Juicio por el asesinato de una mujer en Matamala de Almazán (Soria)

Juicio por el asesinato de una mujer en Matamala de Almazán (Soria) ICAL

Soria

Un jurado popular condena a 23 años al hombre que asesinó a martillazos a su expareja el día de Navidad en Soria

El condenado cubrió el cuerpo con papeles y prendió fuego a la casa para enmascarar el asesinato.

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La Navidad se rompió aquella mañana en la pequeña localidad soriana de Matamala de Almazán con humo saliendo de una casa de la calle Mayor y una llamada al 112 que, en apariencia, avisaba de un incendio.

Era el 25 de diciembre de 2022. El pueblo apenas empezaba el día cuando los servicios de emergencia llegaron a la vivienda y encontraron en su interior el cuerpo parcialmente quemado de una mujer.

Aquel aviso abrió una investigación y la Guardia Civil detuvo al día siguiente a la expareja de la víctima.

Dos días después, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Almazán acordó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.

Más de tres años después, la Audiencia Provincial de Soria ha dictado sentencia tras el veredicto de un jurado popular: 22 años de prisión por asesinato y otro más por un delito de daños mediante incendio.

La resolución considera probado que el condenado se desplazó aquella madrugada desde Soria hasta Matamala de Almazán y accedió a la vivienda de la mujer, situada en la calle Mayor.

Ambos habían mantenido una relación sentimental que en ese momento estaba interrumpida, aunque la sentencia señala que podía retomarse. No convivían.

Ya dentro de la casa, entre las 03.45 y las 05.00 horas, el hombre la atacó con un martillo de hierro macizo.

Los golpes se dirigieron a la cabeza y al rostro de la víctima, en zonas vitales, con una violencia extrema.

La autopsia determinó que la muerte tuvo origen homicida y fue compatible con un traumatismo craneoencefálico grave.

Un ataque sin defensa posible

El jurado popular ha considerado probado que el ataque fue repentino y que la mujer no tuvo ninguna posibilidad real de defenderse.

La Audiencia Provincial de Soria aprecia por ello alevosía. La sentencia subraya que la víctima fue sorprendida en su propia vivienda y que el primer golpe en la cabeza la dejó ya incapacitada para reaccionar.

Ese extremo ha sido clave para calificar los hechos como asesinato y no como homicidio.

El tribunal entiende que el condenado aprovechó una situación en la que la víctima no podía esperar una agresión de esa naturaleza ni protegerse frente a ella.

La resolución también aplica la agravante de parentesco por la relación sentimental que ambos habían mantenido. Y añade la agravante de género, al considerar probado que el crimen se produjo en un contexto de dominación del hombre sobre la mujer.

El fuego después de la muerte

Después de acabar con la vida de la mujer, el condenado prendió fuego a la vivienda. La sentencia recoge que colocó papel y leña seca sobre el cuerpo de la víctima y en distintos puntos de la casa.

Fue el propio acusado quien llamó después al 112 para alertar de que salía humo de la casa.

En esa comunicación aseguró que había visto humo bajo la puerta y se identificó como antigua pareja de la víctima.

Pero la escena que encontraron los servicios de emergencia y, después, los investigadores, no encajaba con un simple incendio doméstico.

El cuerpo estaba parcialmente quemado y la investigación acabó situando al hombre en el centro del caso desde las primeras horas.

Matamala de Almazán, que aquel día de Navidad quedó marcada por una escena difícil de olvidar, cierra ahora una parte del recorrido judicial con una condena severa. La resolución deja fijado que no fue el fuego el origen de la muerte, sino una agresión brutal cometida antes del incendio. El humo llegó después. La violencia, según el jurado, ya había acabado con la vida de la mujer.