A la izquierda, el busto/retrato realizado en mármol y hallado en Confloenta que podría corresponder al emperador romano Galieno. A la derecha, entrada al museo de Segovia.

A la izquierda, el busto/retrato realizado en mármol y hallado en Confloenta que podría corresponder al emperador romano Galieno. A la derecha, entrada al museo de Segovia. USAL

Segovia

El emperador que sobrevivió a la cancelación romana: un hallazgo único en Segovia desafía la censura de la historia

El rostro oculto del emperador Galieno es uno de los pocos que escapó a la destrucción.

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Mucho antes de que existieran las redes sociales, la antigua Roma ya ejecutaba un castigo implacable contra quienes caían en desgracia: la damnatio memoriae.

El objetivo de este procedimiento no era otro que el exterminio simbólico; borrar por completo de la historia a emperadores y políticos destruyendo sus retratos, picando sus nombres de los monumentos y eliminando cualquier rastro de su existencia.

Sin embargo, la censura romana no era infalible. Un excepcional hallazgo arqueológico en la provincia de Segovia acaba de demostrar que la memoria, incluso cuando se persigue con el aparato del Estado, se resiste a desaparecer.

Un equipo codirigido por Juan José Palao Vicente (catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Salamanca) y Santiago Martínez Caballero (director del Museo de Segovia) ha recuperado en el yacimiento de Confloenta un busto de mármol de tamaño natural y de una factura técnica sobresaliente.

Tras los análisis iconográficos del peinado y la mirada, todo apunta a que representa al emperador Galieno (quien gobernó entre el 253 y el 268 d.C.), un mandatario cuya memoria fue oficialmente condenada al olvido tras su muerte.

La pieza fue localizada en el tramo final de las excavaciones de 2025, sepultada en el pórtico que cerraba la plaza del foro de la ciudad romana.

La posición original de la escultura, con una expresión de gravedad e inmutabilidad, sugiere que formaba parte del complejo monumental público dedicado al culto imperial.

Presenta una fractura irregular en el cuello, lo que mantiene abierta la incógnita de si formaba parte de un busto aislado o de una estatua de cuerpo completo.

De confirmarse definitivamente su identidad, estaríamos ante un hito de relevancia internacional: solo se conservan 21 retratos atribuidos a Galieno en todo el antiguo Imperio Romano. Esta pieza se convertiría en un ejemplo prácticamente único dentro de la iconografía imperial de Hispania.

Confloenta: el oasis que resistió a la crisis

Además del valor artístico, el hallazgo aporta una nueva lectura sobre la Hispania romana.

Confloenta (situada en Duratón, Sepúlveda) controlaba un territorio de 2.500 km² y funcionaba como un nexo estratégico de comunicaciones y ganadería junto al paso de Somosierra.

La calidad monumental de los edificios descubiertos y la datación de este busto revelan algo inesperado: mientras otros núcleos urbanos de la península ya mostraban claros síntomas de agotamiento en el siglo III d.C., Confloenta mantenía una sorprendente vitalidad económica y política.

Los análisis preliminares, realizados en colaboración con el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y el Centro de Conservación de Castilla y León, desvelan además que la pieza fue esculpida en mármol de importación, confirmando el estatus de la urbe.

El regreso del emperador

El destino y la arqueología han terminado por derrotar al decreto del Senado romano. Tras un minucioso proceso de limpieza y restauración, el busto que se pretendió destruir para siempre ha vuelto a la luz.

La pieza ya se expone al público en el Museo de Segovia dentro de la muestra «Gallienus, imagen del poder», organizada junto a la USAL, que estará abierta hasta el próximo mes de septiembre.

Mientras tanto, la sexta campaña de excavaciones ya está en marcha sobre el terreno, donde más de 40 estudiantes e investigadores continúan desenterrando los secretos de Confloenta y rescatando del olvido las historias que Roma intentó borrar.