El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo acompañado por el músico salmantino Fernando Viñals y el concejal de Cultura y Turismo, Ángel Fernández Silva.

El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo acompañado por el músico salmantino Fernando Viñals y el concejal de Cultura y Turismo, Ángel Fernández Silva.

Salamanca

"El jazz y el Patio Chico son un binomio único": Salamanca presenta su novena edición del festival internacional

El festival se celebrará del 14 al 18 de julio con entradas a seis euros, apostando por la diversidad de estilos como el jazz 'gipsy' y fusionando los grandes ritmos internacionales con los monumentos de la ciudad.

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Salamanca, ciudad europea de la cultura, se prepara para volver a convertirse en la capital del mejor ritmo improvisado, el Jazz.

El alcalde de la ciudad, Carlos García Carbayo, junto al veterano músico y coordinador salmantino Fernando Viñals, han presentado esta mañana de jueves el IX Festival Internacional de Jazz de Salamanca, una cita plenamente consolidada que inundará el casco histórico de la ciudad del 14 al 18 de julio de 2026.

El festival llega a su novena edición habiendo cumplido con creces el ambicioso reto con el que nació: situarse entre los grandes referentes del género en España.

Carbayo ha destacado las dos grandes señas de identidad que hacen único este certamen: una programación internacional de contrastada calidad y el uso del patrimonio histórico-artístico salmantino como el mejor de los escenarios posibles.

"El binomio Patio Chico y jazz es una experiencia que solo se puede vivir en Salamanca", ha asegurado el alcalde.

Para el regidor, este evento demuestra que la cultura funciona en la ciudad como un servicio público imprescindible y, a la vez, como un potente motor económico capaz de atraer a un turismo musical cada vez más en auge.

De hecho, ha recordado que el festival ya ha logrado colarse en el prestigioso ranking de los mejores festivales estivales de Europa.

Carbayo ha lanzado un mensaje claro con la mirada puesta en el verano: "Salamanca no cierra por vacaciones; la cultura toma la calle y enriquece nuestros rincones monumentales".

Un programa variado, de raíz y "para que la gente se divierta"

Por su parte, el coordinador del ciclo, Fernando Viñals—a quien el alcalde ha agradecido su implicación "altruista y desinteresada" desde la primera edición—, ha desgranado los entresijos de dar forma a un cartel internacional en los tiempos actuales.

Viñals ha reconocido que compaginar agendas de artistas extranjeros es siempre un puzle complejo, encarecido por el transporte, y que este año ha sido especialmente "delicado" debido a la inestabilidad internacional provocada por la guerra, lo que obligó a realizar ajustes de última hora al caerse algún artista americano del cartel.

Aun así, Viñals ha remarcado que jamás confecciona el festival pensando en su propio ombligo, sino buscando la variedad y la conexión con el público: "Buscamos que la gente se divierta, esa es la esencia de una iniciativa pública".

Dentro del menú musical de este año, que combinará el clásico formato de trío de jazz aderezado con instrumentos de viento para romper la monotonía, el coordinador ha querido destacar con especial cariño la jornada del miércoles, dedicada al jazz gipsy.

"Para mí, la música gipsy es el flamenco gitano. Es una música que nace de la vida, de las carretas, del fuego... Tiene un alma que solo se consigue cuando has nacido en ella", ha explicado con pasión Viñals.

La semilla del jazz en Salamanca y las entradas a seis euros

Durante la presentación, Viñals no ha podido ocultar su emoción al recordar los orígenes de esta aventura, cuando hace décadas le propuso al Ayuntamiento la "ocurrencia" de sacar el jazz a rincones como los Dominicos, el Patio Chico o el Palacio del Obispo en el programa 'Jazz en la calle'.

El músico se ha mostrado entusiasmado con el relevo generacional de la provincia, poniendo como ejemplo a la Big Band de críos del conservatorio que vio tocar hace unos días en la Feria del Libro: "Ese era mi sueño. Vivir de la música es muy difícil, no es maravillosa económicamente, pero aporta una riqueza espiritual tremenda".

Respecto a los detalles prácticos para los asistentes, el coordinador ha recordado que los conciertos pasaron a ser de pago tras una caótica primera edición gratuita que parecía "la guerra de Corea" por la prisa de la gente para reservar sitios con las chaquetas.

Para este verano de 2026, las sillas tendrán un precio de 6 euros y saldrán a la venta a través de internet a partir del próximo 26 de mayo, mientras que el público que desee estar de pie, disfrutará de los conciertos de manera totalmente gratuita.

El músico salmantino y organizador altruista del festival, Fernando Viñals.

El músico salmantino y organizador altruista del festival, Fernando Viñals.

Viñals ha recomendado a los aficionados hacerse con la entrada para las sillas lo antes posible para asegurar una buena ubicación.

"A los abuelos nos gusta estar sentaditos y cómodos en las filas delanteras para ver la expresión del alma del músico, que no solo sale del instrumento, sino de su propio proceso mental; aunque sé que a los más jóvenes les encanta quedarse más atrás, tumbados en el césped mirando las estrellas a pesar de que se puedan mojar", ha concluido con una sonrisa.