El municipio salmantino de Guijuelo ofrece una degustación multitudinaria de jamón ibérico, en protesta por la reforma de la Norma de Calidad del Ibérico

El municipio salmantino de Guijuelo ofrece una degustación multitudinaria de jamón ibérico, en protesta por la reforma de la Norma de Calidad del Ibérico Frómigo ICAL

Salamanca

El pueblo ideal donde comer un plato de jamón: tiene un torreón del siglo XV, un mercadillo desde 1880 y un museo único

Esta localidad de Castilla y León se ha convertido en una referencia nacional e internacional gracias a la calidad de sus productos ibéricos, pero también por su patrimonio histórico, sus tradiciones y su dinamismo económico.

Más información: La villa chacinera que se ha convertido en centro gastronómico nacional

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Pocas cosas hay en esta vida más satisfactorias que comer un buen plato de jamón, acompañado de una copa de vino. Manjar de reyes. Por eso, cuando se habla de los mejores lugares de España para disfrutar de un buen plato de jamón ibérico, hay un nombre que destaca: Guijuelo.

Esta localidad salmantina se ha convertido en una referencia nacional e internacional gracias a la calidad de sus productos ibéricos, pero también por su patrimonio histórico, sus tradiciones y su dinamismo económico.

Con 5.427 habitantes y una superficie de 63,23 kilómetros cuadrados, Guijuelo es el núcleo de población más importante del sureste del Campo Charro y ejerce como capital económica y de servicios de su comarca.

El municipio, integrado por las localidades de Guijuelo, Campillo, Cabezuela y Palacios, pertenece al partido judicial de Béjar y se ha consolidado como uno de los motores económicos de la provincia de Salamanca.

Más allá de su reconocida industria cárnica, la villa ha sabido combinar tradición y modernidad.

Sus calles reflejan la historia de un pueblo trabajador que ha construido su prosperidad alrededor del cerdo ibérico y que continúa apostando por el crecimiento y la creación de empleo.

Un paseo por la historia y los monumentos de Guijuelo

Recorrer Guijuelo es descubrir una localidad que conserva rincones cargados de historia y edificios que forman parte de su identidad.

Uno de los espacios más emblemáticos es la Plaza Mayor, recientemente remodelada y convertida en el auténtico corazón de la vida social y comercial del municipio.

Amplia y moderna, la plaza reúne a diario a vecinos y visitantes que acuden para realizar compras, disfrutar de la hostelería local o realizar gestiones administrativas.

Además, cada sábado acoge una de las tradiciones más antiguas de la localidad: el mercado semanal, que se celebra de forma ininterrumpida desde 1880 y continúa atrayendo a numerosos visitantes de toda la comarca.

Otro de los edificios más representativos es el conocido como Edificio del Reloj. Situado en la calle Filiberto Villalobos, principal vía de acceso al municipio por el norte, este inmueble abrió sus puertas en 1909 como teatro.

A pesar de las distintas transformaciones sufridas a lo largo del siglo XX, conserva elementos originales tan característicos como su fachada histórica, el reloj que le da nombre y su elegante escalera principal.

El patrimonio local también incluye la Plaza de Toros, inaugurada igualmente en 1909. Tras una importante rehabilitación realizada con motivo de su centenario, mantiene gran parte de su estructura original.

Entre los espacios verdes sobresale el parque de la calle Chinarral, donde se encuentra el monolito dedicado al poeta José María Gabriel y Galán, que ejerció como maestro en la localidad en 1888.

Junto a este espacio se sitúan edificios históricos rehabilitados como las antiguas escuelas de finales del siglo XIX y la antigua Casa de la Cultura.

A pocos kilómetros del casco urbano también se encuentra uno de los elementos patrimoniales más interesantes de la zona: el Torreón de Guijuelo.

Es una construcción defensiva del siglo XV que recuerda el pasado medieval del territorio y constituye uno de los principales atractivos históricos del entorno.

Para quienes deseen profundizar en la historia local, una visita imprescindible es el Museo de la Industria Chacinera, donde se explica la evolución de la actividad que ha transformado la economía del municipio y lo ha convertido en un referente mundial.

La capital del jamón ibérico en España

Si hay algo que identifica a Guijuelo es el jamón ibérico. La localidad es considerada el principal centro de producción de ibéricos de España y uno de los más importantes del mundo.

La industria cárnica constituye el verdadero motor económico del municipio, donde operan 173 empresas industriales, la mayoría relacionadas con la elaboración de jamones y embutidos.

La importancia del sector queda reflejada en las cifras: alrededor del 65% de la población activa trabaja en actividades industriales vinculadas al ibérico.

Mientras que buena parte del resto lo hace en empresas de servicios relacionadas directa o indirectamente con esta actividad.

El éxito de los productos de Guijuelo se debe en gran medida a unas condiciones naturales únicas. Situado a más de 1.000 metros de altitud, el municipio disfruta de un clima frío y seco, con vientos constantes que favorecen una curación lenta y natural.

Estas características permiten reducir la cantidad de sal utilizada y obtener jamones con una textura más suave y un sabor ligeramente dulce que los diferencia de otros productos similares.

La fama de sus elaboraciones está respaldada por la Denominación de Origen Protegida Guijuelo, creada en 1984 para garantizar la calidad y autenticidad de los jamones y paletas ibéricas producidos en la zona.

Los cerdos amparados por esta denominación proceden de dehesas repartidas por Castilla y León, Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha.

En estos ecosistemas dominados por encinas y alcornoques encuentran su alimento más preciado: la bellota, fundamental para desarrollar la infiltración grasa que caracteriza al auténtico ibérico de bellota.

Actualmente, la Denominación de Origen Guijuelo cuenta con más de 40 productores asociados que mantienen un proceso de elaboración basado en la tradición y el control exhaustivo de la calidad.

Un producto único

Las características del jamón de Guijuelo son fácilmente reconocibles, por si quieres convertirte en todo un experto.

Presenta una forma estilizada y alargada, con caña fina y pezuña negra.

En su aspecto exterior destaca la presencia de una flora micótica natural que aparece durante el proceso de curación y que contribuye a su personalidad única.

Al corte muestra un intenso veteado de grasa infiltrada y pequeños cristales de tirosina, señal de una maduración lenta y prolongada.

Su tocino brillante y dorado evidencia la calidad de la alimentación basada en bellotas y el bajo punto de fusión de la grasa.