además sigue con los preparativos para sacar adelante su producción.
"Las abejas son muy listas, nos dan 100.000 vueltas a todos", asegura. La miel, el producto principal de la apicultura, aunque hay más, es un indispensable en su cocina. "Algo tiene si antaño era la medicina de mucha gente", añade. Lejos de aborrecerla, asegura que un poco de miel y propóleo "no falta todas las mañanas" en su desayuno y en el de su hijo.
Así surgió 'Mielegante'
Francisco trabajaba para una constructora, habiendo participado en obras en "plena posguerra" en Irak o montando el sistema de seguridad para una base militar en Kosovo. También estuvo en la reconstrucción de Campofrío tras el fatídico incendio de 2014.
Fue un compañero quien le empezó a hablar de las abejas y la apicultura. "Me introdujo en el mundo y a raíz de una pequeña conversación me enganchó tanto que lo cogí como mi hobby", recuerda todavía.
Primero fueron seis colmenas, después 12 y llegó tras ello la veintena. Fran entonces tuvo a su hijo y en esa última etapa en la constructora se hacía más de una hora en ida y vuelta en coche hasta Burgos.
"Me cansé y llegó un momento que ya estaba harto. Así no podía estar", señala. De esta manera, llegó el día en el que le pegó "un chispazo cojonudo a la cabeza" y se preguntó: "¿Y si lo dejo y me meto en el mundo de las abejas?".
Francisco José posa con un panal lleno de abejas en su explotación de 'Mielegante'
A pesar de que su jefe le intentó retener, no podía cumplir una de sus exigencias, que era realizar su trabajo a un radio máximo de una hora en coche. Fran comenzó a indagar en el mundo de la apicultura, conoció muchas instalaciones y se construyó su propia nave "a medida" en Torrelobatón, su pueblo.
Así surgió 'Mielegante' y la empresa se constituyó aquel 17 de febrero de 2020. En vez de tener sus cuatro centenares de colmenas en una única zona, lo que facilitaría la logística, Fran se ha decantado por repartirlas por otras provincias.
"Tengo en otros sitios porque para obtener algunos tipos de mieles que en esta zona (Valladolid) no se dan. La de brezo y de castaño la consigo de Zamora", explica. También cría abejas y se las vende a otros apicultores para "compensar un poquillo". Pero su actividad principal es la venta de miel madura y miel cruda.
Además de miel de flores y de lavanda, también elabora licor de miel y tintura de propóleo, que hace el efecto de "antibiótico natural". "Aquí la colmena da muchas posibilidades", apunta. Aunque si hay algo que destaca de su producción es la miel batida.
"Hay dos maneras de hacerlo. Yo tengo una batidora industrial, donde echo la miel en estado líquido. Bate 15 minutos y descansa una hora. La que menos tiempo que he hecho ha estado 12 días y la que más 17", explica.
Este proceso hace que la miel "rompa los microcristales y ya no cristalice, por lo que no se queda dura y tiene una textura cremosa". Ahora bien, avisa de que es importante para mantenerla en ese estado que esté siempre entre 20 y 24ºC, a temperatura ambiente.
"Como la mantequilla, si la pones en el frigo se queda dura. Si se da mucho calor intentaría volver a su estado natural, que sería el líquido", desvela.
El apicultor vallisoletano trabaja sobre una de las colmenas de abejas
Precisamente, sobre calentar la miel, explica que esto hace que pierda muchas de sus características nutricionales. "Cuando la pasas de una temperatura, aproximadamente de unos 45ºC, hace que se degrade. Está muy rica, pero internamente las enzimas, las vitaminas y los aminoácidos los pierde", relata.
Fran es consciente de que vender miel cruda tiene sus "inconvenientes para la gente" como estos, pero considera que este es el "precio a pagar por consumir algo natural".
Combinaciones
La miel se ha convertido en los últimos años en un ingrediente recurrente en muchas cocinas. Las combinaciones son tantas como las que se le puedan ocurrir a uno. De todas ellas, si hay una en concreto que destaca es la morcilla frita con miel.
"No la había probado nunca y me sorprendió", reconoce. Pero él es más clásico y si hay algo que recomienda es un poco de miel batida de flores o de lavanda untada en una tostada, con unas gotas de aceite de oliva virgen extra.
"Esa combinación es buenísima", garantiza. Y es que este apicultor vallisoletano destaca este producto como un elemento indispensable en la gastronomía de "muchas culturas" o como "sustitutivo natural del azúcar".
El III Salón de la Miel de la Diputación de Valladolid será durante estos tres días un buen escaparate para probar los productos de Fran, pero también los de otros tantos productores locales que participarán en una cita en la que "aprender, curiosear y dejarse sorprender", tal y como destacaba durante su presentación el diputado de Promoción Agroalimentaria y Consumo, Moisés Santana.