El rector magnífico de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, durante su discurso en este reconocimiento.

El rector magnífico de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, durante su discurso en este reconocimiento. Comunicación USAL.

Salamanca

La provincia de Salamanca rinde tributo a Francisco de Vitoria con la entrega de su Medalla de Oro a título póstumo

Juan Manuel Corchado recoge el galardón al fraile dominico a título póstumo en el Patio de la Salina y aboga en su discurso, por poner el conocimiento al servicio de la paz y la justicia.

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En el marco festivo e institucional del Día de la Provincia, Salamanca ha saldado este lunes una verdadera deuda de gratitud con una de las mentes más brillantes y transformadoras de su historia.

La Diputación provincial ha otorgado a título póstumo la Medalla de Oro —su máximo reconocimiento honorífico— a Francisco de Vitoria, el fraile dominico y célebre catedrático que en el siglo XVI situó a la Universidad de Salamanca (USAL) en la vanguardia del pensamiento global al sentar los cimientos del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos.

El bellísimo Patio de la Salina, repleto para la ocasión por una amplia representación de alcaldes, regidoras y ediles venidos de todos los rincones del territorio salmantino, sirvió de escenario para este homenaje de calado.

El momento central del acto llegó cuando el rector de la USAL, Juan Manuel Corchado Rodríguez, recogió emocionado el galardón de manos del presidente de la Diputación, Javier Iglesias.

Una distinción impulsada por la propia presidencia provincial y respaldada sin fisuras por la unanimidad de todos los grupos políticos en el Pleno, enmarcada de lleno en los actos conmemorativos por el V Centenario de la Escuela de Salamanca.

La entrega reunió a destacadas autoridades de la vida pública local, autonómica y nacional.

Entre la nutrida representación institucional y social destacaba la presencia del alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo; el prior de la Orden de los Dominicos en la ciudad, Fray Manuel Ángel Martínez; y el portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, acompañando a la corporación provincial en este tributo de la sociedad civil al gran maestro humanista.

Al tomar la palabra, el rector Juan Manuel Corchado subrayó el calado ético de la jornada al definir el galardón como "un reconocimiento tan justo como necesario a quien situó esta tierra en el centro de la conciencia moral e intelectual del mundo".

Lejos de enfocar la distinción como una mirada melancólica al pasado, Corchado quiso mirar al futuro y asumió ante los presentes "la responsabilidad de mantener vivo el legado de Francisco de Vitoria, poniendo el conocimiento al servicio de la paz, la justicia y el bienestar de las personas".

Aprovechando además la coincidencia con el arranque del calendario académico, el rector dirigió un mensaje a las aulas: "Deseo que los jóvenes que comienzan estos días sus estudios encuentren en nuestra Universidad algo de lo que hizo grande a aquel maestro: la libertad de preguntar, el valor de pensar por sí mismos y la sensibilidad para comprender el sufrimiento de los demás".

La figura de Francisco de Vitoria inaugura la época que vertebra de las ideas occidentales. Como máximo exponente de la afamada Escuela de Salamanca durante el siglo XVI, el sabio dominico revolucionó el marco jurídico, teológico y moral de su tiempo.

Frente al impacto de la expansión atlántica y las encrucijadas de la era moderna, Vitoria alzó la voz para defender de forma inquebrantable la dignidad intrínseca de todas las personas y la protección de los pueblos indefensos.

Sus lecciones magistrales, dictadas hace cinco siglos en las aulas de las Escuelas Mayores, terminaron convertidas en un pilar ético de validez universal cuya vigencia sigue resonando con fuerza en la sociedad actual.