Lucía Pombo y Álvaro López Huerta. Instagram
El refugio de Lucía Pombo: un pueblo de 100 vecinos a hora y media de Madrid y arquitectura tradicional castellana
La mayor de las hermanas influencer espera a su primera hija con Álvaro López Huerta, siendo esta localidad segoviana uno de los escenarios principales de sus próximas escapadas en busca de tranquilidad.
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Mientras Lucía Pombo, la mayor de las hermanas, y Álvaro López Huerta esperan el nacimiento de su primera hija, Lola Belén, descubrimos el lugar en el que, a buen seguro, será su particular refugio durante los primeros meses de vida e infancia de la pequeña.
El nacimiento de Lola Belén supondrá, seguramente, un pequeño frenazo al ritmo frenético del mediático matrimonio madrileño. Por eso, se espera que Adrados (Segovia) juegue un papel fundamental en la adaptación a la vida como padres de Lucía y Álvaro.
Esta pequeña localidad segoviana, de apenas 100 habitantes y a poco más de hora y media en coche de Madrid, ha sido durante toda su vida el refugio particular de la familia Pombo. Sin embargo, recientemente se pudo descubrir que la casa rural de las conocidas hermanas y sus padres fue puesta en venta.
A pesar de esto, Lucía permanecerá ligada a Adrados, ya que aquí cuenta con una segunda vivienda donde alejarse del caótico mundo influencer y de Madrid.
Adrados ha sido siempre uno de los destinos más frecuentes de las escapadas de la pareja. Álvaro cuenta también con una coqueta casa familiar que servirá de refugio para Lucía y la pequeña Lola.
Este pueblo segoviano vio crecer a las tres hermanas Pombo. Aquí vivieron algunos de los momentos más felices y divertidos de su infancia, adolescencia e incluso madurez.
La unión de Lucía Pombo a él llega hasta tal punto que fue el escenario de su preboda con Álvaro. También Adrados fue elegido por María para desvelar a familiares, amigos y seguidores el sexo de segunda hija en 2023.
La localidad se ubica al norte de Segovia, destaca, lo primero de todo, por ser un oasis de paz frente al alto ritmo urbanita de las ciudades. Su arquitectura responde a los cánones de la tradicional castellana, con casas bajas y unifamiliares, principalmente.
Un entorno de pinares abriga la localidad, que en su momento llegó a contar una amplísima actividad agrícola en la que muchos de los vecinos se dedicaban a la producción de cebada, trigo, centeno, legumbres, patatas y hasta vino.
Es más, estos últimos llegaron a ser muy famosos en el panorama nacional. A día de hoy, esta actividad ha caído en balde ante la fuerte fuga de muchos de los habitantes de este territorio.
Algunas de las señas de identidad de Adrados son la iglesia de Natividad de Nuestra Señora, las ruinas de la ermita de San Benito, la de San Roque y dos lavaderos, el de Los Chorretones y el de Prado Moyales. Otros atractivos que merecen la pena ser visitados son su olma centenaria y la Cilla, que a día de hoy es usada como un salón de baile.
Aunque unas de sus fiestas, las de San Isidro, tuvieron lugar el pasado mes de mayo, el próximo agosto Adrados volverá a engalanarse para celebrar los festejos de Nuestra Señora de la Asunción y San Roque. Además, el primer fin de semana de septiembre será el turno de las fiestas de Natividad de la Virgen.
Tradición y lujo
Cabe resaltar que la casa de Lucía Pombo y López Huerta fue recientemente reformada. La encargada fue la propia madre de Álvaro, Cristina Huerta, interiorista de profesión y que optó por un diseño que combina la arquitectura tradicional con el lujo más moderno.
Álvaro se encargó de desvelar a través de un vídeo en redes sociales cómo había quedado la vivienda tras las obras. El inmueble destaca no solo por su interior, sino también por una zona exterior con porche y piscina en el que Lola, probablemente, disfrutará de sus primeros años de vida cuando crezca un poco.