Vecinos frente a la vivienda okupada en Garcihernández.
Fin a la okupación en Garcihernández gracias a la unión vecinal y la Guardia Civil: "El pueblo se ha volcado"
El alcalde, Manuel Jesús Sánchez Cotobal, destaca el apoyo masivo de los vecinos y la rápida coordinación de la Guardia Civil, Subdelegación del Gobierno y Servicios Sociales para devolver la vivienda a la familia.
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La unión de todo un pueblo, el empuje de las instituciones y la rápida intervención de la Guardia Civil han conseguido frenar la pesadilla que vivía Garcihernández.
El municipio salmantino ha logrado al fin liberar la vivienda okupada y devolvérsela a sus verdaderos dueños, una familia de vecinos de toda la vida, tras unos días de enorme tensión en los que el pueblo entero se echó a la calle para decir basta.
El alcalde de la localidad, Manuel Jesús Sánchez Cotobal, no ha dudado en mostrar su orgullo por la reacción de sus vecinos:
"Ha sido muy bonito ver cómo casi todo el pueblo se ha volcado para apoyar a la familia y dejar claro que esta gente se había metido en la casa por la cara. Nos ha costado sudor y lágrimas conseguir que se fueran, pero la presión de la gente, sumada al trabajo de la Guardia Civil y las administraciones, ha dado sus frutos".
El regidor ha insistido además en que el pueblo habría respondido exactamente igual si la casa hubiese sido de veraneantes, recordando que en estas fechas Garcihernández pasa de sus 450 vecinos habituales a rozar las 2.000 personas.
"La gran mayoría del pueblo ha acudido a apoyar a la familia y a declarar que esas personas se habían metido ahí sin ninguna autorización. Nos ha costado mucho conseguir que salieran, pero gracias a las administraciones, a la Guardia Civil y a la presión ciudadana hemos conseguido devolver la casa a sus dueños".
El desenlace no ha sido sencillo. Al haber menores entre los ocupantes, la salida se encalló hasta que entraron en juego los Servicios Sociales, la Subdelegación del Gobierno y los propios agentes de la Benemérita.
Esa mediación a varias bandas, unida a la agilización de un par de asuntos judiciales que los okupas tenían pendientes, ha sido la clave definitiva para desencallar la situación y hacer que recogieran las cosas para no volver.