La afición del Real Valladolid anima durante el encuentro ante el RCD Espanyol
Emma, la niña de 11 años que se hace 250 kms por amor al Real Valladolid, enseña lo que es “sentimiento de club”
Una emotiva y dura carta abierta escrita por un padre al Real Valladolid describe la incondicional lealtad de su hija pese a la mala situación que vive el equipo. "Si algún día deja de creer, no será por perder... será porque vosotros no supisteis cuidar su corazón".
Más información: Otro duro palo para el Pucela: el Albacete frena la ilusión en Zorrilla tras ganar 0-1
Hay sentimientos que no se pueden explicar. Historias como la de Emma nos devuelven a la esencia más pura del deporte: el amor incondicional pese a todo. A sus 11 años, esta pequeña aficionada del Real Valladolid se ha convertido en el símbolo de una resistencia emocional que su padre, Ismael Chimeno, ha querido plasmar en una carta abierta dirigida al corazón del club blanquivioleta en redes sociales.
Y es que la situación del Pucela en esta temporada comienza a ser muy preocupante. El equipo ya mira más hacia abajo que hacia arriba, y los aficionados, como siempre, son más conscientes de esta situación que el propio club. Por eso, testimonios como los de Ismael y Emma tienen que servir para abrir los ojos a los dueños de una entidad histórica.
A pesar de no haber nacido en Valladolid, el alma de Emma pertenece al estadio José Zorrilla. Residente en Salamanca, la familia recorre cada quince días 250 kilómetros para ver jugar a su equipo, no por obligación, sino movidos por una fe que Ismael describe como propia de "los niños y los locos".
La rutina de Emma es de fidelidad blanquivioleta. En el colegio, viste siempre de blanquivioleta, incluso en Educación Física, “soportando con la cabeza alta las bromas de sus compañeros tras cada derrota”, asegura su padre.
Ha llegado a renunciar a cumpleaños de amigos para no perderse un partido y guarda sus ahorros para comprar artículos oficiales del club. Su estuche, su peluche y, según su padre, hasta su propia sangre, “llevan el sello del Pucela”.
La carta publicada en redes sociales
El comentario de Ismael es un grito de auxilio emocional. Emma ha aprendido a perder "más veces de las que un niño debería", pero lo que realmente duele a su familia no es el marcador, sino la sensación de abandono por parte de la institución.
Para Ismael, el Real Valladolid actual parece haber olvidado cómo cuidar a sus fieles. El padre expresa con dolor que el club "no abraza a los suyos" y que existe una desconexión entre la lucha que Emma muestra cada semana y la entrega que se percibe en el césped.
La preocupación es clara: el miedo a que “el brillo en los ojos de una niña se apague por la falta de compromiso de quienes visten el escudo”.
La carta concluye con una advertencia que resuena con fuerza en toda la afición vallisoletana. Ismael aclara que la lealtad de Emma no depende de si el equipo sube o baja de categoría, sino del respeto a un amor puro.
"Si algún día deja de creer, no será por perder... será porque vosotros no supisteis cuidar su corazón", sentencia Ismael en su escrito.