Román Mallón posa en el Bar Bite en el barrio de Las Delicias Cedida
Román (60 años), el boliviano que tras media vida en la construcción abre un bar en Valladolid: "Era mi sueño"
Tras pasar por Barcelona y Salamanca, acabó asentándose definitivamente en Valladolid en 2015, cuando sus hijas ya habían construido aquí su vida. “Las primeras semanas fueron terribles, pensé en cerrar al día siguiente”, confiesa.
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Cambiar el casco y el mono por una cocina no es una decisión habitual. Hacerlo a punto de cumplir 60 años, después de toda una vida dedicada a la construcción, lo es todavía menos. Pero Román Mallón nunca fue de los que se conforman, todo lo contrario es de los que luchan por sus sueños, y su sueño era este.
Por eso, en la calle Arca Real número 3, en el popular barrio vallisoletano de Las Delicias, ha decidido levantar su proyecto más personal: el Bar Bite.
La historia de Román es de las que merecen la pena. Nació en Santa Cruz de la Sierra, en la lejana Bolivia, y llegó a España hace más de dos décadas.
Como tantos otros, cruzó el océano para poder ofrecer a sus hijas un futuro mejor. “Vine por ellas, para que pudieran estudiar, porque en mi país no iba a poder darles esa oportunidad”, recuerda.
Tras pasar por Barcelona y Salamanca, acabó asentándose definitivamente en Valladolid en 2015, cuando sus hijas ya habían construido aquí su vida.
Durante años se ha movido entre obras, andamios, jornadas maratonianas y un trabajo duro que nunca abandonó del todo. Pero en su cabeza siempre rondaba una idea que se resistía a desaparecer, quería tener un negocio propio de hostelería. Algo que fuera suyo.
“Siempre tuve esa espinita. En mi país ya había estado en este mundo, pero lo dejé por la familia. Cuando vi que mis hijas ya tenían carrera y trabajo, pensé que había llegado el momento. Era ahora o nunca”.
Así nació Bar Bite, un sueño convertido en local que abrió sus puertas el pasado 19 de diciembre. Los comienzos, como suele ocurrir en las historias reales, no fueron fáciles.
“Las primeras semanas fueron terribles, pensé en cerrar al día siguiente”, confiesa sin tapujos. A la incertidumbre de empezar se sumó la realidad administrativa que se vive en este país.
Demasiados impuestos
Llegaron los impuestos desde el primer día, seguros, licencias, controles de sanidad y trámites que no siempre facilitan el camino a quien quiere emprender. “Das trabajo, intentas hacer las cosas bien, y aun así te ponen muchísimas trabas. Se te quitan las ganas, la verdad”.
Pero Román no se rindió como lleva toda la vida haciendo. Poco a poco, el barrio ha empezado a mirar hacia este local nuevo donde no solo se tomaba café, sino que también se podía comer. La gente fue entrando, probando y volviendo. “Este último fin de semana ya hubo mucha gente. Ahora sí se va notando”.
El nombre del bar tampoco es casual. Bite significa en inglés mordisco, bocado, y resume bien la idea que Román fue construyendo tras viajar por distintos países y observar una forma de comer rápida y sin complicaciones.
De esta manera, en el Bar Bite se mezclan sabores latinos, cocina tradicional y platos pensados, eso sí, como bien dice “para disfrutar sin prisas”.
Todo con precios accesibles y una carta amplia que refleja los orígenes y la experiencia de su dueño.
“El local, sin ser grande, se ha convertido ya en un punto de encuentro para amigos, familias y celebraciones sencillas, como cumpleaños o reuniones improvisadas”, explica este boliviano de 60 años.
Román todavía con un pie en la construcción y otro en la hostelería, se siente “orgulloso” de ver cómo su sueño empieza a caminar solo. Eso sí, no se atreve a recomendar nada, "hay que probar todo", asegura entre risas. Aunque es cierto que su pollo broaster con patata y la hamburguesa especial de la casa son apuestas seguras.
Además, no se conforma con abrir la persiana cada día. Entre sus planes está participar en campeonatos gastronómicos, como el de las hamburguesas, y seguir dando a conocer el bar más allá del barrio. “Hay que hacer ruido”, dice sonriendo.
Y es que a veces, los sueños no se construyen con cemento, sino con valentía.