Procesión del Domingo de Resurrección en Cuéllar (Segovia) durante la Semana Santa 2026

Procesión del Domingo de Resurrección en Cuéllar (Segovia) durante la Semana Santa 2026 Malena González

Segovia

Cuéllar da por concluida una Semana Santa marcada por tradición y fe que han latido entre sus murallas

La localidad segoviana hace un balance en el que se incide en que aquí esta fiesta "no se representa, sino que se siente, se hereda y se comparte".

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Cuéllar (Segovia) ha dado por concluida una Semana Santa 2026 en la que la tradición y la fe han latido entre sus murallas, enmarcada en una tradición que aquí "no se representa, sino que se siente, se hereda y se comparte".

Así lo han trasladado en un comunicado en el que han relatado que se ha vivido como una historia que "se fue escribiendo paso a paso, casi sin darse cuenta, entre la piedra antigua y la emoción contenida".

Un año después de su declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional, la villa segoviana comenzó su Semana Santa con un Domingo de Ramos en el que se pudo presenciar que esta historia tiene relevo.

En aquel primer día, niños y niñas, ramos en alto y contagiando la alegría, acompañaron a La Borriquilla por los paseos de San Francisco, mientras que padres y vecinos dibujaban con su mirada el "orgullo y la nostalgia".

"Algunos recordaban cuando fueron ellos quienes caminaban ahí, con la misma inocencia y con el mismo orgullo", han precisado desde el Ayuntamiento de Cuéllar.

Las manolas, elegantes, vestidas de negro, con mantilla y paso firme, aparecían en cada procesión, mientras que los capuchones, anónimos bajo sus telas, avanzaron en silencio y los cofrades cargaron con el peso de los pasos como si consigo llevaran la memoria de generaciones enteras.

Aquella jornada inaugural sirvió para volver a respirar el espíritu de los tambores sonando despacio y las carracas marcando el ritmo de la noche.

Ya el Lunes Santo, Cuéllar se transformó, con el privilegio de tener como testigo a las murallas que encapsularon en silencio el paso del Cristo de la Encina, cruzando bajo el arco de San Basilio iluminado por las antorchas de sus cofrades.

Más tarde, la Virgen de la Vera Cruz se adentró en la judería, mientras le acompañaba la dulzaina y un cuarteto de voces que parecían surgir de las propias calles de la localidad.

El Miércoles Santo llegó el turno para el Vía Crucis, en el que las mujeres, rosario en mano, entonaron las tradicionales coplas que se repitieron en cada estación.

Con el Jueves Santo, se vivió una de las procesiones más únicas de Cuéllar. Desde el castillo de los Duques de Alburquerque, el Cristo de San Gil, la Cruz Desnuda de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la novedad de este año, San Vicente Ferrer, avanzaron en su recorrido.

Cuando cruzaron el arco de San Martín se unieron al Encuentro con la Verónica y el Cristo Atado a la Columna, para llegar a continuación a San Andrés.

El Viernes Santo se vivió como el corazón de la semana. Nuestro Padre Jesús Nazareno salió desde Santa Clara entre saetas y la Plaza Mayor se llenó hasta los balcones, mientras que el encuentro del Cristo Yacente con la Virgen de los Cuchillos detuvo el tiempo.

Posteriormente, en la calle Las Parras, Nuestra Señora de la Soledad se unió al Cristo Yacente en uno de los momentos más esperados por los cuellaranos, caminando el pueblo junto a los pasos.

El Domingo de Resurrección la Plaza Mayor volvió a llenarse, para presenciar el encuentro entre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Soledad, rompiendo el luto, desapareciendo el velo negro y haciendo brillar el blanco como símbolo de la alegría recuperada.

Una Semana Santa 2026 para la que han trabajado durante meses de preparación, ensayo y cuidando cada detalle las nueve cofradías de Cuéllar.