José Luis López-Linares sentado en una de las terrazas de una conocida y popular cafetería de la Plaza Mayor de Salamanca.

José Luis López-Linares sentado en una de las terrazas de una conocida y popular cafetería de la Plaza Mayor de Salamanca. EE.

Salamanca

José Luis López-Linares, director con tres Goyas: "Simón Bolívar fue un perfecto cretino y el gran destructor de América"

El cineasta presenta en Salamanca su documental 'We the hispanos', un alegato contra el mito anglosajón en el que defiende que "en EE. UU. se hablaba español mucho antes que inglés".

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José Luis López-Linares (Madrid, 1955) ha vuelto a convertir el cine en una trinchera contra la desmemoria y los prejuicios históricos. Tras sacudir la conversación pública con España, la primera globalización e Hispanoamérica, canto de vida y esperanza, el tres veces ganador del Premio Goya ha presentado en el Teatro Liceo de Salamanca su última producción: 'We the hispanos'. España, raíz de Estados Unidos.

Acompañado por el rigor de historiadores de ambos lados del Atlántico, López-Linares pone el foco en el norte del continente americano para desmontar el mito de que la historia de la primera potencia mundial comenzó exclusivamente a bordo del 'Mayflower'.

En un momento de profunda efervescencia demográfica y política de la comunidad hispana en suelo estadounidense, el director atiende a este periódico para analizar el papel crucial de España en la independencia de las Trece Colonias, la destrucción del imperio a manos de las élites locales y el peso de la herencia hispana en el mundo contemporáneo.

Nos citamos en los veladores de una concurrida cafetería en pleno corazón de la Plaza Mayor de Salamanca, bajo un sol castellano que empieza a caldear el mediodía. López-Linares acaba de descender la escalinata del Ayuntamiento, donde ha presentado el documental en el salón de recepciones arropado por el alcalde de la ciudad.

El escritor y cineasta José Luís López - Linares en la Plaza Mayor de Salamanca.

El escritor y cineasta José Luís López - Linares en la Plaza Mayor de Salamanca. EE.

Viste con una elegancia clásica de otra época que no pasa desapercibida entre el bullicio de los transeúntes: sombrero 'panameño' de ala impecable, traje diplomático y una corbata de rayas con nudo sobrio.

En la muñeca derecha, casi como una declaración de intenciones imperceptible a primera vista, lucía una pulsera azul estampada con la Cruz de Borgoña o de San Andrés, el aspa roja que flameó durante siglos sobre los virreinatos y que hoy evoca ese anhelo de unidad entre las naciones hispanas.

Frente a una taza de café recién servida y con el trasiego monumental de la Plaza Mayor como telón de fondo, el cineasta reflexiona sobre el pasado, el presente y las sombras del relato histórico.

Pregunta.- En 'We the hispanos' analiza la decisiva contribución de España a la independencia de los Estados Unidos. Sin embargo, vista la historia posterior —las pérdidas territoriales de México, el desastre del 98 o las intervenciones en el Caribe—, cabe preguntarse si ayudar a los colonos anglosajones no acabó volviéndose en nuestra contra.

Respuesta.- España hizo lo único que podía hacer en ese contexto geopolítico. En aquel momento, la prioridad estratégica era alejar al Imperio Británico de nuestras fronteras en América y evitar tener a un vecino agresivo y expansivo al lado de la Florida y del Golfo de México.

Se prefirió apostar por unas colonias recién independizadas y fragmentadas que por el dominio británico. Como ocurre en la política internacional, las cosas luego evolucionaron de otra manera, pero la decisión de la Corona fue sensata.

Lo que a menudo se ignora es que la Guerra de Independencia de EE. UU. fue, en realidad, una guerra mundial que financió y sostuvo España. No solo con dinero, armas y hombres en suelo americano, sino conteniendo a los ingleses en otros tres frentes: el Caribe, América del Sur y el Mediterráneo.

De hecho, como se señala en la película, el asedio a Gibraltar fue la batalla más larga de la contienda de independencia norteamericana. Sin España entreteniendo a las tropas británicas en medio globo, a los rebeldes americanos la aventura no les habría durado nada.

P.- En sus documentales sostiene que la América hispana no estaba formada por colonias al uso anglosajón, sino por una estructura de virreinatos fuertemente integrada. ¿Cómo se pasó de esa primera globalización a la fragmentación actual?

R.- Lo que existía era un imperio articulado bajo una misma Corona donde los virreinatos compartían una moneda global —el Real de a Ocho—, el libre tráfico de mercancías, un sistema de aduanas unificado y una misma organización de la justicia a través de las audiencias.

Todo ese espacio de prosperidad e integración saltó por los aires con la irrupción de las independencias y se rompió en más de una veintena de fragmentos.

Cada nuevo Estado empezó a emitir su propia moneda y a guerrear con el vecino. Para justificar esa ruptura hubo que inventar identidades nacionales que no existían: no había una historia previa que diferenciara a una región de otra a pocos kilómetros de distancia.

"Simón Bolívar fue un personaje nefasto. Quería hacer la Gran Colombia tras romperlo todo en pedazos: es como romper un jarrón de cristal para intentar construir una taza con los añicos."

P.- Una de las figuras más controvertidas que aborda en su metraje es la de Simón Bolívar. ¿Fue el gran libertador o el catalizador de la decadencia hispanoamericana?

R.- Fue el destructor de algo que era grande y próspero. Bolívar fue un personaje nefasto que sigue siéndolo hoy en día porque continúa siendo el ídolo indiscutible de las mal llamadas independencias.

Pretendía romper todo el edificio del Imperio Español para luego intentar erigirse en un gran emperador sobre las ruinas.

Es como romper un jarrón de cristal para intentar construir una taza con los añicos; algo del todo insostenible.

Él y quienes le siguieron son los verdaderos responsables de la inestabilidad histórica y de la aparición de los estados fallidos en la América hispana.

Por contra, Estados Unidos estudió al detalle cómo funcionaba el Imperio Español, copió su estructura territorial e institucional y aplicó ese modelo para crecer y triunfar mientras fragmentaba el mundo hispano en trozos.

El escritor y cineasta José Luis López - Linares concede una entrevista a EL ESPAÑOL de Castilla y León en la Plaza Mayor de Salamanca.

El escritor y cineasta José Luis López - Linares concede una entrevista a EL ESPAÑOL de Castilla y León en la Plaza Mayor de Salamanca. EE.

P.- ¿Hasta qué punto la tesis de 'We the hispanos' demuestra que España no es un mero elemento secundario, sino un actor cofundacional de los Estados Unidos?

R.- La tesis central de la película, como muy bien sintetiza en el documental el profesor Carlos Leáñez, es que España no es cofundacional en Estados Unidos: es directamente la matriz sobre la que se edifica el país.

En el territorio que hoy ocupa EE. UU. se hablaba español mucho antes que inglés. Había un sistema judicial territorial, tradiciones, arquitectura, música y una estructura ganadera y agrícola plenamente asentada.

Cuando los colonos anglosajones avanzaron hacia el oeste, ya estaba todo allí: los caballos, las vacas, las gallinas, el trigo o la caña de azúcar.

En la película incluimos un fragmento maravilloso del clásico de John Ford 'Fort Apache', donde los indios apaches se comunican en español con el Séptimo de Caballería y los militares necesitan a un traductor de español a inglés.

Esa es la prueba incontestable de que la civilización llegó a ese territorio siglos antes de la aparición del mundo anglo.

P.- Pese a esa herencia innegable y al peso demográfico actual, la comunidad hispana en Estados Unidos ha sufrido durante décadas una mirada de subordinación...

R.- Eso está cambiando de forma drástica e irreversible. La población hispana en Estados Unidos es ya un gigante demográfico y cultural que no se puede disimular, ignorar ni menospreciar.

Hace cuarenta años ibas a Nueva York y tenías que desenvolverte exclusivamente en inglés; hoy puedes cruzar la ciudad hablando en español. Por no hablar de Miami o Texas, donde el español es la lengua hegemónica en la calle y en el comercio.

Durante mucho tiempo hubo familias de inmigrantes que prefirieron no enseñar español a sus hijos creyendo que así se integrarían mejor, pero la realidad ha demostrado que la integración era igual de compleja y encima perdían un patrimonio lingüístico inestimable.

Hoy cualquier estadounidense con visión de futuro aprende español antes que francés porque le abre de par en par las puertas de la economía y los negocios.

"La izquierda, en su afán por destruir las identidades nacionales, fomenta la Leyenda Negra para desarraigar al individuo. Alguien que piensa que sus antepasados fueron genocidas es mucho más fácil de manipular."

P.- Sorprende ver cómo en las últimas contiendas electorales en EE. UU., figuras de primer nivel como el secretario de Estado Marco Rubio apelan directamente al voto hispano. ¿Ha alcanzado la hispanidad la primera línea del poder global?

R.- Absolutamente. Que el segundo hombre más poderoso de la administración estadounidense sea un hispano como Marco Rubio, que además presume con orgullo de sus raíces, refleja un cambio de época.

De hecho, estamos realizando las gestiones para que el documental llegue a sus manos a través de la vía diplomática.

La realidad hispana se ha consolidado hasta tal punto que la clase política norteamericana ya no puede obviar su peso decisivo.

El escritor y cineasta José Luís López - Linares en la Plaza Mayor de Salamanca.

El escritor y cineasta José Luís López - Linares en la Plaza Mayor de Salamanca. EE.

P.- Sin embargo, la Leyenda Negra sigue coleando con fuerza a ambos lados del Atlántico. ¿Por qué prende con tanta facilidad en ciertos sectores ideológicos?

R.- La Leyenda Negra se ha convertido en una herramienta ideológica. En España vivimos una situación patológica: en América culpan a los españoles del pasado de sus males actuales, pero es que en España nos culpamos a nosotros mismos.

La izquierda, en su afán por destruir las identidades nacionales y los valores tradicionales, necesita desdibujar las raíces de la persona. Ser español implica sentirse heredero de un legado histórico y cultural muy concreto, a menudo ligado a la tradición católica, y eso genera unos asideros personales y morales muy fuertes.

Cuando le quitas a alguien el respeto por sus antepasados y le convences de que sus abuelos fueron unos genocidas, lo dejas completamente desarraigado. Y un individuo sin raíces ni memoria es infinitely más fácil de manipular por cualquier poder.